Los mejores alimentos para combatir gripes y resfríos

Los mejores alimentos para combatir gripes y resfríos

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En épocas invernales los cítricos son indispensables por su aporte de vitamina C. Foto: Allan Foster

Frutas, verduras, cereales, legumbres y pescado son buenos aliados para brindar protección en las épocas en las que los estados gripales, la tos y el dolor de garganta abundan. En esta nota le presentamos los remedios naturales para cuidar su organismo de enfermedades.

Que cada estación tenga sus propios alimentos no es una coincidencia. La naturaleza pone a tu alcance los nutrientes que tu cuerpo necesita para estar sano en cada época del año. En las épocas de temperaturas extremas, los cítricos son las frutas estrella, ya que contienen las dosis de vitamina C que nuestro organismo emplea para evitar y combatir los resfriados e infecciones.

Guía de alimentación contra resfriados

Hay muchas comidas que funcionan como medicamentos naturales, combatiendo los virus que nos acechan. Ellos son:

  • Frutas: Empiece el día con un zumo de naranja o limón y tome al menos dos piezas más de fruta fresca a lo largo del día. Además de proporcionarle vitaminas, fibras y antioxidantes, le ayudarán a contrarrestar el aumento de grasas e hidratos que el cuerpo pide en invierno. Incorpore en su cesta: naranja, mandarina, pomelo, kiwi, piña, mango, papaya, chirimoya o plátano.
  • Frutos secos: Es conveniente consumirlos en los períodos en los que el cuerpo necesita más energía para mantener la temperatura corporal y contienen vitaminas y grasas saludables. Tome un puñadito entre horas o cuando necesite un extra de energía. Incluirlos en el desayuno te cargará las pilas para todo el día. Algunos de ellos son: nueces, avellanas, almendras, dátiles, pasas, etc.
  • Verduras: Tienen grandes propiedades contra los resfriados y enfermedades respiratorias. Su alto contenido de vitamina A es esencial para mantener sana la piel y las mucosas. Comience a consumir a diario -crudas o ligeramente cocinadas-: acelgas, espinacas, calabazas, coles, coliflor, champiñones, habas, puerros, alcachofas o berros. Tampoco pueden faltar las zanahorias -ricas en betacarotenos-, ajos -el antibiótico natural- y brócoli -rico en hierro y vitamina C-.
  • Legumbres: Son el alimento estrella cuando el cuerpo necesita platos calientes y energéticos. Cocinadas sin grasa, aportan mucha fibra y pocas calorías. Coma al menos dos veces por semana una porción de garbanzos, judías blancas y pintas, porotos, fabes, habas o lentejas.
  • Cereales: Preferentemente integrales y con poca elaboración. Aportan la fibra y energía que su cuerpo necesita para afrontar el día a día. Con leche en el desayuno, o en forma de galletas integrales son un extra nutricional que su organismo agradecerá. Se trata de los cereales, galletas integrales, el salvado y el germen de trigo.
  • Pescado: Tómelo entre tres y cuatro veces a la semana, contiene grasas cardiosaludables –Omega 3 y Omega 6-, proteínas, calcio y pocas calorías. Fresco, congelado o en conserva es siempre una opción excelente. Elija pescados como: caballa, sardinas, boquerones, salmón, merluza, mariscos o moluscos.
  • Hidratos: Pasta, arroz, patatas y pan son alimentos saciantes y energéticos que no deben faltar en su dieta. Eso sí, modere sus cantidades, cocínelos con poca grasa, no abuse de las salsas y tómelos mejor al medio día o cuando vaya a hacer un gran esfuerzo físico.
  • Proteínas: El cuerpo demanda proteínas para mantener su actividad diaria, ya que son el principal sustento de los músculos, evitan la fatiga, permiten un buen funcionamiento mental y además evitan los ataques de hambre. Alimentos como pescado, huevos, pollo, pavo y lácteos contienen las mejores proteínas de origen animal. El aguacate y la soja poseen grandes cantidades de proteína vegetal libre de grasas.
  • Grasas: Toda dieta debe incluir una proporción de grasas, algo mayor en invierno, pero administrada de forma inteligente. Para eso, debe tomar los alimentos cardiosaludables, tales como: aceite de oliva, frutos secos, aceitunas, carnes magras y queso.

