Estrés y alimentos: ¿Amistades peligrosas?

Estrés y alimentos: ¿Amistades peligrosas?

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Estar estresados nos hace vulnerables a los ataques de ansiedad. Foto: Apetitu

Si bien no existen alimentos antiestrés, algunos nutrientes pueden reforzar nuestro sistema nervioso y mejorar la respuesta que tenemos ante situaciones estresantes. Por otro lado, muchas veces buscamos refugio en la comida ante una situación de ansiedad. Conoce como seleccionar de forma inteligente tus alimentos.

Se sabe que el estrés pone en peligro tanto la salud como el sistema nervioso. Pero, además, al estar estresados somos vulnerables a los ataques de ansiedad que nos hacen atacar la heladera o nevera y comer de más. Para contrarrestar este efecto, es necesario hacer de la comida un aliado. Además, algunos alimentos pueden ayudar a la hora de disminuir o mitigar el estrés.

Mantener una alimentación equilibrada es fundamental para cuidar cuerpo y mente, y también para evitar que el estrés afecte el estómago, causando gastritis o úlceras, disminuya las defensas, y afecte el sistema nervioso. La salud y estabilidad física y emocional dependen, en buena parte, de nuestros hábitos alimentarios.

El estrés y la relación con los alimentos

Los especialistas aseguran que la ansiedad, el estrés y las tensiones llevan a establecer relaciones peligrosas con la comida. Una persona estresada, dejándose llevar por un ataque de ansiedad, puede devorar una tableta de chocolate en cuestión de minutos.

Recurrir a la comida cuando se está nervioso o estresado no es la solución. De hecho, resulta perjudicial para la salud por varios motivos: por un lado, el exceso de azúcar es dañino para la salud, además de engorda, y por el otro, los dulces provocan concentración de azúcar en la sangre, lo que después del “subidón” o “sugar rush”, viene la caída. Otra de las consecuencias directas del exceso de azúcar es la proliferación de radicales libres, lo que se traduce como oxidación de células y tejidos.

En la actualidad, y dado el estilo de vida moderno, es difícil escaparle al estrés. Pero sí es posible no perjudicar aún más la salud a través de lo que comemos, algunos alimentos, dados por su aporte de nutrientes o incluso por su sabor, calman en sistema nervioso y ayudan a mantener el equilibrio del organismo.

¿Alimentos antiestrés?

Es innegable que ciertos alimentos provocan placer, lo que en el organismo se traduce como una secreción de opiáceos endógenos, responsables de esa sensación de bienestar, placer o euforia. Pero los gustos cambian de persona en persona, y cada uno tiene su propia lista de alimentos “antiestrés”. La gran mayoría de las personas encuentran ese placer en los dulces y las grasas, aunque otras lo encuentran en el pan o las frutas. El problema no está en el alimento en sí, sino en las cantidades que consumimos de ese alimento.

Dicho esto:
Ningún nutriente, mineral o vitamina, posee por sí mismo cualidades antiestrés. Dicho esto, algunos nutrientes ayudan a mantener el organismo fuerte y sano, convirtiéndose en un arma más para combatir el estrés:

  • La vitaminas A, la C y la E combaten los radicales libres, mientras que las vitaminas del grupo B fortalecen el sistema nervioso. Podemos encontrar vitamina A en zanahorias, brócoli, melón, coles de Bruselas, espinaca y boniatos, mientras que la vitamina C reina en los cítricos, pero también en el brócoli, pimientos, melón y tomate. Para la vitamina E debemos consumir frutos secos y aceites vegetales, y la vitamina B se encuentra en la levadura de cerveza, carne, cereales, aguacate, repollo y judías verdes.
  • El potasio y el magnesio tienen propiedades que mantienen el ritmo cardíaco, y estimulan la reacción orgánica de nuestro cuerpo frente al torrente de hormonas que segrega el propio cuerpo como respuesta al estrés. El potasio se encuentra en abundancia en frutas, verduras, cereales enteros y carnes, mientras que el magnesio se encuentra en las verduras, siempre cuidando de consumirlas crudas ya que la cocción puede eliminar este mineral.

Teniendo esto en cuenta, algunos de los alimentos que estimulan el buen funcionamiento del sistema nervioso son: el plátano, las almendras, el germen de trigo, la levadura de cerveza, y las semillas de girasol.

El secreto detrás del antojo de chocolate

La creencia popular afirma que miles de mujeres en todo el mundo acuden al chocolate para calmar los nervios, la ansiedad, y el corazón roto. Hay, incluso, quienes afirman que sus afectos “terapéuticos” pueden causar adicción.

Si bien es cierto que el cacao contiene sustancias con efectos calmantes, y que el sabor del chocolate produce placer, también es cierto que añade unas cuantas calorías de más al organismo, y el exceso de azúcar podría producir un efecto excitante. El chocolate negro puede ser una opción más saludable: ayuda a calmar la ansiedad sin aportar tantas calorías.

Después del chocolate, los dulces ocupan el segundo lugar como alimento elegido en casos de ansiedad o estrés. Esto se debe a que los glúcidos provocan un incremento de insulina en la sangre, permitiendo así la secreción de triptófano, un aminoácido que se transforma en serotonina, que calma la depresión y la ansiedad. Los azúcares de digestión rápida tienen este efecto en el organismo, lo que explica la “necesidad” de comer dulces cuando se está triste.
Una vez más, el secreto está en darnos estos lujos, pero cuidando las cantidades para no sumar grasas y calorías.

Lista de compras para combatir el estrés

  • Frutas y verduras. No debe olvidar aquellas frutas y verduras ricas en vitaminas del grupo B y vitamina C: coles, espinacas, lechuga, tomate, naranjas y kiwis.
  • Carnes. La carne es rica en vitamina B3, que ayuda al organismo a poner en marcha los mecanismos de defensa para luchar contra las tensiones. Elige carnes magras, sobre todo la de ternera, jamón serrano y embutidos ibéricos, pollo o pavo.
  • Pescados. El pescado contiene vitaminas, minerales y oligoelementos que ayudan a combatir el estrés. Los pescados azules como la sardina o la caballa son indispensables al tener en cuenta la relación costo-beneficio.
  • Harinas y cereales. El estómago es el principal afectado por los efectos del estrés, por lo que resulta especialmente importante cuidarlo y protegerlo. La fibra es indispensable para asegurar el buen funcionamiento del organismo y del estómago. Pero recuerda: el pan normal es mejor opción que el de molde, pero mejor aún es optar por el pan integral.
  • Conservas y congelados. Olvídate de los productos precocinados; las conservas de atún, sardinas o berberechos no sólo te sacan del apuro, también son muy bajos en grasa. Las legumbres enlatadas al natural son ideales para sumar a la ensalada, y los congelados de verduras y productos del mar no deberían faltar en tu nevera.
  • Bebidas. Las infusiones de tilo, poleo y valeriana ayudan a calmar los nervios. Olvídate de las bebidas con cafeína, y prefiere siempre los refrescos light. Compra cereales solubles para reemplazar el café, y cacao para tomar chocolatada cuando te sientas decaído.
  • Condimentos. El perejil ayuda a absorber el hierro, mientras que el orégano o la canela ayudan a relajar los sentidos.
  • Caprichos. Todos tenemos nuestro aliento predilecto antiestrés o antiansiedad, y no hay por qué renunciar a él, siempre y cuando cuidemos de las cantidades y recordemos que son solo para casos de emergencia.

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