La falta de agua genera dolencias y enfermedades

La falta de agua genera dolencias y enfermedades

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El agua es fundamental para nuestro cuerpo, nos ayuda a combatir la obesidad, el estrés y el asma. Foto: Andreas Levers

Para que las múltiples reacciones químicas que se desarrollan en nuestro organismo sean posibles hace falta ingerir suficiente agua.

No hacerlo no sólo impide el correcto funcionamiento del organismo sino que también puede provocar muchas patologías. Buena parte de las enfermedades, especialmente las degenerativas, son causadas por la deshidratación ante la carencia crónica de agua. Dicha afirmación está fundamentada científica y clínicamente debido a que cumple un papel fundamental para la salud pública.

Primeras alertas de la escasez de agua en el cuerpo

Cuando nos deshidratamos el organismo reacciona aumentando la producción del neurotransmisor histamina a fin de regular la cantidad de agua disponible. Cuando eso sucede y la histamina y sus reguladores de agua subordinados son demasiado activos pueden aparecer alergias, asma y dolores crónicos en diferentes zonas del cuerpo, desde el dolor dispéptico hasta el artrítico reumatoide pasando por el de angina, el lumbar, el de piernas, la migraña o la colitis. Aunque esos dolores se perciban en zonas localizadas, en realidad están avisando que hay deshidratación de todo el organismo.

Si tales síntomas no se reconocen como avisos urgentes de que el organismo necesita agua, se puede llegar entonces a una posible deshidratación crónica que causaría a largo plazo daños irreversibles.

La falta de agua ocasiona problemas en el cerebro

La deshidratación crónica de las células cerebrales junto a la falta de sodio y de un aminoácido esencial -el triptófano– son la principal causa de las patologías cerebrales: Alzheimer, Parkinson, Esclerosis múltiple, Ataxia cerebelosa y depresión.

De hecho hay otros factores como el exceso de aluminio en circulación dentro del cuerpo. Una posibilidad que se fundamenta en el hecho constatado de que el aluminio está muy presente en el agua ya que hasta en las sociedades occidentales tecnológicamente más avanzadas se utiliza sulfato de aluminio en el proceso de desinfección del agua potable de las ciudades. En el cerebro, como decimos, es imprescindible tanto un buen nivel de hidratación como de sodio en el interior de las células. Es absolutamente esencial tanto para la generación de la energía hidroeléctrica con la que se nutre como para el buen funcionamiento de los mecanismos de neurotransmisión.

La deshidratación causa una grave carencia de triptófano en el cerebro. Cuando los niveles son inferiores a lo normal, este aminoácido es muy sensible al estrés.

El agua cumple un papel protagónico en el proceso digestivo

Cuando comemos el organismo segrega en el estómago el denominado jugo gástrico, una solución muy corrosiva compuesta básicamente por ácido clorhídrico diluido y una enzima inactiva llamada pepsinógeno que se transforma en pepsina y tiene como función descomponer las proteínas en elementos más pequeños -los péptidos– para proceder a su metabolización. A medida que el estómago hace su trabajo, las porciones no metabolizadas son trasladadas al intestino delgado a través de otra válvula: el píloro. Sólo que antes de pasar al intestino delgado, el páncreas segrega una solución bicarbonatada para alcalinizar el entorno y contrarrestar la acidez con la que llega el alimento del estómago.

Para fabricar esa solución bicarbonatada el páncreas necesita una gran cantidad de agua circulante. Y cuando el cuerpo está deshidratado eso no es posible, con lo que el proceso digestivo no puede realizarse de forma eficiente.
Cuando el cuerpo tiene escasez de agua, no hay garantía de que el jugo gástrico sea neutralizado debidamente. Dicho esto, hay que añadir que la falta de agua provoca también otras dolencias. Es el caso de la colitis -o inflamación de colon- y del estreñimiento al que frecuentemente va asociada. Una situación que se agrava cuando, comida tras comida, seguimos sin beber suficiente agua y se acumulan en el intestino grueso las heces endurecidas. Proceso que con el tiempo termina causando malestar e infección.

Tomar líquido previene la aparición de Artritis

Para la medicina convencional la Artritis es una enfermedad producida por la alteración patológica del cartílago, lo que provoca dolor e hinchazón en las articulaciones que con el paso del tiempo pueden llegar a lesionarse gravemente provocando artrosis, es decir, deformaciones de los huesos. La Artritis Reumatoidea, en cambio, se debe a un mal funcionamiento del sistema inmune y afecta más a menudo a las manos y los pies.

