El Ajo y sus usos medicinales

El Ajo y sus usos medicinales

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El ajo activa enzimas que eliminan toxicas del cuerpo. Imagen: condesign/ pixabay

No se conoce otro bulbo más poderoso por sus propiedades desinfectantes y depurativas, se emplea para preparar sahumados y como fuerte germicida.

Limpia los intestinos, limpia la sangre y renueva todo el sistema interno, pudiendo ser usado interna y externamente tanto por el más delicado enfermo como por el individuo más sano, ya que es perfectamente inofensivo.

Tratamiento natural con ajo

El ajo contiene germanio, un oligoelemento mineral que actúa como auxiliar para fortalecer el sistema inmune del organismo. También posee selenio, un excelente antioxidante.
Para usarlo de forma terapéutica se recomienda consumirlo en ayunas, a mediodía y por la noche, bien con leche, con pan, molido o crudo y entero. Algunas de sus propiedades destacadas son:

  • Expulsar lombrices solitarias y se evitar el tifus.
  • Calmar las diarreas. Es muy eficaz en cólicos intestinales, en estos casos se empleará bien picado y hervido en leche, con algo de hinojo.
  • Contra los gases intestinales se usará ajo crudo con sal.
  • Estimula el apetito y ayuda la digestión y la excesiva acidez del estómago.

¿En qué casos se recomienda el consumo de ajo?

En las enfermedades del hígado, pues presenta inapreciables servicios contra los cálculos, arenillas y congestiones de este órgano. Para ello se tomará en forma de vino, la cantidad de una copa; preparándolo de la manera siguiente: a medio litro de vino blanco no muy fuerte se ponen tres dientes de ajo finamente picados y se deja macerar un día, se pasa por el tamiz y luego se calienta antes de usarlo.

Es eficaz para la diabetes, para esto se tomará en ayunas un diente de ajo hasta que baje la cantidad de azúcar de la orina.

Como la esencia sulfurada del ajo encierra propiedades antisépticas, se puede emplear en enfermedades infecciosas tales como: la fiebre tifoidea, tifus, difteria, gripe y para tratar úlceras pútridas, como preservativo contra el tifus se usa en enemas, dos dientes de ajo hervidos en un cuarto de litro de agua.

Ejerce una acción preservativa en el cáncer. Se dice que la rareza de esta enfermedad en la China se ha debido posiblemente al consumo en gran cantidad de este bulbo.

Empleado para el tratamiento del escorbuto, indudablemente debido al abundante contenido de vitamina C. En casos de paludismo, un diente de ajo por la mañana y otro por la noche. Muchos han defendido el ajo como eficaz para aliviar las sensaciones desagradables asociadas al endurecimiento de las arterias, y alta presión arterial.

Esta acción anti-esclerosa se aprovecha ingiriendo todos los días durante un mes de intervalo; el resultado se obtiene realizando esta cura 4 veces al año. El ajo se emplea en infusión de leche o caldo como vermífugo (que mata las lombrices) y febrifugo (que quita la calentura); o en decocción en leche a caldo, o en jarabe, que se prepara hirviendo una parte de ajo en dos partes de agua, con igual cantidad de azúcar y se administra 2 o 3 cucharadas diarias.

Los ajos en cocimiento aplicado en enemas, también da buenos resultados contra las lombrices.

En enfermedades de carácter nervioso, calambres, epilepsia, etc. El fósforo que encierra hace que sea beneficioso para el cerebro; y los nerviosos deben usarlo todos los días en cocimiento en las comidas. Ayuda la nerviosidad y el insomnio debido a la falta de carminativo en los alimentos (saca los gases del estómago producidos por algunos alimentos).

El ajo y su acción en enfermedades respiratorias

Sorprendentes son las virtudes del ajo en las enfermedades de la vía respiratoria en general, como son: Tuberculosis, neumonía, bronco-neumonía, catarros, bronquitis, catarros bronquiales crónicos, congestión pulmonar, pleuritis, resfriados, tos sanguinolenta, tos ferina, asma, etc.

Para combatir la tuberculosis se usará un bulbo entero de ajo diario; pero se ingerirá en varias porciones y en cualquier forma, de preferencia crudo o a lo más ligeramente dorado, al horno, o en salsa con yema de huevo y aceite; de ninguna manera se empleará para este propósito hervido, ya que por ebullición pierde sus propiedades medicinales.

Para las enfermedades bronquiales se usa con buen éxito el preparado siguiente (ajos 200 grs.; azúcar refinado 700 grs.; agua 1000 grs.). Se hacen hervir los ajos en agua y luego se agrega unos 700 grs. de azúcar refinada; administrando tres cucharaditas al día. En el tratamiento de bronquitis crónicas y para sacar completamente la abundante expectoración presente en los efectos pulmonares da buenos resultados el extracto de ajo, preparado como sigue; en una botella provista de una buen tapón se pone 40 gramos de ajo bien lavado y cortado en pedazos pequeños, luego se agrega 100 grs. de 90 % de alcohol; la resultante al principio será turbia pero después se tornará perfectamente clara al cabo de 5 o 6 días. Al cabo de ese tiempo se vacía el líquido limpio, obteniéndose de este modo un extracto medicinal listo para ser usado, éste puede mantenerse en perfecta preservación por años.
El olor y el gusto puede ser disimulado con la adicción de 50 % de menta o valeriana; este no altera en nada el poder del preparado. También como anti-catarral, se puede utilizar el mismo extracto, suministrado 15 o 30 gotas en un poco de agua caliente; y en tratamiento del asma.

