Alimentación para el cerebro y la memoria

Alimentación para el cerebro y la memoria

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El cerebro necesita una alimentación equilibrada para funcionar bien
Foto: Allan Ajifo

Nuestro cerebro requiere de ciertas sustancias para la formación y restauración del tejido cerebral. No obstante, determinadas facultades mentales requieren una mayor cantidad de nutrientes.

Todo alimento que contenga silicio resulta beneficioso para el cerebro. Éste se encuentra en el té de paja de avena, el té de cebada, decocción de cola de caballo, y el salvado. El folsfato, presente en la harina de maíz, los quesos y productos lácteos en general, también es beneficioso.

El fósforo puede ser tanto de origen animal como vegetal, cubriendo cada uno necesidades diferentes. El fósforo de origen animal es necesario para la energía cerebral y nerviosa, mientras que el de origen vegetal contribuye a la formación de órganos y huesos. La principal fuente de fósforo animal es el pescado, siendo preferibles el merlango y el bacalao ahumado.
Aunque quienes llevan una dieta vegetariana estén en desacuerdo, para una buena estructura cerebral y nerviosa es necesario incorporar aminoácidos que se encuentran principalmente y en abundancia en alimentos de origen animal, aunque también se encuentran, en menor cantidad, en la leche, los huevos y la soja.
El manganeso, presente en las avellanas, es sumamente efectivo para los centros de la memoria.

Algunos consejos que le ayudarán a mejorar la memoria:

  • Consumir alimentos que contengan sodio y manganeso.
  • Consumir alimentos ricos en Vitamina B9 o ácido fólico, o algún complejo vitamínico
  • Tomar jugos de zanahoria, apio, ciruela pasa con un poco de harina de arroz
  • Infusiones de romero y salvia
  • Consumir nueves y pasas; existe un aminoácido muy importante para la memoria que se encuentra presente únicamente en nueces y pasas.

Y recuerde:

  • Para mantener la mente ágil, deberá ingerir alimentos ricos en fósforo, zinc, calcio, silicio, y selenio.
  • Personas que sufren de histeria o depresión suelen tener una deficiencia de hierro
  • Dificultades en el habla suelen indicar una deficiencia de yodo.
  • Las migrañas suelen ser un síntoma de desnutrición del cerebro y glándulas.

Algunas de las plantas que estimulan la circulación cerebral son:

Areca, café, efedra, eléboro verde, escutelaria común, ginkgo biloba, ginseng, guaraná, kola, levístico, mate, y palo blanco.

Nutrición cerebral

El cerebro necesita una alimentación equilibrada para funcionar bien. Para pensar, memorizar, recordar, el cerebro requiere de determinados nutrientes; para el rendimiento intelectual, el estado de ánimo, la concentración, intervienen vitaminas y minerales. Si existe una carencia, será mucho más difícil que nuestro cerebro rinda al máximo.

La importancia de la nutrición infantil

La nutrición en el período prenatal y los primeros 5 años de la vida son clave para el correcto desarrollo del cerebro y de todo el organismo. Si los niños no son alimentados en forma adecuada, esta deficiencia influirá gravemente en su crecimiento.
La producción de neuronas se da en los primeros años de vida, y una vez que éstas mueren, no vuelven a reproducirse. Es por este motivo que una dieta equilibrada, que aporte todos los nutrientes necesarios es elemental para garantizar una buena capacidad de aprendizaje en el futuro: un niño mal alimentado es un niño distraído, y a la larga le costará más estudiar.

Consejos para padres:

  • No permita que su hijo se salte el desayuno.  Recuerdo que su hijo ha pasado entre 10 y 12 horas en ayuno durante la noche; si por la mañana no desayuna le puede bajar la glucosa, afectando su rendimiento escolar ya que se sentirá apático, decaído y cansado.
  • Incentive a sus hijos a que coman verdura, sobre todo en época de examen. Las verduras aportan potasio, magnesio, ácido fólico y fibra, y ayudarán a un mayor y mejor rendimiento tanto físico como intelectual.
  • No permita que consuma golosinas o comida rápida mientras estudia. Si bien le brindará energía, también le aportará calorías vacías de nutrientes. Las habas, nueces y  maní son preferibles, o incluso un yogur y un sándwich de queso.
  • Ayúdelo e incentívelo a planificar sus jornadas. Debe existir un tiempo para estudiar, un tiempo para comer, y un tiempo para descansar. El descanso es igual de importante, ya que si la mente no descansa, no rendirá bien y su hijo se sentirá cansado.
  • No permita el consumo de bebidas estimulantes o energizantes. Éstas mantienen la mente despierta pero no aumentan ni mejoran la concentración.
  • Las dietas sin asesoría médica son peligrosas. Recuerde que su hijo está en pleno desarrollo, y una dieta sin criterio médico o nutricional puede provocar mareos, anemia, cansancio, irritabilidad, y alteraciones de sueño, además de desembocar en una insuficiencia de nutrientes.
  • Cuide su alimentación. Una dieta inadecuada sumada a la crisis de ansiedad en épocas de exámenes pueden llevar al adolescente a problemas de sobrepeso o, incluso peor, desarrollar trastornos alimenticios.

¿De dónde obtengo los nutrientes?

Una dieta balanceada debe aportar al organismo todos los minerales necesarios, tales como el calcio, que interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos, el hierro, que influye en el rendimiento y el transporte de oxígeno a las células, o el zinc, relacionado con la actividad de los neurotransmisores.

Aunque tradicionalmente y por cuestiones de mercadeo se considera a la leche y los productos lácteos en general como las mejores fuentes de calcio, existen otros alimentos que aportan calcio al organismo. Algunas de estas fuentes vegetales son las algas, semillas de sésamo, alfalfa, almendras, perejil, avellanas, frijoles, espinaca, acelga, garbanzos, las coles, el puerro y la naranja, entre otros.

Las otras, crustáceos, carne de cordero y leguminosas aportan zinc, mientras que el hígado y los mariscos son una gran fuente de proteínas, que contribuyen a la regulación de la capacidad intelectual y al estado de ánimo. Por otro lado, algunos estudios sugieren que una dieta rica en hidratos de carbono tales como papa, arroz, leche y cereales ayuda a calmar la ansiedad.

Las vitaminas del complejo B son cofactores del proceso de producción de neurotransmisores. Podemos encontrar vitamina B1 en carne de cerdo y levadura de cerveza, la vitamina B6 en melón, pollo, y banana o plátano, mientras que el huevo, el hígado y los quesos son una excelente fuente de vitamina B12, muy importante para contrarrestar el estrés y fortalecer la agilidad intelectual.
Algunos estudios científicos han demostrado que la vitamina C disminuye la posibilidad de sufrir cáncer cerebral, y que el fumar disminuye los niveles de esta vitamina en el organismo entre un 20% y un 40%, dependiendo de la cantidad de cigarrillos que se fumen por día. Los cítricos, tomates, coliflor y pimientos son una excelente opción para consumir esta vitamina.

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