Oficialmente se desconoce la causa y el futuro de quienes padecen esta “enfermedad” es sufrirla de por vida consumiendo constantemente antiinflamatorios, analgésicos y otros paliativos.
Sin embargo, las millones de personas de todo el mundo que sufren alguna forma de artritis deberían saber que también en su caso el problema suele estar causado también por una deshidratación crónica. Los dolores en las articulaciones deberían de hecho considerarse indicadores de falta de agua en la articulación afectada.

La superficie del cartílago de los huesos contiene mucha agua encargada de lubricar las articulaciones y permitir que las dos superficies opuestas resbalen libremente entre sí durante el movimiento. Eso permite a un cartílago bien hidratado que el deterioro a causa de la fricción sea mínimo.
En suma, para evitar la artritis lo que habría que hacer es tomar en serio el primer dolor inicial, empezar en ese momento a ingerir suficiente agua diariamente y doblar suavemente de forma constante las articulaciones para activar la circulación en la zona a fin de recuperar la movilidad. Si el dolor no desaparece en unos días, consultar al médico.

Beber agua ayuda a evitar problemas de espalda

Lo expuesto anteriormente es válido también para las articulaciones vertebrales de la columna. La diferencia es que en ellas el agua no sólo lubrifica las superficies de contacto sino que además se almacena en el corazón de los discos intervertebrales para así soportar la presión del peso de la parte superior del cuerpo. De hecho, se calcula que el 75% del peso de la parte superior del cuerpo es soportado por el volumen de agua almacenado en el núcleo del disco de la 5ª vértebra lumbar, mientras el otro 25% es soportado por la materia fibrosa que existe alrededor de ese disco.

Al haber deshidratación, los discos intervertebrales y las articulaciones de la columna están entre los primeros órganos afectados. La afectación del 5º disco lumbar -cuya función es tan importante para mantenernos erguidos- suele producirse en el 95% de los casos de problemas de columna.

En definitiva, para evitar todo dolor de espalda hay que beber bastante agua y hacer una serie de ejercicios a fin de crear un vacío intermitente que atraiga al líquido elemento dentro del espacio del disco.

Dolores de cabeza producidos por líquido insuficiente

La migraña tiene relación con la deshidratación. Es un indicador de regulación crítica de la temperatura corporal.
Un exceso de mantas en la cama que no dejan que el cuerpo regule su temperatura durante el sueño, bebidas alcohólicas que provocan deshidratación celular -particularmente en el cerebro-, situaciones de alergia que hacen secretar histamina o un exceso de calor ambiental sin ingesta de agua son ejemplos típicos de “estrés de calor”. Simplemente se evitan con la ingesta regular de agua.

El Síndrome de Fatiga Crónica

La depresión es el resultado de una carencia de agua en el tejido cerebral. Aseveración que se apoya en la base de que el cerebro utiliza la energía eléctrica para funcionar y ésta se genera en el interior del cuerpo, precisamente a expensas de la circulación del agua. Con la deshidratación, el nivel de generación de energía disminuye, especialmente en el cerebro, por lo que muchas funciones cerebrales que dependen de ese tipo de energía se vuelven ineficaces.

Agregando que ese estado depresivo causado por la deshidratación es también lo que suele llevar al llamado Síndrome de Fatiga Crónica, una serie de problemas fisiológicos avanzados que se hallan asociados al estrés y, por ende, a la deshidratación crónica.

El estrés agota las reservas de agua: Cuando el cuerpo está deshidratado pone en marcha unos procesos fisiológicos similares a los que activa cuando está atendiendo una situación de estrés. Por eso para él la deshidratación causa estrés y el este a su vez causa una posterior deshidratación, ya que agota las reservas de agua del cuerpo.

Los efectos de las bebidas estimulantes:

A su vez, el consumo constante de café, té o colas en sustitución del agua priva al cuerpo de su plena capacidad de formar energía hidroeléctrica. El exceso de cafeína anula la energía ATP almacenada en el cerebro y en el cuerpo por lo que es una de las principales causas que llevan tanto al déficit de atención. Es más, un exceso de cafeína puede a largo plazo terminar cansado al corazón a causa de su excesiva estimulación.

