El exceso de fructosa, ¿como nos afecta?

El exceso de fructosa, ¿como nos afecta?

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Todavía hay poca información sobre la acción de la fructosa, sobre todo en las enfermedades metabólicas
Fotos: PublicDomainPictures

A pesar de la buena imagen de este carbohidrato natural, el consumo de productos edulcorados con fructosa puede resultar nocivo, no sólo por su contenido en calorías sino también porque es metabolizada de una forma diferente a otros carbohidratos, favoreciendo en gran medida la acumulación de grasa.

Según un estudio realizado en la Universidad de Cincinnati en Estados Unidos y en el Instituto Alemán de Nutrición Humana, publicado en la revista Obesity Research, el consumo de fructosa favorece el almacenamiento de grasa en el cuerpo.
Los investigadores hicieron tres grupos con sus animales de laboratorio. Uno bebió agua, otro agua con fructosa, y un tercero refrescos. Estos dos últimos aumentaron significativamente de peso. Midiendo la grasa corporal mediante resonancia magnética, comprobaron que el grupo que había consumido agua con fructosa tenía en torno a un 90 % más de grasa que el que había tomado sólo agua.

El papel de las hormonas

Según los científicos que han realizado las investigaciones, parece que el incremento de peso producido por la fructosa no se debe sólo a las calorías que aporta. La fructosa afecta a la tasa metabólica, favoreciendo el almacenamiento de las grasas en el organismo.
Al parecer, produce alteraciones en ciertas hormonas que participan en la regulación del peso corporal -leptina, insulina y grelina- de una forma diferente a como lo hacen otros carbohidratos, como la glucosa.

La fructosa es un monosacárido, unidad más simple de los denominados hidratos de carbono. Por tanto, se trata de un nutriente calórico que aporta, en concreto, 4 calorías por gramo. Se encuentra de modo natural en las frutas y también en la miel. Asimismo, es un componente básico de la sacarosa o azúcar común, precedente de la caña de azúcar o de la remolacha azucarera. Se comercializa granulado, al igual que la sacarosa, para poder ser utilizado como azúcar de mesa.

Ventajas de su consumo

  • Es natural
  • Por su intenso sabor dulce, se requiere menos cantidad a la hora de endulzar los alimentos.
  • Se emplea en productos especiales para diabéticos, ya que tras su ingesta, no se producen elevaciones bruscas del azúcar en sangre.
  • Es cariogénico, es decir, puede provocar caries si no se mantiene una adecuada higiene buco-dental.
  • Es calórico, por lo que su consumo se ha de moderar al igual que lo ocurre con otros azúcares sencillos, en especial, en situaciones de sobrepeso u obesidad.
  • A dosis de más de 20 gramos al día, tiende a elevar los niveles de triglicéridos sanguíneos, por lo que su empleo está desaconsejado en caso de hipertrigliceridemia.
  • Hay personas que sufren de intolerancia hereditaria a la fructosa, lo que se conoce con el nombre de fructosemia.
    En esta enfermedad, el consumo de cualquier fuente de fructosa, incluida la sacarosa, ocasiona hipoglucemia -niveles bajos de azúcar en sangre- y daño hepático progresivo, de no instaurar las medidas adecuadas.

Desventajas de la fructosa

Los alimentos contienen una variedad de azúcares llamados monosacáridos -unidades básicas de azúcar como la fructosa y la glucosa- y otros llamados disacáridos -la unión de dos monosacáridos-. La glucosa es la fuente principal de energía para el cuerpo porque la mayoría de los azúcares y los carbohidratos complejos se descomponen formando glucosa durante la digestión. Los almidones se forman a partir de la unión de muchos átomos de azúcar. Los diferentes tipos de azúcares cumplen diferentes funciones en el cuerpo, aunque todos pueden proporcionar energía.

Otros tipos de azúcares que se hallan en los alimentos y bebidas

  • Lactosa: Es disacárido que contiene glucosa y galactosa. Está presente en la leche
  • Maltosa: Disacárido que contiene dos átomos de glucosa. Se cristaliza del almidón
  • Dextrosa: Otro nombre para la glucosa. Se cristaliza de la caña de azúcar, de las remolachas y de los almidones
  • Jarabe de maíz: Se trata de átomos simples de glucosa. Se obtiene del almidón de maíz.
  • Jarabe de maíz de alta fructosa: Es una mezcla de átomos simples de glucosa y fructosa. Se obtiene del almidón de maíz.

Preguntas y respuestas sobre la fructosa

¿Es segura la fructosa?

Es el azúcar natural en las frutas y la miel. Pero también se encuentra de forma procesada en los alimentos como “jarabe de maíz de alta fructosa”.
El jarabe de maíz de alta fructosa, al igual que todos los azúcares son alimentos GRAS o -“Generalmente Reconocidos Como Seguros”- según la Administración de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos -FDA, por sus siglas en inglés-.

