Alimentos y consejos que mejoran la circulación

Alimentos y consejos que mejoran la circulación

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La mala circulación puede afectar seriamente tus piernas, aprende a alimentarte para combatirla. Foto: Gerd Altmann

La mala circulación es un problema frecuente que provoca celulitis, manos y pies fríos y calambres nocturnos, entre otros síntomas. Cuando las paredes de los vasos sanguíneos pierden elasticidad, el transporte de la sangre se dificulta. ¿Qué medidas pueden tomarse?

Uno de los factores que causan la aparición de problemas circulatorios es la acumulación de lípidos en las paredes de los vasos sanguíneos. De todas formas, los motivos por los que tiene lugar un trastorno circulatorio, pueden ser diversos.

El calor no es aliado de la circulación. Por eso en los meses de verano las personas notan más los síntomas, como retención de líquidos, pesadez de las piernas, aletargamiento y calambres nocturnos.
Hacer ejercicio habitualmente, mover las piernas o tenderse con las piernas en alto unos minutos, es la mejor manera de favorecer el retorno venoso y mejorar los síntomas asociados a una mala circulación.

Los alimentos “prohibidos”

El principal elemento que influye de forma negativa sobre la circulación de la sangre es el contenido de grasas saturadas de los alimentos. Tal es el caso de los lácteos enteros, la nata, la mantequilla, los embutidos, el tocino, la repostería industrial elaborada con aceites de coco o de palma y numerosos platos precocinados.

Un consumo excesivo de alimentos ricos en grasa saturada tiende a aumentar los niveles de triglicéridos y colesterol plasmáticos y aumentar la viscosidad de la sangre, lo que dificulta su circulación.

Otro aspecto a tener en cuenta es el contenido de sal de la dieta. La sal es la fuente principal de sodio en la alimentación, mineral que presenta la propiedad de retener agua, por lo que un exceso de sodio puede relacionarse con trastornos circulatorios y de retención de líquidos. Por ello, conviene vigilar la cantidad utilizada para la condimentación de los platos, así como no abusar de alimentos ricos en sodio como las aceitunas, los quesos curados, embutidos y aquellos a los que se les ha añadido una cantidad importante de sal durante su proceso de elaboración -encurtidos, salazones, conservas, patatas fritas-. Además existen sustancias como el café, el alcohol o el tabaco, que por su composición y su contenido de toxinas están contraindicados en caso de padecer problemas circulatorios.

Alimentos aconsejados

Existen diferentes alimentos “buenos” que, gracias a su composición y características, contribuyen a mejorar los problemas de circulación sanguínea.
La grasa poliinsaturada -al contrario de la saturada- tiene la capacidad de disminuir la viscosidad de la sangre, por lo que favorece la corriente sanguínea. Este tipo de grasa se encuentra en los aceites de semillas -girasol, maíz, soja-, los frutos secos y el pescado azul. Además, estas grasas aumentan el “colesterol bueno” y hacen que el “colesterol malo” no se acumule alrededor de las arterias, por lo que evitan la formación de placas en las paredes de los vasos sanguíneos.

Resulta también beneficioso consumir alimentos ricos en potasio. Al contrario que el sodio, tiene la propiedad de eliminar el agua, por lo que es interesante incluir en la dieta alimentos que contengan este mineral, como hortalizas y verduras, frutas frescas, cereales integrales, levadura de cerveza y legumbres. Además, los alimentos vegetales son ricos fibra, un elemento muy beneficioso en caso de sufrir problemas de circulación, ya tiene la facultad de captar ciertas sustancias a nivel intestinal impidiendo su absorción, entre ellas el colesterol y las grasas. De ahí la importancia de que incluir abundantes vegetales cada día y en cada comida, sobre todo si se sufren problemas circulatorios.

La clave, aumentar el consumo de líquidos

Cuando se presentan problemas de circulación es importante, además de llevar una dieta abundantes vegetales, aumentar el consumo de líquidos, ya que facilitan la eliminación de toxinas y mejoran la circulación sanguínea.

El agua es la bebida más recomendable, si bien existen otras bebidas beneficiosas y que en algunos casos resultan más fáciles de tomar como los zumos de frutas y hortalizas o los caldos de verduras. Un modo de ingerir agua es en forma de infusiones. Resultan especialmente aconsejadas las de té rojo, diente de león u ortosifón, gracias a su acción diurética. Además existen estudios en los que se demuestra que el consumo regular de té rojo mejora la circulación sanguínea, por lo que una taza al día de este té podría resultar beneficiosa en caso de sufrir problemas de circulación.

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