Cabe agregar que algunos test experimentales han demostrado que la cafeína perjudica la vista y a los componentes de la memoria que tienen que ver con la facultad de aprendizaje. De ahí que las personas afectadas de Alzheimer y los niños con dificultades para estudiar no deberían consumirlo.

El agua es necesaria para evitar enfermedades como la Hipertensión

La actividad del denominado sistema renina-angiotensina-aldosterona, un mecanismo subordinado a la activación de histamina en el cerebro, es esencial en el control del volumen y la presión sanguínea. Se activa para conservar el agua cuando falta o ante una carencia de sodio en las células. Es más, hasta que el contenido de agua y sodio del cuerpo no alcanza un nivel adecuado el sistema actúa estrechando la capa capilar y el sistema vascular, provocando hipertensión.

Cuando hay estrés parte del agua disponible se usa para disolver las materias almacenadas, como las proteínas, el almidón y la grasa. Y es para compensar el agua gastada que se pone en marcha el sistema mencionado anteriormente, coordinando su funcionamiento con la vasopresina y otras hormonas. Cabe añadir que los riñones son el principal lugar de actividad de ese sistema. A fin de cuentas, son los responsables de la producción de orina con la que eliminamos las toxinas y demás material de desecho.

Para poder trabajar en condiciones, los riñones necesitan suficiente agua. Ante su carencia pueden concentrar la orina, pero no es menos cierto que esa capacidad no debe usarse hasta el límite ya que dañaría al órgano. En suma, el sistema renina-angiotensina-aldosterona es más activo cuando los riñones están dañados y la producción de orina es insuficiente. El exceso de actividad podría provocar disfunciones renales. Los problemas renales, por tanto, pueden también ser consecuencia de una deshidratación crónica y de una carencia de sodio.

En definitiva, la presión arterial alta es también el resultado de un proceso de adaptación a la carencia de agua en el cuerpo. El agua es el mejor diurético natural. Si las personas que tienen hipertensión y producen la cantidad de orina adecuada aumentaran su ingesta diaria de agua no necesitarían tomar diuréticos.

El colesterol es un signo de deshidratación

La explicación de la llamada hipercolesterolemia o exceso de colesterol en el organismo difiere también mucho de la convencional. Tener demasiado colesterol en sangre es un mecanismo de defensa de las membranas celulares contra la fuerza osmótica de la sangre a fin de conservar el agua, o bien señal de que la sangre concentrada no puede liberar bastante agua para atravesar la membrana celular y mantener las funciones celulares normales.
Es decir, la excesiva elaboración de colesterol y su depósito en la membrana celular no es más que parte del objetivo natural de proteger a las células vivas de la deshidratación ya que es como una especie de “arcilla natural” que hace de pared celular impidiendo el paso del agua.

En las células vivas con núcleo, el colesterol es el agente que regula la permeabilidad al agua de la membrana celular. Y en las que no lo poseen, la composición de los ácidos grasos empleados en la elaboración de la membrana celular le da el poder de sobrevivir a la deshidratación.

La producción de colesterol en la membrana celular es pues una parte del sistema de supervivencia de la célula. Por consiguiente, es una sustancia absolutamente necesaria y su exceso denota que existe deshidratación.
Por tanto, si aportamos al cuerpo el agua necesaria antes de ingerir alimentos evitaremos la formación de colesterol en los vasos sanguíneos.
De esta forma, el exceso de colesterol es el resultado de la deshidratación. Sin embargo, cuando un aumento de la ingesta de agua hace bajar los niveles de colesterol pero éstos aumentan otra vez hay que asegurarse de que el cuerpo no tiene deficiencia de sodio.

Consumirla combate el sobrepeso

Las sensaciones de sed y hambre se producen cuando el nivel de energía del cuerpo está bajo. En tales casos el organismo moviliza la energía almacenada en la grasa y para eso necesita poner en marcha los mecanismos de secreción hormonal. Como ese proceso tarda más tiempo del que a veces puede esperar, la parte frontal del cerebro se encarga de obtener energía inmediata a partir del azúcar de la sangre o de la “hidroelectricidad”. El cerebro gasta una enorme cantidad de energía y por eso recibe aproximadamente el 20% de toda la circulación sanguínea.