El ajo y el hígado

El ajo, ya sea cocido, crudo o en forma de cápsula, ayuda al hígado a desintoxicar la sangre ya que activa las enzimas que eliminan las toxinas del cuerpo. Es especialmente útil para la eliminación de los aditivos de mercurio y los alimentos.
Contiene numerosos compuestos con azufre que activan las enzimas hepáticas responsables de la eliminación de las toxinas del cuerpo. También contiene alicina y selenio, dos poderosos nutrientes que ayudan a proteger al hígado del daño tóxico, y ayudan en el proceso de desintoxicación.

El buen funcionamiento de los ojos, el corazón, el cerebro, las articulaciones y los riñones, todos dependen de una buena actividad del hígado. Nos ayuda a eliminar los residuos que van quedando en el organismo.
Otros alimentos que también colaboran en la eliminación de toxinas son el té verde, el pomelo, la cebolla, el brócoli y la coliflor, entre otros.

El ajo y la presión arterial alta

Las virtudes maravillosas del ajo dan excelentes resultados para aliviar síntomas de nerviosidad, dolor de cabeza, vértigos, cansancio, etc. que a menudo son debidos en una presión alta de la sangre.

La tintura de ajo, se prepara para este fin simplemente añadiendo a un litro de alcohol de 40 grados, unos 500 grs. de ajo bien picado, se le tiene en maceración por largo tiempo, y luego se filtra para usarlo. La dosis en caso de emplear esta tintura, será de 30 gotas cada día, en tres tomas, pudiendo tomarse con leche. Si se utiliza en su estado natural, se empleará un bulbo o cabeza que será molida, pudiendo añadírsele un poco de zumo de limón y aceite de oliva, y repartido en tres porciones durante el día, se comerá con pan a manera de mantequilla. El ajo obra, pues, en la alta tensión arterial, como vasodilatador de los capilares y arterias; y no ejerce su acción a costa de la energía.

Aplicaciones externas del ajo

El ajo es esencialmente excitante, rubefaciente (que enrojece la piel), y vesicante (que produce ampollas en la piel) y por ello se utiliza en aplicaciones externas, en forma de cataplasmas sobre el vientre, contra humores fríos.

En casos de catarro gastrointestinal se recomienda las cataplasmas de ajo en la espina dorsal. En zumo de ajo se emplea contra las verrugas, sarna, tiña, empeines, etc. exteriormente. En Rusia acostumbran dar de comer o tomar infusión de ajos lo más caliente posible, contra mordeduras o picaduras de animales ponzoñosos, y luego se somete al atacado a un baño de vapor para que sude copiosamente.

También suelen aplicarse en forma de cataplasmas sobre la parte afectada, como un cauterio. El ajo posee también una peculiar virtud, cual es combatir los envenenamientos ocasionados por vapores minerales, por hierbas peligrosas y venenosas, y por corruptas y hediondas aguas, y sobre todo por la nicotina debido al mucho uso del cigarro.
Además se puede emplear el ajo en la hidropesía, ictericia, hemorroides, várices, estreñimiento, dolores de oídos, dolor de muelas, en este último caso se aplica un pedacito de diente de ajo a la muela o diente cariados.

Curiosidades sobre el Ajo

  • Un ajo al día aumenta la vida: Ingiriendo un diente de ajo crudo al día, aumenta la longevidad. Contra la aterosclerosis o la hipertensión se recomienda aumentar la dosis a tres dientes diarios. Una buena alternativa para evitar el olor a ajo, es recurrir a las cápsulas o extractos en los que se presenta comercializado.
  • Ingerirlo con otros alimentos es lo mejor: No genera efectos secundarios, es un remedio natural, pero pueden haber posibles malestares estomacales. Para evitar este posible inconveniente, lo más correcto es ingerirlo con otros alimentos.
  • Hay casos que no se recomiendan: No se recomienda su ingesta a personas con problemas de coagulación de la sangre, que tomen anticoagulantes, como la aspirina, sufran hipertiroidismo o vayan a someterse a una operación quirúrgica.
  • Su sabor depende de su aspecto: Cuanto más tierno y claro es el ajo, más agradable y suave será su sabor.
  • El mal aliento se puede evitar: Para evitar el típico mal aliento o posibles ardores se aconseja retirar el germen del ajo que es el lugar donde se concentra su olor característico y que suele resultar indigesto. Se recomienda también masticar durante un rato hojas de perejil o de menta.

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