10 motivos para comer ensalada

10 motivos para comer ensalada

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Una ensalada no tiene que ser sólo de lechuga, tomates y pepinos. Hay miles de combinaciones de ingredientes posibles para hacer una ensalada, podría tener una preparación diferente cada día! Foto: Jules

Los estudios afirman que las personas no consumen ni la mitad de la cantidad diaria recomendada de hortalizas y vegetales.
Lo ideal es cubrir un mínimo de 400 gramos diarios, lo que equivale entre tres y cinco raciones al día.

Para cubrir esas recomendaciones la ensalada es una de las mejores opciones por acompañar cualquier plato y formarse de ingredientes variados, especialmente en época de verano.
Son muy fáciles de preparar. Por su elevado contenido en agua y otros nutrientes esenciales para el organismo, sacian el hambre y sed de una manera apetitosa y contribuyen a mantener la piel bien nutrida e hidratada.

Razones para incorporarlas en el menú de cada día

1. Hidratan y refrescan. Más del 90% de la composición de las hortalizas, base de las ensaladas es agua. Comer ensalada es una forma sencilla y rápida de hidratar el cuerpo en los días calurosos.

2. Dan vitalidad. Los vegetales son fuente excelente de vitaminas que regulan múltiples procesos orgánicos, como el buen funcionamiento del sistema nervioso.

3. Depuran el organismo. La acción depurativa, desintoxicante y diurética se debe al alto contenido de agua, la riqueza en potasio, al bajo aporte de sodio de los vegetales que las componen, así como a la presencia de aceites esenciales que dilatan los vasos renales. Comer ensaladas cada día contribuye a eliminar el exceso de líquidos y resulta beneficioso en caso de hipertensión, retención de líquidos y oliguria (producción escasa de orina). Al aumentar la producción de orina se eliminan, además de líquidos, sustancias de desecho disueltas como ácido úrico, urea, etc., y por ello, las ensaladas convienen en caso de hiperuricemia y gota, afecciones articulares o diversos reumatismos y a las personas con tendencia a formas cálculos renales. Los vegetales más diuréticos: apio, espárragos frescos, escarola, endibia, cebolla.

4. Protegen la piel. Los rayos solares son los principales agresores para la piel y una de las causas del envejecimiento y del desarrollo de melanomas. A través de variadas ensaladas se obtienen los nutrientes básicos para mantener la piel en perfecto estado. Las hortalizas de llamativos colores (zanahoria, remolacha, pimientos, tomate, col lombarda, lechuga lollo rojo) aportan beta-caroteno que se transforma en vitamina A, que renueva la piel y las mucosas y vitamina C. Asimismo, mejora la producción de colágeno, una proteína que mantiene la piel tersa y sin arrugas. Si se acompañan de aguacate o frutos secos y se condimentan con aceite de oliva virgen y germen de trigo, se enriquecen en ácidos grasos insaturados, imprescindibles para mantener una piel estructurada e hidratada, y en vitamina E, que evita la aparición de manchas de envejecimiento.

5. Regulan la función intestinal. Por la riqueza en fibra de los vegetales, una ensalada resulta laxante, porque previene o el estreñimiento. Además, la fibra contribuye a reducir el colesterol en sangre y al buen control de la glucemia (niveles de azúcar en sangre), beneficioso en caso de hipercolesterolemia y diabetes.

6. Aportan pocas calorías. Muy adecuadas para todas las personas, y especialmente para quienes siguen una dieta de adelgazamiento. Además, comenzar la comida con una ensalada, sacia y reduce el apetito.

7. Cuidan el corazón. La abundancia en antioxidantes (carotenoides -beta-caroteno, ácido alfa-lipoico, licopeno-, vitamina C, vitamina E, flavonoides, selenio) en los vegetales convierte a las ensaladas en platos aliados del corazón. Los antioxidantes bloquean la acción dañina de los radicales libres, sustancias implicadas en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y cáncer.

8. Mejoran la digestión. La ligera amargura de hortalizas como la escarola, el apio, la hierba de los canónigos, la achicoria, la alcachofa, la endibia o el rábano estimula el funcionamiento de la vesícula biliar y del hígado. Además, los germinados (soja, alfalfa, berro, rábano) y fermentados (chucrut) enriquecen la dieta en enzimas, y todo ello es esencial en la digestión de los alimentos. Por lo tanto, incluir estas hortalizas en la ensalada, resulta aperitivo y tonificador. Se aconsejan en particular a quienes padecen dispepsia, hígado perezoso y trastornos de la vesícula biliar.

9. Previenen la anemia. La falta de hierro o de ácido fólico se relaciona con distintos tipos de anemia. Las verduras de hoja verde (acelga, espinaca, grelos, berros o escarola) son especialmente ricas en clorofila (con demostrados efectos antianémicos), folatos y hierro, por lo que interesa incluirlas en ensaladas en caso de anemia. Para aprovechar mejor el hierro vegetal (hierro no hemo) se aconseja acompañar el menú con alimentos ricos en vitamina C, como cítricos, kiwi, frutas tropicales, tomate, pimiento, etc. Además, por su contenido en folatos, las ensaladas son imprescindibles en la dieta de la mujer embarazada para prevenir graves trastornos en el bebé.

10. Son sabrosas y nutritivas. Hojas de lechugas, escarola, endibias, espinacas, hierba de los canónigos, cebolla, pepino, ajo, zanahoria, remolacha, tomate, espárragos, apio, pimientos, germinados. Cuanta más variedad de hortalizas y verduras incluya la ensalada, mayor es la riqueza nutritiva. Esto se traduce en mayor vitalidad y energía. El aliño, la levadura de cerveza, las semillas de sésamo, el germen de trigo u otros productos dietéticos, además de enriquecer los platos en vitaminas y minerales, proporcionan agradables sabores.

Algunas sugerencias prácticas

Ensalada verde: Rápida de preparar, muy nutritiva y perfecta para los más tradicionales. Se pueden mezclar diferentes aceites (oliva, girasol, soja), distintos vinagres (manzana, jerez, eneldo), hierbas aromáticas (cebollino, perejil, ajo, orégano, albahaca) y frutos secos.

Ensalada mixta: Miscelánea de sabores al mezclar vegetales con ingredientes de origen animal (carnes, pescados, huevo, queso, yogur). Es un plato muy nutritivo, rico en proteínas y bien combinado. Se puede convertir en el ejemplo de una cena ligera, pero muy saludable.

Ensalada energética: Combinar los vegetales con arroz, pasta, patata o legumbre es la manera idónea de convertir una ligera ensalada en un plato energético, además de nutritivo. Crudas, partidas en juliana o en trozos pequeños, rehogadas y mezcladas con esmero, dan un toque diferente y jugoso al plato y un sabor original.

Ensalada de frutas: Combinar los sabores vegetales y ligeramente amargos de algunas hortalizas, con el toque dulzón y ácido de las frutas, es un deleite para los sentidos.

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