5 efectos nocivos de la comida chatarra

5 efectos nocivos de la comida chatarra

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Foto: Happy Meal - Flickr

Hemos sido advertidos suficiente sobre la desventaja de un consumo excesivo de comida chatarra. No hay duda de que las comidas rápidas y alimentos procesados han aumentado la carga de la obesidad infantil, las enfermedades cardíacas y la diabetes, y han hecho de estas enfermedades crónicas una preocupación común estilo de vida.

¿Qué es comida chatarra?
En el libro “Enciclopedia de la comida chatarra”, Andre F. Smith define como la comida chatarra como: “esos productos comerciales, incluyendo dulces, productos de panadería, helados, bocadillos salados y bebidas no alcohólicas, que tienen poco o ningún valor nutricional, pero poseen gran contenido de calorías, sal y grasas. No todos los alimentos rápidos son comida chatarra, pero la mayoría si”.

No sólo agregan centímetros a su cintura, sino que los investigadores también han indicado a través de diversos estudios que la comida rápida en realidad puede causar graves daños a su cerebro. Conozca algunos efectos nocivos más destacados que nos provoca este tipo de alimentación:

1- Problemas de memoria y aprendizaje

Un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition en 2011 demostró que personas saludables que consumieron fastfood durante 5 días mostraban un mal desempeño en pruebas cognitivas que medían la atención, la velocidad y el estado de ánimo. Se concluyó que el consumo regular de comida basura por tan sólo cinco días puede deteriorar la memoria.
Esto probablemente se debe al hecho de que una dieta pobre o tóxica puede causar ciertas reacciones químicas que conducen a la inflamación en el área del hipocampo del cerebro que se asocia con la memoria y el reconocimiento especial.
Las dietas con alto contenido de azúcar y grasa pueden suprimir la actividad de un péptido del cerebro llamado FNDC (Factor neurotrófico derivado del cerebro) -BDNF en inglés- que ayuda a la formación de aprendizaje y la memoria. Por otra parte, el cerebro contiene sinapsis que son responsables del aprendizaje y la memoria. Comer demasiadas calorías puede interferir con la producción sana y el funcionamiento de estas sinapsis.

2- Aumenta el riesgo de demencia

Este ha sido uno de los descubrimientos más espantoso asociados con el consumo de comida chatarra. Quizás conozca que la insulina se produce en el páncreas y ayuda en el transporte de la glucosa para alimentar el cuerpo. La insulina también se produce en el cerebro donde participa en la realización de las señales entre las células nerviosas y que forman la memoria. Un estudio realizado en la Universidad de Brown muestra que un exceso de alimentos grasos y dulces pueden aumentar considerablemente los niveles de insulina en nuestro cuerpo.

Al igual que en el caso de la diabetes tipo 2, con mayores niveles de insulina, el cerebro deja de responder a esta hormona y se vuelven resistentes a ella. Esto puede restringir nuestra capacidad de pensar, recordar o crear recuerdos, lo que aumenta el riesgo de demencia. La investigadora y doctora Suzanne de la Monte, profesora de patología, neurología y neurocirugía en el Hospital de Rhode Island y la Escuela de Medicina de Alpert de la Universidad Brown fue la primera en descubrir esta asociación. Tras este descubrimiento, la mayoría de los científicos se refieren a la enfermedad de Alzheimer como una forma de diabetes del cerebro.

3- Disminuye su capacidad para controlar el apetito

El consumo excesivo de grasas trans, que se encuentran en alimentos fritos y procesados, puede enviar señales mezcladas al cerebro dando como consecuencia una difícil codificación sobre lo que ha comido y la sensación de hambre. Esto genera que termines comiendo en exceso.
Las funciones cerebrales sanas requieren una dosis diaria de ácidos grasos esenciales como el omega 6 y omega 3. La deficiencia de estos dos elementos aumenta el riesgo de trastorno de déficit de atención, demencia y trastorno bipolar y otros problemas relacionados con el cerebro.

Un estudio de 2011 muestra que las grasas trans pueden causar inflamación en el hipotálamo, la parte del cerebro que contiene neuronas para controlar el peso corporal. En el peor de los escenarios, el hábito de comer en exceso puede ser similar a la adicción a las drogas hasta el punto de que los alimentos chatarra pueden activar los centros de placer del cerebro a igual medida o más que los fármacos.

4- Cambios químicos que pueden conducir a la depresión

Una gran cantidad de estudios han demostrado que el consumo de alimentos con alto contenido de azúcar y grasa pueden cambiar la actividad química del cerebro por lo que es más dependiente de este tipo de alimentos.

Un estudio realizado en la Universidad de Montreal en ratones mostraron que sufrieron los síntomas de abstinencia después de que su dieta regular la comida basura se suspendió. En los seres humanos, estos síntomas de abstinencia pueden conducir a la incapacidad para lidiar con el estrés, hacer que se sienta deprimido. Puede quedar atrapado en un círculo vicioso, incluso antes de que lo sepa.
Además, al consumir demasiada comida rápida puede perder en nutrientes esenciales como el aminoácido triptófano, la falta de lo que puede aumentar los sentimientos de depresión. Un desequilibrio de ácidos grasos es otra razón por la que las personas que consumen más comida chatarra están en un mayor riesgo de depresión.

5- Te hace impaciente y puede causar ansias incontrolables

Comer una magdalena azucarada o una rosquilla puede ser un pico temporal en sus niveles de azúcar en la sangre haciendo que se sienta feliz y satisfecho, pero tan pronto como se vuelva a la normalidad, te dejan aún más irritable.

La comida rápida está llena de carbohidratos refinados que causan que sus niveles de azúcar en la sangre fluctúen rápidamente. Si sus niveles de azúcar se precipitan a un nivel muy bajo, puede causar ansiedad, confusión y fatiga. Con alto contenido de azúcar y grasas, se tiende a comer demasiado y rápido para satisfacer sus antojos. Esto puede inculcar un comportamiento impaciente mientras se ocupan de otras cosas. La comida rápida y alimentos procesados pueden ser cargados de aromas artificiales y conservantes como el benzoato de sodio, que tiende a aumentar la hiperactividad.

Las comidas rápidas están especialmente diseñadas para ser adictivos con altos niveles de sales, azúcares y grasas que hacen que uno los anhele más. La naturaleza adictiva del fastfood puede hacer que su cerebro se antoje incluso cuando no tiene hambre…

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