¿Pan blanco o pan integral? Aprende a elegir

¿Pan blanco o pan integral? Aprende a elegir

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El pan realizado con harina blanca proporciona un valor nutritivo casi nulo. La harina blanca también genera que aumente el azúcar en la sangre casi tanto como el azúcar refinada. Foto: kidmissile

El pan blanco es un invento relativamente moderno, producto de la industrialización. Pero lo mismo ocurre con el pan integral, que no es otra cosa más que harina blanca y refinada a las que se agrega salvado.

El pan, en una forma primitiva, se incorporó a la dieta humana hace más de 9000 años. Posiblemente algún tipo de trigo molido, humedecido y luego toscamente calentado o cocido, haya constituido el primitivo pan. Se cree que las originarias fermentaciones del pan se realizaron en Egipto, dándole más sabor y haciéndolos menos compactos.

El pan blanco se inventó en la era de la industrialización, porque al pretender almacenar la harina molida se vio que se estropeaba enseguida y que si se le quitaba el germen y la cascarilla esto no sucedía. Este pan no ofrece más que hidratos de carbono y proteínas incompletas, mientras que el pan integral aporta numerosas vitaminas, minerales, enzimas, proteínas más completas, hierro y ácidos grasos.

Es importante saber que el verdadero pan integral se hace con el grano molido completo con la cáscara y el germen y se fermenta con la levadura madre. Se distingue por su sabor, la textura es más compacta y el color marrón que tiene, no debemos confundirlo con el pan blanco al que han añadido salvado, lo mejor es comprarlo en las tiendas de dietética.

Los cereales integrales y el pan elaborado con los mismos, han sido desde tiempos inmemoriales, el alimento básico del ser humano. Desde hace relativamente poco tiempo comenzó a prepararse el pan en su forma actual: con harinas blancas o refinadas y con numerosos aditivos.

Recientes investigaciones médicas concluyen que una buena parte de las enfermedades contemporáneas tienen su principal origen en la deficiente alimentación. Básicamente por la supresión de las fibras vegetales en particular de los cereales. Por esto, los productos preparados con harinas integrales, y que no poseen aditivos ni conservantes, son ideales e irremplazables para el organismo. Constituyen un elemento básico para la conservación y restitución de la salud.

¿Qué es la harina integral?

Es el resultado de moler el grano de trigo entero, es decir, conservando todas sus partes:

  • la cáscara o cubierta (salvado): contiene minerales (calcio, magnesio, hierro, potasio, sílice, etc.) y fibra (ésta es fundamental en la regulación de la absorción y movilidad intestinal)
  • el germen: posee proteínas y vitaminas muy importantes (B1, B2, B6, E, K, etc.), además, gran cantidad de minerales (potasio, fosfatos, calcio, magnesio) y algunos de ellos en pequeñas cantidades (oligoelementos) como el hierro, cinc, manganeso, yodo y flúor.
  • el albumen o parte interna: contiene almidón y otros hidratos de carbono (necesarios para el sistema nervioso). La presencia de vitaminas del grupo B (que se encuentran en el germen de trigo), ayuda a la transformación y aprovechamiento adecuados de estos nutrientes. De esta manera, los hidratos de carbono son asimilados de forma saludable.

¿En qué se diferencia el pan integral del pan tradicional?

Para la elaboración del pan blanco se utiliza harina blanca o refinada. En la molienda, se le extrae al grano de trigo tanto la cáscara como el germen y se utiliza exclusivamente el albumen. Por lo tanto, se encuentra desprovista de valiosos nutrientes que son importantes para una dieta balanceada. Y en general, el pan blanco contiene aditivos y conservantes nocivos para la salud.

Los panes de salvado están elaborados con harinas blancas a las cuales se les agrega la cáscara pero no poseen el germen de trigo.

Por el contrario, los panes integrales elaborados con harinas 100% integrales, contienen el grano de trigo entero molido. De esta forma, se le provee al cuerpo la totalidad de los componentes que posee el grano de trigo en su forma natural. Por su alta cantidad de nutrientes es considerado uno de los alimentos más completos para el organismo. Y está en la base de la pirámide nutricional.

Otros agregados e ingredientes

Avena: es un cereal muy nutritivo, rico en grasas fácilmente asimilables, calcio, magnesio, hierro y vitaminas del complejo B y E. Estimula el funcionamiento de la glándula tiroides y es un buen regulador de la diabetes. Sus aceites esenciales poco saturados son buenos para prevenir problemas cardíacos y arteriosclerosis. También es diurética y reguladora intestinal.

Centeno: rico en potasio y sílice. Es un excelente para hacer más fluida la sangre. Flexibiliza los vasos y es recomendable en los casos de hipertensión, arteriosclerosis y enfermedades vasculares en general.

Maíz: no posee gluten ni gliadina, lo cual lo hace apropiado para celíacos. Es el cereal más rico en grasas.

Semilla de Amapola: es un excelente calmante, en particular de las vías respiratorias y urinarias.

Semilla de Girasol: es muy alimenticia, contiene mucha fibra, proteínas y minerales, especialmente potasio y hierro. Es rica en fósforo y contiene vitamina E.

Semilla de Sésamo: es uno de los alimentos que contiene más calcio y de una forma adecuada para ser asimilado por el organismo. Además es rica en fósforo y contiene vitamina E.

Semilla de Lino: contiene yodo y un alto porcentaje de vitamina E. Es reguladora del intestino.

Kümmel: –de la familia del comino– constituye un buen digestivo, tónico hepático, antiespasmódico y diurético.

Miel: de fácil asimilación, es fundamental por su alto valor energético y estimulante. Contiene gran cantidad de vitaminas y minerales armoniosamente combinados.

Sal marina: su composición es más rica que la de la sal de mesa de tal forma que aporta al cuerpo grandes dosis de minerales (por ejemplo, yodo).

Salvado de Avena: hay muy buenas razones para empezar a comer salvado de avena. Una de ellas es modificar la dieta alimenticia mediante la incorporación de alimentos que posean un alto contenido de fibras solubles, asegurando un efectivo control del peso, un mejor funcionamiento del aparato digestivo y una notable reducción del nivel de colesterol. Incorpórelo diariamente en su dieta,  como un rico y suave cereal en su desayuno o como parte de las recetas de su cocina.

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