Adelgazar sin hacer dieta ¿Es posible?

Adelgazar sin hacer dieta ¿Es posible?

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¿Padeces de síndrome de dieta crónica? Podemos relajarnos, darnos un gusto y seleccionar mejor los alimentos sin restricciones exageradas.

En un 95% de las personas, la dieta restrictiva para perder peso no es efectiva a largo plazo. La clave es no buscar efectos temporales, sino crear hábitos saludables. Durante los últimos años el concepto de dieta ha ido variando.

Existe la suposición generalizada no sólo que el peso es el problema, sino también que la dieta es la respuesta. Hacer dieta para bajar de peso, así como la preocupación por la forma y el tamaño del cuerpo es un fenómeno altamente culturalizado que se ha convertido en normativa en la sociedad occidental.

Trucos para cuidarse sin esfuerzos

Compartimos con usted una serie de trucos para que realice su régimen con menos esfuerzo, más saludable y distendido:

1) A la hora de comprar

Confeccione una lista de los alimentos que va a necesitar. Así irá directamente a por lo que precise sin tener que ojear todos los estantes en busca de lo que va a comprar y le será más fácil evitar hacer compras de productos “que entran por los ojos”.
Nunca haga la compra diaria con hambre. Si lo hace así tenderá a añadir a su cesta de la compra más alimentos de los que realmente pensaba comprar. Pero es más, tenderá a coger alimentos de consumo rápido que no hay que cocinar y que están diciendo “cómeme”. Estos alimentos suelen ser precisamente los que más engordan: galletas, chocolates, patatas fritas, snacks, aceitunas, embutidos, quesos grasos, salchichas, platos precocinados, etc.

2) A la hora de comer

Coma siempre sentado/a a la mesa, es decir, no coma nada de pie en la cocina, andando por casa o por la calle, etc. Esto ayuda a evitar el hábito del picoteo que con tal impunidad echa por tierra nuestra dieta.

Coma despacio, masticando poco a poco y saboreando los alimentos. No por disfrutar más de cada bocado se engorda más, al contrario, con la masticación se inicia la disgregación de algunos nutrientes como las proteínas con lo que se facilita la digestión.
Cuando coma, coma realmente. Esto es: no esté pendiente de otras cosas, no se entretenga con la televisión o revistas y procure no estar dando constantes paseos. Siéntese tranquilo/a y concéntrese en su comida.
Sírvase en platos no muy grandes. Esto llevará a nuestro cerebro la información de que la cantidad que vamos a comer es suficiente. Si el plato es muy grande la comida se verá “bailando” y nos predispondrá a esperar más comida detrás de la que ya tenemos en el plato.

3) Al salir a comer fuera

Si gusta de un aperitivo, pida una cerveza sin alcohol, un vino blanco o un refresco light. En las tapas evite los frutos secos (almendritas, cacahuetes, pipas, etc.). Tienen un gran aporte nutricional pero tienen también muchas calorías. Evite también las aceitunas y las patatas fritas y los fritos en general (croquetas, empanadillas, rebozados, etc.). En su lugar será mejor tomar unos mejillones, unas quisquillas, pulpo, almejas o berberechos, un poco de jamón serrano sin tocino o queso blanco.

Si sale a comer fuera de casa procure pedir de primer plato un consomé o una sopa de verduras o marisco. De plato principal un pescado blanco a la plancha como lenguado, acedía, rodaballo, fletan, dorada, lubina, calamar o sepia a la plancha. O unas verduras a la plancha. Para postre mejor tomar fruta o yogur y si lo desea puede tomar alguna infusión (té, menta, poleo, etc.) o un café con sacarina. Una comida bien preparada y servida es una de las mayores tentaciones y el mejor reclamo del restaurante, y un postre casero el mejor de los antojos. Pero no debemos olvidar que todo lo que no quede en un mero placer visual se transformará en un volumen de grasa no tan estético pegado a nuestras caderas.

Otras recomendaciones:

Si en casa hay más personas que no necesitan hacer régimen, quizá tenga que tener alimentos que usted no debe consumir. Mantenga estos alimentos guardados en algún lugar donde no pueda verlos. Cuanto más alejados de la vista y de la mano más obstáculos tendremos que saltar para caer en la tentación.

Si cae en la tentación de saltarse la dieta, picando algo, comiendo de más en alguna celebración o por una crisis en nuestro convencimiento de adelgazar, no tire la toalla.
Es frecuente pensar “ya que me lo he saltado, para que voy a seguir esforzándome, total, ya lo he echado todo a perder” ¡No se engañe! Está claro que ha metido la pata, pero esto no es disculpa para seguir metiéndola. Además este comportamiento jamás le dejará comprobar hasta que punto tiene voluntad. Si cae, borrón y cuenta nueva.

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