Remedios caseros con la lechuga

Remedios caseros con la lechuga

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No es nutritiva ni estimulante, pero contiene lactucina, una salvia que actúa como poderoso calmante. Foto: Dwight Sipler

Ingrediente casi indispensable de las ensaladas, por sus propiedades alcalinizantes, la lechuga resulta un excelente ingrediente para preparar remedios caseros que ayudan a curar el insomnio, calmar dolores e inflamaciones, y hasta limpiar los pulmones.

Son muy notables las propiedades curativas que posee la lechuga. Comparando sus elementos ácido-formadores con sus alcalinos, la lechuga tiene un alto exceso alcalino. Es por esto que constituye un fuerte alimento neutralizador de ácidos, beneficiosa en los males que resulta de demasiada acidez de la sangre o los tumores. Es muy útil por consiguiente en el reumatismo, artritis, gota, acidosis, diabetes, erupciones cutáneas, eczemas, várices o arteriosclerosis.
Por esta razón debe comerse lechuga en abundancia cada día.

Preparaciones con lechuga para la salud

El silicio que contiene es esencial para el cabello, uñas, piel, el esmalte de los dientes y las paredes de todos los tejidos celulares.

La lechuga no es nutritiva ni estimulante, pero en cambio es buena para los nervios, para despertar el apetito, para aumentar el flujo de la orina y el insomnio. La corteza de la lechuga que ha crecido hasta alcanzar la completa madurez, contiene lactucina, que es la salvia de la lechuga, con el que se puede preparar un magnifico cocimiento calmante y se procede de la siguiente manera:

A un litro de agua se pone la corteza de 2 o 3 tallos de lechuga espigada cortados en pequeños trozos y triturados en un mortero, y se hace hervir hasta reducir a la mitad el volumen de agua. Después se pasa por un colador, y si se desea que el líquido resultante tenga una acción más concentrado, se le agrega igual cantidad de raíz de altea, linaza o cualquier otra planta mucilaginosa, endulzándola con azúcar o, mejor, con miel de abejas.

Así se obtendrá ablandativo de las mucosas bronco-pulmonares y un magnifico expectorante. También este cocimiento es eficaz contra los dolores de estómago, para esto se tomará una taza cada 3 horas.
Además se puede emplear contra los dolores fuertes del vientre aplicado en enemas y mezclando 2 o 3 tazas de este cocimiento con agua de llantén, malva o linaza.

La lechuga hervida con un poco de sal es útil para las dispepsia y para fortalecer el estómago; en estos casos se comerá en ayunas. Comer unas cuantas hojas de lechuga cocidas y picadas antes de acostarse son un eficaz antídoto para combatir el insomnio y contra los accesos  asmáticos y catarros bronquiales.

Ayuda contra el insomnio

Para combatir el insomnio se puede tomar 2 tazas de cocimiento de tronco de lechuga triturada o colada antes de dormir. Da también muy buenos resultados para que la menstruación no sea dolorosa.

Además es un principal remedio en las crisis de los órganos de causa vagotónica, frecuente en la congestión de la pelvis; así como en las hemorroides congestionados, dolores de vesícula biliar y en la melancolía. Para todos estos casos se hará hervir 60 gramos de lechuga en un litro de agua y se tomará 3 vasos cada día.

Aplicaciones externas de la lechuga

Diversas son las aplicaciones de la lechuga utilizadas superficialmente. En cocimiento es excelente para calmar los nervios y para eso se usará en baños tibios. Las hojas de lechuga con aceite de oliva se aplica sobre la frente contra el insomnio, las que serán quitadas inmediatamente que el paciente se haya dormido.

La lechuga en forma de cataplasma caliente constituye un buen emoliente en las inflamaciones y un eficaz calmante. Hervida durante 10 minutos y aplicada directamente en forma de cataplasma con algo de aceite de oliva desinflama en corto toda hinchazón y quita el enrojecimiento de la piel.
El cocimiento de corteza de los tallos de lechuga espigada, hervidos en agua y reducidos a la mitad, agregando llantén o malva da muy buenos resultados en los dolores de muelas e inflamaciones de las encías; para estos casos se usará enjuagatorios varias veces al día.

El jugo de lechuga es magnífico para tratar la erisipela y las inflamaciones. Para ello se aplican compresas, en las regiones afectadas. El agua destilada de lechuga se emplea también para infecciones en los ojos, en forma de colirio.

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