Fuentes de energía para reforzar tus defensas

Remedios naturales y fitoterapia

En herbolarios y tiendas de productos naturales o ecológicos encontrará alimentos sanos, nutritivos y elaborados sin aditivos y procesados industriales que le ayudarán a mantener altas tus defensas. Por ejemplo:

  • Equinácea: Le evitará muchas gripes y resfriados ya que mantiene en forma su sistema inmunológico.
  • Propóleo: Es el componente estrella de muchos suplementos nutricionales de herbolario. Le ayudará a mantener altas sus defensas durante el invierno.
  • Ajo: Si no soporta su sabor, puede tomarlo a diario en forma de pequeñas grageas. Es excelente para prevenir todo tipo de infecciones. El ajo es el antibiótico natural más potente que existe, pero sin los efectos secundarios de los fármacos químicos. Medio diente de ajo diario basta para brindar protección.
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  • Levadura de cerveza: Es un complemento alimenticio perfecto para mantener altas las defensas. Además, es bueno para el pelo y las uñas.
  • Tomillo: Tomado en infusión tiene excelentes propiedades antisépticas que ayudan a combatir los resfriados.
  • Uña de Gato: Sirve para reforzar el sistema inmune. También es útil contra los estados febriles, la gripe -especialmente en niños-, sinusitis, resfriados, neumonías, asma y alergia. Es, en definitiva, un antiviral natural.
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  • Hierbas: El saúco, el astrágalo y la milenrama también le ayudarán a prevenir resfriados.

Formas de contagio

La gripe es una enfermedad infecciosa causada por un virus, por lo que los antibióticos no son eficaces en su tratamiento. Se manifiesta con fiebre, alteraciones en el sistema respiratorio y dolores musculares. La vacunación es considerada el mejor modo de prevenir esta enfermedad, si bien la alimentación juega un papel fundamental en el funcionamiento del sistema inmunitario.

La gripe se contagia por las propias personas enfermas mediante las gotitas originadas al hablar, toser o estornudar. Aunque con menos frecuencia, también puede transmitirse por contacto directo, por ejemplo, tocando la mano de un enfermo y luego la nariz o boca de la persona sana. Los enfermos pueden transmitir la gripe desde un día antes de la aparición de los síntomas hasta unos 3 a 7 días después de enfermar. Los niños pueden transmitirla durante más de 7 días tras el comienzo de los síntomas. Aunque algunas personas infectadas no desarrollan la gripe, sí pueden transmitirla.

Buenos hábitos

  • Además de evitar los cambios bruscos de temperatura, debes extremar las medidas de higiene en los objetos de uso diario -toallas, servilletas, ropa-, ya que la gripe se transmite fácilmente de unos individuos a otros e incluso a través de los bienes personales.
  • Intente ventilar varias veces al día el lugar donde se encuentre para echar a los virus.
  • Evite estar demasiado tiempo en lugares cerrados. En lo posible, salir al exterior para no respirar siempre el mismo aire viciado.

¿Qué hacer cuando la gripe ya se ha contraído?

Es importante recordar que la alimentación sigue jugando un papel importante. Los líquidos tienen una función esencial, ya que en caso de fiebre, evitan la deshidratación y la sequedad de las mucosas además de ayudar a eliminar toxinas presentes en el organismo. Una opción es tomar infusiones de plantas como el eucalipto, la echinácea o la verbena, que ejercen propiedades beneficiosas sobre las vías respiratorias.

Cuando se padece una gripe, resulta muy útil preparar alimentos variados y fáciles de digerir, que no sean muy grasos y que estén cocinados mediante técnicas suaves como el hervido, la plancha o el horno para intentar paliar la falta de apetito que suele aparecer durante un proceso gripal.

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