Necesidades nutricionales básicas según tu edad

Necesidades nutricionales básicas según tu edad

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La alimentación no sólo debe adaptarse a la edad, sino también al momento evolutivo de la persona.
Foto: Gonzalo Viera Azpiroz

Los requerimientos de nutrientes y energía de un bebé no son las mismas que las de un anciano. La dieta debe adaptarse a la edad y al estilo de vida de cada persona.

La alimentación no sólo debe adaptarse a la edad, sino también al momento evolutivo de la persona, sus características especiales, el lugar donde vive, la disponibilidad de alimentos, las actividades que realiza, etc. y se va ajustando a cada individuo y a su entorno.

Cuando los niños están en edad escolar, por ejemplo, necesitan mayor aporte de energía. Deben consumir alimentos naturales, poco condimentados y, a ser posible, de temporada, que aseguren una alimentación correcta y saludable. En la variedad y la moderación está la clave.

Edad preescolar

Esta etapa comprende desde el nacimiento hasta que el niño va al colegio.

Las necesidades calóricas de los recién nacidos son muy altas. Por esta razón, la leche materna constituye el alimento más importante durante los primeros meses de vida. Un bebé necesita unas 120 calorías por kilogramo de peso durante los tres primeros meses, esta necesidad va disminuyendo hasta las 105 calorías/kilogramo de peso entre los 9 y 11 meses.

A lo largo de este período el niño está en fase de crecimiento y desarrollo, de modo que necesita un alto aporte de proteínas, calcio -500-600 miligramos diarios- y hierro -5 y 10 miligramos diarios. De ahí que el consumo de carne, pescado, huevos, cereales, verduras, leche y derivados lácteos sea fundamental para satisfacer las necesidades de su organismo.

Edad escolar

Comprende entre los 6 años y la adolescencia. Una alimentación deficitaria durante este período puede acarrear serios problemas en un futuro. Además de continuar su acelerado ritmo de crecimiento, el niño despliega una gran actividad mental en el colegio y una importante actividad física derivada de la práctica de deportes o de sus juegos preferidos. Por esta razón es fundamental el desayuno, que le permitirá empezar el día con energía y obtener un buen rendimiento físico e intelectual.

En las comidas no debe faltar un plato de verduras o arroz, pasta o legumbres, un segundo plato a base de carne o pescado o huevos y, para terminar, fruta del tiempo. Conviene evitar en la dieta del niño el exceso de azúcares e hidratos de carbono, porque pueden desembocar en problemas de obesidad.

Las necesidades nutricionales en los niños dependen de la etapa de crecimiento en que se encuentren; la velocidad de crecimiento difiere en cada uno e interactúa con factores genéticos, dicha predisposición no es igual para todos. Las necesidades también se ajustan según la actividad física que practiquen a lo largo del día y de sus actividades escolares y extraescolares. Es muy importante observar la conducta del niño frente a diferentes tipos de alimentos que, por una u otra razón, podrían generarle aversiones o preferencias excesivas, lo cual podría llevar a un grado de desnutrición u obesidad respectivamente.

Las primeras etapas de la vida son fundamentales para que los seres humanos formen todo su sistema inmunitario y para también evitar patologías que se pueden dar por un consumo deficiente o excesivo de ciertos alimentos y/o nutrientes. Para el desarrollo y crecimiento tanto psicoemocional, físico y nervioso.

Adolescencia

Quizás uno de los mayores problemas de esta difícil etapa es la desorganización de las comidas, porque los adolescentes tienden a guiarse por una conducta caprichosa con el consiguiente riesgo de olvidar nutrientes básicos para una correcta alimentación. Es precisamente el momento que se debe estar especialmente atentos porque, guiados por un absurdo deseo de adelgazar, pueden caer en la temida anorexia o en carencias nutricionales ocultas por su desequilibrio alimentario, tienden a alimentarse mucho fuera de casa y no optan por lo saludable. Su esfuerzo mental y el gasto energético exigen una alimentación abundante compuesta por productos sanos.

Las necesidades nutritivas en la adolescencia vienen marcadas por los procesos de maduración sexual, hormonal, aumento de la talla y el peso. Estos procesos requieren una cantidad elevada de energía y nutrientes provenientes de los alimentos que se consumen en la dieta. El adolescente, durante esta etapa, gana aproximadamente el 20% de la talla y el 50% del peso que va a tener como adulto.

Edad adulta y tercera edad

Una vez superada la fase de crecimiento las necesidades nutricionales de la persona se encaminan a reponer la pérdida de sustancias propias de su actividad física. Evidentemente, la alimentación no es igual en todos los adultos, depende de la edad, la complexión física y el tipo de vida que desarrolle -sedentario, activa. En cualquier caso, conviene evitar el exceso de grasas y el exceso de comida en general.

Con el paso de los años, la resistencia del organismo ante determinadas sustancias varía y disminuye con la edad, de manera que las pautas alimenticias deben ir encaminadas a evitar la aparición de posibles enfermedades. El secreto está en realizar una alimentación variada, pero sin caer en los excesos. La ración diaria de calorías no debe ser inferior a las 1.800 calorías, pero tampoco hay que llegar a las 3.000, una dieta más propia de una persona activa y de mediana edad.

Los requerimientos nutricionales de los adultos sanos pueden considerarse los mismos en un rango de edad entre los 19 a los 60 años (en promedio). La alimentación debe enfocarse principalmente a mantener una correcta función de nuestro organismo y a prevenir la aparición de enfermedades que pueden surgir por una deficiente o excesiva ingesta de alimentos y/o nutrientes. Las principales enfermedades serían de tipo cardiovascular, obesidad, osteoporosis, diabetes, entre otras.

Cuando la persona cumple los 60 años de vida, las necesidades de energía (provenientes principalmente de los carbohidratos) tienden a disminuir gradualmente (varía según los hábitos de cada persona), especialmente al reducir la práctica de actividad física bien sea por pereza, cansancio, recomendación médica, alguna patología, etc. No obstante, los aportes de nutrientes deben ser casi los mismos, o en algunas ocasiones superiores a los que ha llevado el resto de su vida, de ahí que muchos médicos recomiendan el consumo de suplementos nutricionales como pastas, polvos, inyecciones, etc.

Las características orgánicas basadas en la disminución de sentidos como el gusto y el olfato, fallas en el sistema gastrointestinal, disminución de la secreción de enzimas digestivas y salivares, dificultad para masticar, etc. de las personas consideradas como adultos mayores, las convierten en un grupo supremamente vulnerable a desarrollar deficiencias nutricionales.

 

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