En un informe científico de 2002, la Asociación Americana del Corazón llegó a la conclusión de que para la mayoría de las personas, el consumo de fructosa pura o en forma de sacarosa no tiene efectos ni negativos ni positivos.
En los últimos años el jarabe de maíz de alta fructosa ha sido vinculado con padecimientos como la Diabetes tipo 2, Síndrome Metabólico y Obesidad, por su excesivo consumo. Muchas personas desconocen que es utilizado en gran cantidad de alimentos cotidianos.

¿Cuáles son las diferencias que existen en la forma en que el cuerpo metaboliza la glucosa y la fructosa?

Pese a que los azúcares de mayor consumo proporcionan básicamente la misma cantidad de calorías, el cuerpo las metaboliza y utiliza de diferentes maneras. Por ejemplo, la glucosa de fuentes dietéticas se digiere, se absorbe, se transporta hacia el hígado y luego se libera en el torrente sanguíneo. Muchos tejidos absorben la glucosa de la sangre para obtener así la energía que necesitan, y este proceso requiere insulina. La fructosa se metaboliza principalmente en el hígado pero, a diferencia de la glucosa, no requiere insulina para que el cuerpo pueda utilizarla.

¿La fructosa causa diabetes?

La diabetes es un trastorno que afecta la manera en que el cuerpo produce y utiliza la insulina y la forma en que administra la glucosa de la sangre. La insulina es esencial para que la glucosa llegue a las células. Las personas que sufren de diabetes tipo I no producen insulina, mientras que los que tienen diabetes tipo II no producen la suficiente cantidad de insulina o sus cuerpos no pueden usar de manera eficiente la insulina que producen. Hay muchos factores que pueden aumentar el riesgo de padecer diabetes tipo II, por ejemplo, el sobrepeso y la obesidad y una predisposición genética.

Las personas con diabetes deben controlar con atención la cantidad de carbohidratos—azúcares y almidones—que consumen. Debido a que la fructosa no aumenta la glucosa de la sangre y no requiere insulina, las personas diabéticas pueden tolerarla mejor que otros azúcares. De hecho, hay estudios que han demostrado que pequeñas cantidades de fructosa oral puede mejorar el control glicémico en las personas con diabetes.

¿La fructosa causa obesidad?

El exceso de grasa corporal aparece cuando no se equilibra la entrada de energía (calorías) con la salida de energía. Las calorías extra pueden venir de cualquier nutriente calórico—proteínas, grasas, bebidas alcohólicas y carbohidratos, incluyendo almidones y azúcares como por ejemplo la fructosa. La falta de actividad física juega un papel fundamental en la acumulación de grasa corporal y en el desarrollo de la obesidad.

Algunos investigadores han llegado a especular que la fructosa puede no saciar tanto como otros carbohidratos porque no estimula la secreción de insulina y leptina y porque no suprime la producción de grelina—hormonas que ayudan a regular el apetito y el consumo de alimentos. Sin embargo, es importante notar que esta especulación es basada en las investigaciones preliminares que probaron los niveles de fructosa que son entre tres y cuatro veces más elevados que la cantidad promedio que consumen los estadounidenses. Además, muy pocos americanos consumen la fructosa en aislamiento, sino en combinación con glucosa.

¿Existe una relación de causa y efecto entre el aumento en el uso de jarabe de maíz de alta fructosa de los últimos 20 años y los crecientes índices de obesidad?

No existen pruebas científicas de causa y efecto que relacionen el consumo de jarabe de maíz de alta fructosa en reemplazo de otros azúcares como la sacarosa y los índices de obesidad. Algunos estudios sugieren que estamos consumiendo más calorías pero, la falta de equilibrio entre las calorías consumidas y gastadas es lo que ha causado el aumento de peso—consumimos más calorías de las que necesitamos.

Las hipótesis que sugieren que el aumento de la obesidad comenzó cuando aumentó el uso del jarabe de maíz de alta fructosa en alimentos y bebidas son correlaciones—se basan en dos eventos que ocurren simultáneamente y se preguntan si puede existir una relación de causa y efecto. Podría parecer una cadena de eventos posible, pero no necesariamente demuestra una relación de causa y efecto. Hay otros eventos que no se han tomado en cuenta y que pueden ser igualmente importantes. Desde la década del 70 se modificaron muchos factores, como por ejemplo, los niveles de actividad.

¿Existe una diferencia entre beber calorías y comer calorías?

