Comida como premio y castigo ¿Está bien?

Comida como premio y castigo ¿Está bien?

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Cuando premiamos a los niños con comida, que es comúnmente con comida chatarra, les enseñamos que la comida grasosa y azucarada provoca felicidad. Entonces desde pequeños aprenden a asociar satisfacción con mala alimentación.

Padres y cuidadores acuden a la comida como premio/castigo relacionado con las conductas del niño. ¿Sabemos la implicancias que esto tiene para el infante?

Paternidad y maternidad. Una fuente de estrés

Si bien, la mayoría de nosotros coincide con que la paternidad y la maternidad es una bendición llena de satisfacciones, tampoco podemos idealizar está situación, pues es también una condición llena de desafíos y muchas veces se transforma en una fuente de estrés si no sabemos cómo manejarlo y esto afecta tanto a los padres como a los niños.

Cuando las personas se estrésan tiene poca energía para resolver problemas y a veces falta la claridad para pensar en las soluciones más efectivas, generalmente, tendemos a hacer lo más fácil y rápido que no necesariamente es lo mejor. Y frente a una “pataleta” del niño se puede acudir a calmarlo o distraerlo con comida o bien, manipular su conducta en base a premiarlo con comida rica o privarlo de la misma, entrando en la dinámica de premio y castigo que se supone que refuerza o debilita las conductas del niños.

Los padres y cuidadores acuden a la comida para regular la conducta y emociones de los niños por desconocimiento, porque con ellos lo hicieron y es un registro familiar o porque es lo que tienen a mano. A nadie le enseñaron a ser padre y esto no puede constituir un motivo para culparse, pero si está leyendo este artículo lo invitamos a explorar otras maneras más informadas y conscientes para con sus niños.

¿La dinámica del premio/castigo es efectiva?

Aquí hay diversos autores y clínicos de las psicología que difieren en sus opiniones. Nosotros, nos inclinamos por responder que no. Sobre todo la dinámica del castigo, sólo confunde al niño y le enseña a tener miedo.

Mejor es enseñar las consecuencias de sus actos y a enfrentar las mismas. Lo difícil es cuando los padres aún no pasan esta materia ¿Cómo enseñar algo que no sabes? La crianza se transforma entonces, en un motivo para crecer para los padres también.

¿Qué implicancias tiene el premiar, castigar o regular las emociones con comida?

Tiene implicancias rotundas en la relación que el sujeto construye con la comida y consigo mismo, pues cuando uno es niño graba los registros que nos entregan nuestros padres a través de las experiencias, además se fortalecen con la repetición de los mismo.

¿Qué aprende el niño con ser premiado, castigado o regulado con comida? Que la comida es lo que lo puede calmar o ayudar a modelar su conducta y lo va a seguir repitiendo hasta su edad adulta y peor aún, se lo enseñará a sus hijos. Entonces, cuando esté triste va a comer, cuando esté estresado va a comer, cuando haya que celebrar un éxito, adivinen qué va a hacer, ¡Va a comer!. Algunos se preguntarán ¿Y cuál es el problema en eso? La verdad es que es lo menos malo que la persona puede hacer, peor sería estar con drogas duras. No obstante, la comida no deja de tener el mismo funcionamiento que una droga y te hace dependiente, es una muletilla en la vida, además te genera efectos secundarios como el sobrepeso, la obesidad, las enfermedades metabólicas asociadas y muchas veces un desmedro en el autoestima y en la percepción que se tiene de sí mismo. ¿Usted quiere eso en su vida? 

¿Y qué hago?

Puede ser una pregunta que surja ahora, la respuesta es que si usted ya vio que padece de esta enfermedad, ya lleva la mitad del camino avanzado. Ahora, es explorar nuevas respuestas para regular sus emociones y para motivarse frente a los desafíos, está es una búsqueda personal, cada uno puede tener distintas maneras, quizá puede encontrar respuestas en la meditación, en el deporte a través de una psicoterapia, en una religión, en el arte, etcétera.
Es bueno acompañar este camino con un tratamiento natural que le ayude a bajar la ansiedad y le contribuya en incrementar el relajo. Recomendamos:

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Alga Spirulina: La spirulina complementa los regímenes dietéticos establecidos en los tratamientos de obesidad, desactivando el estímulo del apetito al incrementar la producción de neurotransmisores, (debido a su contenido de Fenilalanina y otros aminoácidos) que limitan la tendencia compulsiva de comer, al actuar sobre los centros de la ansiedad de la corteza cerebral. Aporta simultáneamente aminoácidos esenciales y no esenciales, vitaminas y minerales, los cuales son frecuentemente comprometidos con la reducción de la ingesta, tal como sucede con la adopción de diversos regímenes hipocalóricos. QUIERO ALGA SPIRULINA – Consígala en Chile Aquí-

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Psicóloga de la Universidad de Chile, con formación en el área clínica desde el enfoque sistémico familiar. Con 6 años de experiencia en temáticas de alimentación y salud natural. Certificada en Hipsnosis Ericksoniana, Instituto Milton Erickson de Santiago afiliado a la Milton H Erickson Foundation, Phoenix, ArizonaCursando Postitulo Psicoterapia Breve Centrada en Soluciones. Atención psicológica y de hipnosis en Chile, teléfono: 2 2 503 2065. Consultas: chile@alimsana.com

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