Combate la artrosis con la alimentación

Combate la artrosis con la alimentación

2024
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Para contrarrestar los efectos de la artrosis se recomiendan consumir alimentos neutralizadores y alcalinizadores.
Foto: Marjan Lazarevski

El dolor es uno de los síntomas de la artrosis, que generalmente cede con el reposo y que de nuevo comienza al iniciar el movimiento, sobre todo cuando es brusco y descontrolado. Por ejemplo, al ponerse de pie tras haber estado sentado, al subir, bajar escaleras o llevar peso. Detectarla a tiempo y tomar medidas es sumamente importante.

Las articulaciones permiten la soltura corporal y la movilidad. Los huesos son movidos por los músculos. El ser humano es un ser “articulado”, en el mejor sentido de la palabra y gracias a las articulaciones puede desplazarse. Los animales y el ser humano, permaneciendo aún en contacto con la tierra, se mueven gracias a ellas.

La edad avanzada, las malas posturas corporales, las contracciones o tensiones musculares, el exceso de peso o la vida sedentaria provocan trastornos en las articulaciones.

Las contracciones o bloqueos musculares son muchas veces consecuencia de problemas o tensiones psicológicas como ansiedad, angustia, miedo o rabia reprimida. La rigidez mental se transmite a una rigidez física, como bien lo estudió Wilhem Reich, psicoanalista e innovador en el campo de la psicosomática y la relación cuerpo/mente. Él llamó “coraza muscular” a los bloqueos musculares, consecuencia de la falta de contacto y amor humano y las represiones psicológicas que vivimos desde niños.

La rigidez muscular como signo de defensa

En el adulto, la rigidez muscular es un síntoma de defensa ante el mundo. Las personas con graves problemas psíquicos tienen una grave también falta de movilidad. Con frecuencia ellas mismas se ponen una “camisa de fuerza” invisible que les impide toda movilidad espontánea. Los músculos contraídos como defensa ante el mundo vivido como agresivo, tanto en el niño como en el adulto, “atan” las articulaciones, disminuyendo la capacidad de movimiento, favoreciendo así la aparición de inflamaciones y rigideces articulares. Este factor, añadido a otros que iremos viendo, da lugar a los trastornos reumáticos. El reuma es un saco donde se colocan afecciones de los huesos, articulaciones y músculos en general.

El reuma

En el libro “Enfermedades reumáticas, todas las respuestas” de la Sociedad Española de Reumatología, uno de los autores, el Dr. Eliseo Pascual escribe: “Algunas enfermedades reumáticas tienen su origen en problemas en la función de algunas estructuras, por ejemplo una contractura muscular mantenida relacionada con defectos de la postura u otros factores”. Los estudios de los especialistas en psicosomática demuestran que entre esos “factores” tienen un papel primordial los problemas psicológicos.

  • Cuando predomina la inflamación, hecho más frecuente en los jóvenes, la afectación articular se conoce como artritis.
  • Si predomina la degeneración articular -cartílago y hueso- se llama artrosis o “desgaste”.

Una enfermedad cada vez más común

Tanto en unas afecciones como en otras actúan varios factores además del psicosomático. Estudiamos en principio una de las afecciones más comunes y más representativas de nuestra forma de vida: la artrosis.

Tras un cierto tiempo en movimiento las molestias disminuyen, aunque estas vuelven a aparecer cuando se prolonga el movimiento y se “carga” de nuevo la articulación.

Los dolores en la cadera

En la artrosis de cadera la persona siente dolor al subir escaleras, ponerse calcetines o cruzar las piernas. En dicha artrosis se siente dolor en la zona, siendo continuo e intenso en casos avanzados.

La intensidad del dolor no siempre es proporcional al grado de lesión. A veces las lesiones vistas a rayos X son muy grandes pero no producen mucho dolor. Más del 40% de las personas que tienen alteraciones visibles a de artrosis a los rayos X no tienen síntomas. Según parece los más deprimidos y ansiosos suelen sentir más dolor.

El dolor puede aumentar con los cambios de tiempo, al aparecer una tormenta o al cambiar la temperatura y la humedad del medio ambiente.

Para muchos autores la obesidad es la causa más frecuente de artrosis. El exceso de peso sobrecarga las articulaciones, y como el dolor de la articulación hace que la persona se mueva menos aumenta la obesidad, entrando así en un círculo vicioso. Incluso la frustración que con frecuencia vive el obeso o la falta de una aceptación de la imagen corporal y la falta de autoestima, la inseguridad, la necesidad de afecto o la rabia más o menos escondida y no expresada, debida a veces a la burla de otras personas, le lleva a comer en exceso, en un intento vano de tapar la ansiedad así originada.

Alimentación anti-artrosis

La formación de ácido en el cuerpo puede hacerse excesiva por el consumo de una gran proporción de proteínas concentradas en la dieta. Estas proteínas acidificantes están contenidas en alimentos como carnes, pescados, huevo, queso, legumbres y guisantes y frutos secos.

No deben tomarse nunca en grandes cantidades de una sola vez, y con poca frecuencia tomarlos más de una vez en un sólo día. Las personas que sufren de artrosis deben hacer la parte principal de su dieta diaria a base de frutas y verduras en una u otra forma, aunque algunas modificaciones ocasionales no hacen daño.