Continúa la discusión sobre si existe una diferencia en la manera en que el cuerpo maneja las calorías líquidas y las sólidas. Los estudios que analizaron este asunto no se replican entre sí. Algunos estudios muestran que existe el mismo nivel de saciedad cuando los sujetos consumen calorías en forma líquida que cuando las consumen en forma sólida. Otros estudios muestran que existe una diferencia de saciedad que depende de la fuente de las calorías. Se necesitan investigaciones adicionales para responder a esta pregunta.

¿La fructosa causa el síndrome de resistencia a la insulina?

La resistencia a la insulina es una condición en la que el cuerpo no usa la insulina que produce de manera efectiva. El cuerpo compensa esta situación produciendo mayores cantidades de insulina para mantener normales los niveles de glucosa en la sangre. La resistencia a la insulina—junto con la obesidad, la hipertensión y los desórdenes de los lípidos en la sangre—forma parte del síndrome metabólico. En ocasiones, la resistencia a la insulina origina diabetes tipo II y enfermedades cardíacas.

Aunque los animales de laboratorio a los que se alimentó con grandes cantidades de fructosa desarrollaron resistencia a la insulina, los estudios que se realizaron con seres humanos jamás demostraron este efecto. El exceso de grasa corporal, la falta de actividad física y una predisposición genética son estimados ser las principales causas de la resistencia a la insulina, no así el consumo de fructosa.

¿Qué efecto tiene la fructosa en los triglicéridos del cuerpo?

La palabra triglicérido es un término técnico que designa a la grasa que existe en los alimentos y en el cuerpo. Tanto la grasa dietética como los carbohidratos contribuyen a la formación de triglicéridos en el cuerpo, pero de diferentes maneras. El consumo en exceso de calorías derivadas de las grasas, las proteínas o carbohidratos -incluyendo almidones y azúcares-promueve la acumulación de grasa corporal.

Las investigaciones en seres humanos han demostrado que la sucralosa y la fructosa tienen efectos inconsistentes sobre los triglicéridos presentes en el torrente sanguíneo. Dichos efectos variables pueden relacionarse con factores tales como la cantidad de fructosa que se consume, el peso corporal, y los niveles básicos de triglicéridos, insulina y glucosa en la sangre. El aumento de los triglicéridos en la sangre se observa principalmente en personas sedentarias con sobrepeso y en personas obesas con dietas altas en fructosa carbohidratos totales y bajas en fibra dietética y grasas. Algunos investigadores sugieren que el aumento crónico del nivel de triglicéridos en el torrente sanguíneo puede aumentar el riesgo de resistencia a la insulina y de enfermedades cardíacas coronarias.

¿Qué alimentos y bebidas contienen fructosa?

Las fuentes naturales de fructosa incluyen son las frutas, algunas vegetales, la miel, el azúcar de caña y las remolachas. Debido a que también es un componente en los endulzantes como la sucralosa y el jarabe de maíz de alta fructosa, la fructosa también está presente en diferentes cantidades en una amplia variedad de alimentos y bebidas, desde pan lactal o de molde, galletas y jugos comerciales por ejemplo.

¿Qué es el jarabe de maíz de alta fructosa?

El jarabe de maíz de alta fructosa es un endulzante líquido que se usa en la fabricación de alimentos y bebidas. A fines de la década del 60 los científicos desarrollaron un proceso enzimático que transforma la dextrosa de la fécula de maíz en una mezcla de fructosa y glucosa.

¿Qué alimentos y bebidas contienen jarabe de maíz de alta fructosa?

El jarabe de maíz de alta fructosa está presente en numerosos productos como por ejemplo, gaseosas, bebidas de fruta, bebidas deportivas, productos horneados, caramelos, mermeladas, yogures, condimentos, alimentos enlatados y empacados y otros alimentos endulzados.

¿Cuánta fructosa se debería consumir en un día?

No existen recomendaciones ni requerimientos dietéticos específicos para la fructosa. El Instituto de Medicina -IOM- de la Academia Nacional de Ciencias recomienda que el consumo total de carbohidratos incluya entre 45 y 65% de consumo calórico. La mayoría de los carbohidratos deberían provenir de las frutas y sus jugos, vegetales, granos enteros, legumbres y productos lácteos, o de otras fuentes ricas en calcio.

El IOM también llegó a la conclusión de que las dietas con más de 25% de consumo calórico derivado de azúcares agregados estaban asociadas con niveles significativamente menores de nutrientes esenciales en algunos grupos poblacionales. Los azúcares agregados son los azúcares y los jarabes que se agregan a los alimentos durante el proceso o preparación. El IOM no recomendó un nivel ideal de consumo de azúcares agregados.

Debido a que la fructosa es un componente de la mayoría de los azúcares agregados, moderar la cantidad de azúcares agregados en la dieta automáticamente moderará el consumo de fructosa.

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