Por fin has llegado a tu peso adecuado y quieres mantenerlo, lo más difícil de hacer una dieta es mantener el peso después de tanto esfuerzo.
Lo ideal para no volver a engordar es aprender hábitos de alimentación y cocina más saludables.
Veamos los tips claves de la cocina light, así te aseguras de mantener tu peso, disfrutar de las comidas y no perder ni un mordisco de sabor.
1- Picadas light y originales
La mayonesa, el aceite, la manteca y los fiambres están prohibidos en cualquier plan alimentario “light”. En el momento de la famosa “picadita” a veces cuesta controlar las cantidades, y las papas fritas, el queso y los snacks pueden sumar una cantidad increíble de calorías.
El enemigo: muchas veces, creemos que hacemos bien al reemplazar los productos de copetín por zanahorias o tomates cherry. Y si bien es más saludable, no lo son tanto cuando las acompañamos con mayonesa, guacamole o quesos procesados.
El truco: Prepara salsas ligeras en las que podés untar las verduras, pero también trocitos de pollo asado o, si te animas, pescado crudo (una idea: rabanito, salmón y queso blanco light… ¡una delicia!)
2- Aderezos livianos
El problema de las ensaladas y otros alimentos es que muchas veces no medimos el aderezo que utilizamos, y nos excedemos con ingredientes que no son tan saludables, sumando calorías y grasa a un plato que podría ser más saludable.
El enemigo: ¡el aceite de más!
Los trucos: Elegí vinagres poco ácidos: vinagre de Jerez, vinagre de manzana o aceto balsámico. Empieza a jugar en la cocina, utilizando jugo de limón, de naranja o de pomelo como aderezos.
Para las salsas espesas, el yogur natural o el queso blanco son un excelente sustituto de la mayonesa. Proba con una ensalada de papas aderezada con una cucharada de aceite, una de vinagre, queso blanco y un toque de mostaza.
3- Consumí verduras frescas
Todos sabemos que comer verduras es muy sano, pero tenemos que estar atentas también a la forma de cocción.
El enemigo: Las frituras.
Los trucos: elegí cocinar al vapor, al wok y las recetas al horno, utilizando hierbas y especias. Las verduras no necesitan tanto aceite ni queso para revelar su sabor.
Proba con esta receta: Lava y corta en cubos calabaza, berenjenas, morrones y tomates. Ponelos en una asadera y rocía con 1 o 2 cucharadas soperas de aceite, o con aceite en aerosol. Espolvorea con hierbas y especias (tomillo, perejil, comino, orégano…), sal gruesa y pimienta. Cocina en horno fuerte por 45 minutos… y voilá!
4- Selecciona la carne
¿Te gusta la carne? Cuidado con los excesos. Algunas carnes son muy ricas en grasas.
El enemigo: la piel del pollo, los trozos grasos de la carne de cerdo, vaca o cordero.
El truco: selecciona las mejores partes como el bife, solomillo, el lomo y las pechugas de pollo…
5- Los mejores pescados
El pescado, tanto fresco como congelado, es excelente por su alto contenido de ácidos grasos buenos para el organismo. Pero evita los platos preparados y las salsas muy pesadas.
Los enemigos: los pescados grasos y las recetas en salsa.
Los trucos: La mayor parte de los pescados se preparan tanto al horno, a la cazuela, en sopas… Es ligero, está lleno de proteínas, vitaminas, minerales. No abuses de los pescados grasos (salmón, atún graso, arenques). En cambio, elegí el lenguado, la merluza y el atún fresco, mucho más livianos y con bajo tenor graso.
6- Cocina con finas hierbas
Las finas hierbas dan ese toque especial a tus platos y además están repletas de vitaminas. El perejil, por ejemplo, es una de las mejores fuentes de vitamina C.
El enemigo: El sazonado y también el calor, que quita el gusto de la albahaca y otras hierbas aromáticas.
Los trucos: piensa en las finas hierbas para reemplazar la sal, el aceite y la manteca. Anímate a probar hierbas nuevas: el romero, el eneldo y el estragón son excelentes, además de los tradicionales como el perejil y la albahaca. Acompaña tus recetas con aceite de oliva para darles un toque mediterráneo.
7- Postres light
Aunque nos tiente mucho el tiramisú, existen alternativas de postres frescos y esponjosos sin tantas calorías.
Los enemigos: el mascarpone, la crema fresca y la crema chantilly.
El truco: prepara un postre con una base de vainillas o pionono, reemplazando el queso mascarpone por ricota o queso blanco, agregándole un poco de gelatina sin sabor para agregar consistencia. Añadí frutos rojos, ¡y disfruta de un postre delicioso!