El efecto pomelo y los medicamentos

El efecto pomelo y los medicamentos

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Si se toman medicamentos y se consume pomelo con frecuencia, hay que consultar con el médico para evitar posibles interacciones.
Foto: isox4

Diurético y depurativo, el pomelo suele ser muy recomendado para dietas de adelgazamiento. Su contenido de vitamina C y otros nutrientes la hacen una fruta ideal para su consumo diario, aunque el llamado efecto pomelo ha de tenerse en cuenta si se toma medicación.

Al ser diurético y depurativo, el pomelo ha sido adoptado en la gran mayoría de los regímenes para adelgazar, y se aconseja ingerir su pulpa o beber su jugo en forma cotidiana, a pesar de que no hay evidencia de que contenga enzimas que quemen la grasa corporal. Inicialmente ayuda a perder peso a través de la eliminación de líquidos, pero no la grasa asociada a los riesgos para la salud.

Este fruto destaca por su contenido en vitamina C y ácido fólico, en carotenoides antioxidantes y en potasio y magnesio, además de sus abundantes ácidos –málico, oxálico, tartárico y cítrico– que le confieren algunas de las propiedades que se le atribuyen.

Sus cualidades adelgazantes pueden ser útiles si el pomelo se incluye dentro de una dieta bajo supervisión médica, que ha de ser personalizada, variada, suficiente en calorías y que enseñe a comer bien, pero nunca el ingrediente único o mayoritario, como proponen algunas dietas muy drásticas, porque pueden ocasionar carencias y desequilibrios nutricionales. Los expertos coinciden en que las virtudes nutritivas y para la salud del pomelo están comprobadas, no obstante, cuando se toman medicamentos y se consume este cítrico con frecuencia y en abundancia, hay que ponerlo en conocimiento del médico para evitar posibles interacciones.

Origen y consumo del pomelo

Perteneciente a la familia de las rutáceas, el pomelo -Citrus maximus- es el nombre común del fruto de una variedad de cítrico probablemente originaria de Jamaica, e introducida en Florida en el siglo XVI por los españoles, derivado del híbrido entre el Citrus grandis -otra variedad- y el Citrus sinensis -naranja.

Los actuales pomelos rosados se produjeron por una mutación de la variedad blanca, ocurrida en 1920 en el sur de Tejas. El color naranja se debe a su contenido en carotenoides -180 unidades equivalentes de vitamina A-, de modo que supera en 50 veces al contenido en carotenoides del pomelo blanco. Es en nuestro organismo donde los carotenoides se transforman parcialmente en vitamina A. La vitamina A es un antioxidante, preciso para un crecimiento adecuado, el desarrollo de la piel o la visión correcta. El contenido del pomelo en vitamina C también es alto, unos 80 miligramos por fruto.

El pomelo se consume sobre todo fresco. Cobró popularidad a partir de fines del siglo XIX, cuando los productores de América Central y Florida comenzaron a exportar su producción a los Estados Unidos. Se lo aprecia por su bajo valor calórico y gran contenido de vitamina C; suele consumirse en el desayuno, solo o ligeramente endulzado con miel, azúcar o compuestos artificiales.

A veces se prepara horneado o braseado ligeramente como aperitivo, o se combina con otras frutas y vegetales en ensalada. En los países anglosajones la preparación en almíbar es frecuente, así como la elaboración de mermeladas.

El jugo o zumo se bebe fresco, o deshidratado como bebida refrescante.

Su equivalencia calórica suele ser inferior a las 100 kilocalorías por fruto.

¿Qué es el efecto pomelo y qué relación tiene con los medicamentos?

La interacción entre el pomelo y los medicamentos fue descubierta por azar en el curso de una investigación que pretendía estudiar la posible interacción existente entre una medicina hipotensora y el alcohol. El zumo de pomelo se utilizó como vehículo para enmascarar el gusto a alcohol y lo que se encontró fue que mientras que el alcohol no afectaba a la cantidad de fármaco circulante en el cuerpo, sin embargo, el zumo de pomelo incrementaba notablemente tal concentración.

Actualmente se conocen más de una quincena de principios activos sensibles al zumo de pomelo, que están presentes en un centenar de medicamentos. Como ejemplo concreto de la magnitud del efecto pomelo podemos fijarnos en el hipotensor Nisolpidina, que al igual que otros bloqueantes de los canales de calcio, se absorbe bien oralmente, pero debido a su alto metabolismo intestinal y hepático, antes de actuar, en condiciones normales su biodisponibilidad es solo del 5%. Sin embargo, cuando se toma junto o cerca de una ingesta de zumo de pomelo la concentración sanguínea del principio activo se multiplica por un factor de siete, es decir, es como si se hubiese tomado siete veces la dosis prescrita.

Las respuestas individuales al efecto pomelo pueden ser muy variables llegando a ser nulas en algunos casos. Por ello, como precaución, si se desea continuar como consumidor habitual de pomelos o de zumo de pomelo debe consultar a su médico sobre la posibilidad de una contraindicación. O, como precaución general, se suele recomendar que el consumo del zumo de pomelo no se realice en el periodo de 2 horas antes o 5 horas después de la toma de la medicación.

En todo caso, la naturaleza del “efecto pomelo” puede tener efectos beneficios si se controla adecuadamente. Uno de ellos sería la posibilidad de bajar las dosis de ciertos fármacos, como la ciclosporina, en el caso del control de los fenómenos de rechazo de los órganos trasplantados.

Por otra parte, un informe científico de la Universidad  de Jerusalén  y el Hospital General de Massachusetts, EE.UU, explica que un antioxidante relacionado con el sabor amargo del pomelo consigue aumentar la sensibilidad a la insulina. La sustancia denominada naringenina, también presente en otros cítricos, es capaz de activar una serie de proteínas que ayudan al hígado a descomponer los ácidos grasos, mejorando la situación de los pacientes con diabetes. Según Yaakov Nahmias, autor del estudio realizado en animales, con la presencia de la naringenina en el organismo, el hígado se comporta de modo similar a cuando se ayuna, acabando con los ácidos grasos en lugar de con los carbohidratos, sin producirse efectos secundarios.

Si no estamos medicados con sustancias susceptibles, sigamos deleitándonos con el consumo de esa excelente fruta y de su zumo.

 

 

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