Cuidado, la sed a veces provoca una falsa sensación de hambre. Recordemos que para cubrir sus necesidades energéticas el cerebro utiliza dos mecanismos:

  1. El azúcar presente en la sangre, que obtiene con la metabolización de la comida.
  2. El suministro de agua y su conversión en energía hidroeléctrica.

El problema es provocado en los casos en que el ser humano no sabe distinguir entre la necesidad de sed y la necesidad de comida. Cuando estas señales llegan, tiende a comer. La boca seca es el último aviso, la señal de alarma cuando la deshidratación prácticamente ya es un hecho. Y al alimentarnos en exceso por no entender que el cuerpo nos pide agua y no comida, ganamos peso.

La falta de sodio y el asma

El asma y las alergias son igualmente indicadores de que el cuerpo ha recurrido a un aumento en la producción de histamina ante la falta de agua. Está constatado que en los asmáticos hay un incremento del contenido de histamina en sus tejidos pulmonares y que es precisamente esa sustancia la que regula la contracción muscular bronquial. A fin de cuentas, los pulmones son uno de los órganos que tienen mayor pérdida de agua a causa de la evaporación que provoca la respiración. La histamina se produce para evitar la constricción bronquial. Se trata de una maniobra simple y natural para preservar el agua. Obviamente, cuando el estado de deshidratación es importante se libera una cantidad exagerada de histamina.
Por eso, beber la cantidad adecuada de agua diariamente ayuda a aliviar y prevenir tanto el asma como las alergias.

Por otra parte, en algunas personas la escasez de sodio en el cuerpo puede producir los mismos síntomas que en el caso de la falta de agua. Conviene que en las crisis asmáticas graves se tome abundante agua con una pizquita de sal, bajo la lengua sin que toque el paladar para que no haya irritación, ya que ésta es un antihistamínico natural.

El asma no es una enfermedad sino una adaptación fisiológica del cuerpo a la deshidratación y a la restricción de sal que se manifestará siempre que no se preste suficiente atención al consumo de agua y de sal. Por eso basta una pizca de sal en la lengua después de beber agua para hacer creer al cerebro que un montón de sal ha entrado en el cuerpo y relaje los bronquiolos.

Diabetes y síntomas de la falta de líquido

La diabetes es un desorden del metabolismo, siendo la insulina el factor más importante del proceso. Entonces, la diabetes Tipo I es muy probablemente también el resultado final de una carencia de agua. ¿La razón? Como ya hemos visto, cuando hay deshidratación el cuerpo produce histamina para regular el nivel de agua, pero paralelamente se activan un grupo de sustancias conocidas como prostaglandinas, implicadas también en un sistema subordinado de distribución racionada de agua a las células del cuerpo. Una de ellas es la prostaglandina tipo E, que parece estar también implicada en la elaboración de la solución bicarbonatada que contrarresta la acidez de los alimentos en el proceso digestivo pero que se encarga también de inhibir naturalmente la secreción de insulina por el páncreas.

Es decir, la prostaglandina E tiene dos funciones claras: por un lado, distribuir agua al páncreas y por otro, inhibir la acción de la insulina. Este último hecho sería la causa de la diabetes tipo I, consecuencia de la causa principal: la deshidratación crónica.

En cuanto a la diabetes Tipo II, se debería atribuir la causa a la deshidratación crónica y al trastorno del metabolismo de los aminoácidos en el organismo, responsable muy probablemente de la destrucción de la estructura del ADN en las células beta del páncreas encargadas de producir la insulina.

Basta un consumo diario, estricto y regular de para estar en condiciones óptimas de regular todas las funciones corporales.

Soluciones para dos problemas muy comunes

1) Insomnio. Las personas que lo padecen pueden resolver su problema bebiendo antes de acostarse un vaso grande de agua y poniendo luego una pizca de sal en la lengua, sin tocar el paladar, ya que ello induce el sueño en sólo unos minutos. La explicación es que con esa acción se altera el porcentaje de descarga eléctrica en el cerebro y ello provoca somnolencia.

2) Desmayos. Si es usted de esas personas que a veces sufre desmayos después de una ducha debe saber que se debe a que las reservas de agua de su cuerpo no son suficientes para llegar al cerebro cuando los vasos sanguíneos de la piel se abren a causa del calor del agua. Por eso se recomienda beber siempre un vaso de agua antes de meterse bajo el grifo.

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