Las galletitas: ¿buenas o malas colaciones?

Las galletitas: ¿buenas o malas colaciones?

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Un estudio a demostrado que las galletas Oreo son tan adictivas como la cocaína y la morfina, activando más neuronas en el centro de placer del cerebro que la exposición a drogas ilícitas. Foto: PDPics

Elegida por grandes y chicos, es una de las colaciones favoritas. Hoy podemos encontrarlas en todas las formas y sabores. Ahora bien, ¿Es una bomba calórica y poco saludable?

¿Sabias que 100 gramos de galletas de agua posee alrededor 400 calorías?, mientras que 100 gr. de pan tan solo 250 calorías. 

Este producto tradicional ha sido una fuente de energía de miles de generaciones. Su función principal la desempeña en las horas del desayuno y la merienda. Sobre todo, en las dietas de los más pequeños, donde los chocolates, frutas y frutos secos ayudan a enriquecerla. Actualmente, su papel en la gastronomía se ha diversificado, la encontramos en salsas, tartas o postres tan deliciosos como el tiramisú.

¿Son nutritivas las galletas?

Están compuestas por harina de trigo u otros cereales, grasas vegetales y azúcar y a estos ingredientes básicos podemos añadir coco, chocolate, frutos secos, salvado, dependiendo del tipo de galleta que sea.
El mercado está formado por una gran variedad, dirigida a públicos y necesidades diferentes y con evoluciones distintas según el tipo.

Hay dos tipos principales de galletas

Dulces: se dividen en tres variedades. La más importante ocupa el 47% de su volumen, y corresponde a productos básicos para el desayuno como María, Chiquilín o Tostadas, frente al 32% de las especialidades, que son galletas rellenas, con chocolate, pastas artesanas. Suelen consumirse a la hora de la merienda y entre horas.

Saladas: este mercado ha crecido el último año en volumen y en valor. Las marcas blancas presentan los mayores crecimientos, aunque algunas compañías apuestan por nuevos lanzamientos. Hay galletas clásicas diferenciadas por la forma y las de mayor valor añadido, con sticks, toppings, o de distintos sabores.

El tercer segmento son las galletas “saludables”, idóneas para tomar en cualquier momento del día y que se caracterizan por su funcionalidad; son productos con fibra que aportan muchos nutrientes, como vitaminas, minerales, ácidos grasos.

¿Las galletitas son saludables?

Son productos de alto valor energético, entre 400 y 500 calorías, que variarán en función de la galleta. El componente principal son los hidratos de carbono, seguido de las grasas y las proteínas.
Las galletas básicas tienen un alto contenido en almidón, por lo que aportan energía de liberación lenta. También suelen ser fuente de fibra si están fabricadas con harinas integrales.

¿El pan engorda menos que las galletitas?

Aunque ambos alimentos tienen harina, las galletas “de agua” o de salvado poseen alrededor de 400 calorías cada 100 gramos, mientras que la misma cantidad de pan suma unas 250 calorías.
Una galletita “de agua” cualquiera (se supone que son las que engordan menos) están compuestas por hidratos de carbono 70%, proteínas 8% y grasas 13%.

El pan común tipo francés se compone de hidratos de carbono 60%, proteínas 12 % y grasas 0%. El pan porque produce más sensación de saciedad que las galletas. Las galletas, por su parte, tienen generalmente grasa saturada y producen un efecto “adictivo” que nos dificulta el control sobre las cantidades que consumimos.

El peligro de las grasas hidrogenadas

Un 40 por ciento de las comidas que se venden en los supermercados y las galletitas ganan la mayoría. Contienen grasas parcialmente hidrogenadas, según los datos del Departamento de Agricultura estadounidense.
El Instituto de Medicina confirmó ya hace varios años que este tipo de grasas -que se forman cuando se añade gas de hidrógeno al aceite vegetal, ayudando a que se solidifique- están directamente relacionadas con los problemas cardiovasculares, ya que incrementan el colesterol “malo” (LDL) que tapona las arterias.

A raíz de estos descubrimientos, la Administración de alimentos y medicamentos estadounidense (FDA) decidió obligar a los fabricantes a que advirtiesen en el etiquetado si el producto contiene este tipo de grasas. Sin embargo, la medida todavía está pendiente debido a la oposición de las corporaciones.

Un poco de historia…

Las galletas proceden de 10.000 años atrás, momento en que se descubrió que una especie de sopa de cereales, sometida a un intenso calor, adquiría una consistencia que permitía transportarla por largas travesías sin que se deteriorara en el trayecto. Así, sirvió de alimento en la época de asirios y egipcios. Cuando las legiones romanas las introdujeron entre sus provisiones habituales, las galletas pasaron a tratarse como un alimento corriente.
En la Edad Media obtuvieron su nombre como tal. Durante el Renacimiento, ascendieron a las cortes europeas, aderezadas con sabores y aromas. Con el paso del tiempo, se fueron extendiendo. A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX comienza en Europa su proceso de industrialización y producción masiva.

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