¿Como afecta el alcohol nuestro hígado?

¿Como afecta el alcohol nuestro hígado?

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El exceso de alcohol provoca una sobrecarga de grasas en el hígado, dificultando su funcionamiento. Foto: John McStravick

El metabolismo del alcohol en el hígado, a veces logra cambiar de forma permanente la estructura celular en el hígado impidiéndole metabolizar grasas. Como resultado de esto, los bebedores de alcohol acaban desarrollando un hígado lleno de grasa.

El hígado es el lugar primario donde se metaboliza el alcohol; puede procesar alrededor de 30 gramos de etanol en una hora -un vaso de vino-, dependiendo del tamaño del cuerpo y de la salud general del bebedor.

Si llega mucho alcohol al hígado, más de lo que las enzimas pueden procesar, el alcohol extra viaja por todo el cuerpo esperando que las enzimas del hígado estén disponibles para procesarlo. Con esta sobrecarga de trabajo y grasa, el hígado no puede funcionar bien.
Esta sobrecarga en las células del hígado genera una dificultad para activar la vitamina D y producir bilis, además de matar las células, formando un tejido fibroso, etapa avanzada e irreversible de la cirrosis.

Un hígado graso tiene dificultad para generar glucosa a partir de proteínas. Sin la generación de glucosa, el nivel de esta en sangre baja dramáticamente, produciendo daños irreversibles en todo el sistema nervioso central.

Consecuencias del exceso de alcohol

El hígado tiene una capacidad limitada para absorber y metabolizar alcohol, y la parte sobrante se distribuye a otras zonas del cuerpo. El alcohol que no puede ser asimilado en el hígado puede alterar en gran medida el funcionamiento de otros órganos y el bienestar psicológico.
Su contenido calórico es alto: 7.1 kcal por gramo de alcohol. Su oxidación provoca, al ser ingerido en exceso, trastornos metabólicos. El hígado es el más comprometido con el proceso de oxidación, ya que el 90% de la misma se lleva a cabo en él.

El exceso de alcohol puede causar una gran cantidad de trastornos, tales como:

  • Hipertensión (aumento de la presión arterial)
  • Irritación del sistema digestivo, puede causar úlceras
  • gastritis y absorción incorrecta de los nutrientes
  • Trastornos en el sistema nervioso central, entre ellos
  • problemas cerebrales, avitaminosis B y neuropatía periférica
  • Impotencia en hombres y mujeres
  • Depresión, ansiedad y otros problemas sociales

La ingesta de bebidas alcohólicas, aun en cantidades similares a las que se ingieren socialmente, provocan cambios ultra estructurales en el hígado. Estas modificaciones ultra estructurales (ultra por sólo ser vistas con microscopio electrónico) preceden a lesiones que son vistas histológicamente con el microscopio común.

Un hecho notable es la tolerancia, o sea la adaptación en la velocidad de oxidar del etanol (alcohol de las bebidas) que presentan los pacientes alcohólicos, la que desaparece al cabo de 15 o más días de no ingerir alcohol. Esta tolerancia o adaptación se manifiesta por el hecho de que la persona necesita cada vez mayores cantidades de alcohol para sentir sus efectos.
Las alteraciones metabólicas y ultra estructurales en alcohólicos pueden determinar cambios morfológicos visibles. La primera manifestación es la esteatosis o acumulación anormal de grasa en los hepatocitos –célula propia del hígado-.

Enfermedades del hígado por el alcohol

Hígado graso

La esteatosis es la alteración morfológica más frecuente, hallable en un 80% de los pacientes estudiados. Entre las grasas se encuentran triglicéridos en una concentración 10 veces superior a lo habitual.
Es una consecuencia directa de la oxidación del etanol en el hígado, sin embargo factores nutricionales y farmacológicos pueden alterarla.

La concentración de triglicéridos en el hígado es la resultante del equilibrio entre el flujo de entrada y de salida de los lípidos. La esteatosis se puede producir por incremento de las entradas, disminución de las salidas o suma de ambos factores.

La acumulación de grasa no produce manifestaciones clínicas excepto en casos severos. Así se puede hallar astenia, anorexia, febrículas, nauseas, vómitos, dolor abdominal. El tratamiento si no existe necrosis, es simple, basta con suprimir el alcohol, indicar una dieta con aporte proteico y vitamínico.

Hepatitis alcohólica aguda

Es la forma más importante de la enfermedad alcohólica. Es una etapa crucial ya que el hígado puede volver a la normalidad o hacer lesiones progresivas llevando a cirrosis hepática. La hepatitis alcohólica aguda ocurre en cualquier etapa de la enfermedad alcohólica. En un 50% de los casos diagnosticados, los pacientes ya tenían cirrosis preexistente.

Es un cuadro caracterizado por necrosis celular y reacción inflamatoria. Sin embargo, la ingesta crónica de alcohol si la nutrición es adecuada, disminuye el riesgo de fenómenos de necrosis.
El hipermetabolismo celular inducido por el alcohol puede ocasionar un gran consumo de oxígeno, que puede producir necrosis por sobreuso. Los síntomas de la hepatitis son escasos o nulos hasta la ictericia marcada y coma hepático.

Es importante para el diagnóstico buscar los antecedentes de ingesta, de infecciones respiratorias, intestinales o urinarias, de hemorragias digestivas. Las descompensaciones suelen seguir a estos antecedentes. Aparece dolor abdominal, fiebre, fatiga y anorexia. El daño producido demora varias semanas en curar, dejando de beber, aunque en algunos casos puede persistir.

Una evolución lógica es hacia una cirrosis. El tratamiento además de la abstinencia y reposo es la nutrición adecuada.

Cirrosis hepática

Constituye la etapa terminal e irreversible de la enfermedad hepática por alcohol. Es la resultante de necrosis, inflamación y fibrosis. El hígado entonces sufre necrosis.

Se ha encontrado una clara prevalencia de cirrosis en alcohólicos crónicos. La cirrosis alcohólica es irreversible y progresiva, y representa la principal causa de muerte en estos pacientes.
Los alcohólicos sufren además trastornos hormonales. Hay disminución de los niveles de testosterona e hipotrofia testicular.

Cómo afecta el alcohol a hombres y mujeres

La cantidad de agua en el organismo influye en la velocidad de absorción del alcohol. Cuanta más agua tenga el cuerpo, menos cantidad de alcohol se absorbe. En general, las mujeres tienen más proporción de grasa en el cuerpo -menos agua-; los hombres tienen más masa muscular -más agua.
Otra razón por la que las mujeres metabolizan el alcohol de forma diferente es porque tienen menos enzimas AHD que los hombres, y esas enzimas son las que metabolizan el alcohol. Por este motivo, las mujeres alcanzan concentraciones más altas de alcohol en el cuerpo que los hombres que consumen la misma cantidad de alcohol.

Además de las diferencias por sexos, la composición de agua total en el organismo desciende a medida que nos hacemos mayores, por lo que una persona de 60 años tiene menos proporción de agua en el cuerpo que otra menor de 40 años.

Debido a estas diferencias por sexos, la cantidad de alcohol para un adulto sano (sin enfermedades hepáticas) es distinta en hombres y mujeres: las mujeres no deben beber más de una copa al día, los hombres no deben superar las 2 copas.

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