Alimentos que tienden a ser acidificantes

  • Todas las carnes, pescados y quesos -salvo el requesón. Se deben reducir a un mínimo. El objetivo es tomar cualquiera de estos alimentos solo una vez al día y evitar las raciones abundantes.
  • Huevos y productos de los huevos. A la semana sólo se debe tomar el equivalente a 3 huevos. Los huevos se asimilan más fácilmente cuando se mezclan con leche como en los huevos revueltos.
  • Legumbres secas, incluyendo lentejas y guisantes. Pueden alternarse con las carnes, quesos y huevos para obtener proteínas, y no deben utilizarse en grandes cantidades. Todos los productos del azúcar y la harina blanca. Sólo se pueden utilizar ocasionalmente y escasamente.

Alimentos que neutralizan los ácidos corporales

Aunque parezca extraño, las llamadas frutas ácidas que incluyen al limón y al pomelo, tienen un efecto neutralizador de los ácidos corporales. Además, ayudan a la eliminación o dispersión de los minerales que han formado depósitos en el cartílago de las articulaciones. La mayoría de las frutas frescas, verduras y frutos secos, producen una reacción alcalina. Las espinacas por ejemplo aunque tienen un alto contenido en ácido oxálico, son ricas en hierro.

¿Qué debemos comer si la padecemos?

Frutas ácidas de todos los tipos y frutos secos. Vegetales como apio, berro, perejil, rabanitos, tomates, lechuga, col y zanahorias, preferiblemente crudos y en pequeñas cantidades.

Los guisantes, repollitos de Bruselas y brócoli cocidos, son buenos todos si se van tomando en forma rotativa.

Para quienes padecen artrosis, es esencial una ensalada diaria de hojas verdes. Todos los alimentos crudos deben masticarse mucho, lo que puede ser un problema para quien tenga dificultades en los dientes.

En forma de licuados

Las frutas o verduras se cortan en pequeñas rodajas y se licuan, añadiéndoles agua, y el zumo resultante contendrá todos los minerales y vitaminas junto con la fibra filtrada.

Precaución: Estos licuados son algo fuertes y sólo se debe empezar con unas cuantas cucharaditas al día, tomadas por la mañana o la noche, que gradualmente se irán aumentando hasta llegar a un vaso.

Como forma general, el alimento debe comerse no beberse. Las bebidas son útiles en los casos de enfermedad. Los que no están acostumbrados a digerir alimentos verdes crudos, superarán de este modo el problema, lo mismo que los que tengan digestiones débiles o dificultades para masticar.

Alimentos prohibidos

La alimentación incorrecta es otro de los factores importantes en este proceso. Tanto el hueso como el cartílago y el resto de los elementos de la articulación se encuentran en proceso de nutrición y regeneración.

Una mala alimentación con pocas frutas y verduras, y llena de productos refinados, especialmente en hidratos de carbono es uno de los factores a evitar. Con mucha frecuencia la persona abusa del pan u otros alimentos hidrocarbonados como almidones y azúcares.

El exceso de carnes, pescados, fritos, embutidos, derivados lácteos, son factores especialmente importantes también en la artrosis. Se sabe que el exceso de proteínas – carnes, pescados, huevos, derivados de la leche- favorece la pérdida de calcio por la orina, y ya sabemos que este mineral es fundamental para el buen mantenimiento de nuestro sistema óseo.

La gran cantidad de alimentos refinados y no adecuados producen un acumulo de sustancias acidificantes que desde el punto higienista se reconoce que actúan movilizando las sales de calcio que hay depositados en los huesos. Estas sales de calcio son utilizadas en la neutralización de ciertos productos ácidos y tóxicos originados con la alimentación incorrecta. El calcio es como un “tapón” que neutraliza los tóxicos.

Las bebidas alcohólicas no se deben consumir diariamente y nunca en grandes cantidades. Lo mismo sucede con los alimentos fritos. Cuidado con el té y café fuertes: son acidificantes y probablemente aumentarán los síntomas de la artrosis. Por el contrario una alimentación rica en frutas y verduras, frutos secos, cereales integrales facilita la regeneración de los huesos y articulaciones.

Los niños y la artrosis

Las alteraciones de columna pueden darse en los niños pequeños, consecuencia muchas veces, de su relación con los padres y el entorno.

Con frecuencia se incita al niño a andar demasiado pronto para su edad y lo que es más curioso a veces es el mismo niño el que intenta ponerse de pie cuanto antes. Esta actitud, cuando es muy precoz, puede estar indicando que el niño no se relaciona con sus padres desde su altura, estos no se sientan ni se tumban, revuelcan o se ponen de cuclillas o de rodillas para encontrarse a la misma altura que su niño. Inevitablemente esta falta de relación a la misma altura del niño provoca que éste haga por erguirse cuanto antes en un intento de situarse a la altura que sus padres. Esto favorece la aparición de trastornos en la columna así como trastornos en la motricidad del niño, sobre todo cuando no ha gateado lo suficiente. Debemos favorecer que los niños gateen porque es una buena manera de prevenir futuros problemas de columna.

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