Bacterias intestinales: 5 formas en que afectan la salud

Bacterias intestinales: 5 formas en que afectan la salud

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Foto: Flickr

Aunque te gustaría pensar en ti mismo como un único ser vivo, realmente compartes tu cuerpo con millones de bacterias. Estas bacterias influyen y pueden alterar en tu salud, conoce como aquí.

Se estima que el intestino humano contiene 100 billones de bacterias, o 10 veces más bacterias que las células del cuerpo.
Estas bacterias, o la flora intestinal, influyen en la salud de muchas maneras, desde ayudar a extraer energía de los alimentos a la construcción del sistema inmunológico, la protección contra infecciones que causan enfermedades.

Los investigadores apenas están comenzando a entender cómo las diferencias en la composición de las bacterias intestinales pueden influir en la salud humana. De lo que sabemos hasta ahora, enumeramos aquí en cinco formas en que la flora intestinal afecta el bienestar:

1- Obesidad

Nuevas investigaciones sugieren que las bacterias intestinales influyen en el peso. Han demostrado que las personas obesas tienen menos diversidad en su flora intestinal que las personas delgadas. Más estudios han sugerido que un aumento en un grupo de bacterias intestinales llamado Firmicutes, y una disminución en un grupo de bacterias intestinales llamado Bacteroidetes, están relacionados con la obesidad.

La investigación reciente hecha en animales encontró que los ratones con un “trasplante de bacterias intestinales” de una persona obesa ganaron más peso y masa de grasa que los que recibieron las bacterias de una persona delgada. Además, el trasplante también alteró el metabolismo de los ratones.

2- Enfermedad del corazón

Cuando las bacterias intestinales se alimentan de ciertos alimentos -incluyendo huevos y carne vacuna- producen un compuesto que podría aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca.
Los participantes en el estudio con altos niveles del compuesto en sangre, llamado trimetilamina-N-óxido (TMAO), tenían 2,5 veces más probabilidades de tener un ataque cardíaco o accidente cerebrovascular en comparación con las personas con bajo niveles del compuesto.

Aunque los resultados son preliminares, los resultados refuerzan las recomendaciones dietéticas existentes para reducir el riesgo de enfermedad cardíaca: reducir el consumo de alimentos ricos en grasas y colesterol.

3- Sistema inmune

El intestino es el área principal del cuerpo donde el sistema inmunitario interactúa con lo que llega desde el mundo exterior. Por lo tanto, la interacción entre las bacterias intestinales y sus propias células parecen desempeñar un papel importante en el desarrollo de un sistema inmune plenamente funcional. Según un artículo del año 2003 en la revista “The Lancet”, el tejido linfático en el intestino contiene el mayor grupo de células capaces de producir una respuesta inmune.

Un estudio de 2012 encontró que si los bebés son alimentados con leche materna o fórmula influye en la composición de sus bacterias intestinales, y a su vez, el desarrollo de su sistema inmunológico. Los bebés alimentados sólo con leche materna tenían más diversidad en sus bacterias intestinales que los bebés que sólo recibían fórmula. También había un vínculo entre los genes que estaban “encendidos” en las bacterias intestinales de los bebés, y los genes que estaban “encendidos” en su sistema inmunológico.

4- Cerebro

Al parecer, según algunos estudios, interrumpir las bacterias intestinales puede afectar el cerebro, y a su vez, su comportamiento.
Un estudio de 2011 en ratones encontró que los animales que recibieron antibióticos -que matan las bacterias intestinales- bajaron su ansiedad. Los ratones que recibieron antibióticos también mostraron cambios en su química cerebral que se han relacionado con la depresión.

Se sospecha que las bacterias están produciendo sustancias químicas que pueden acceder e influir en el cerebro. Si las bacterias intestinales desempeñan un papel en el comportamiento humano, es posible que las terapias que apuntan a restaurar la flora intestinal normal, puedan ser útiles para corregir el comportamiento y los cambios de humor en las personas con enfermedades gastrointestinales. Sin embargo, aún no está claro si los resultados se aplican a las personas.

5- Cólico infantil

Las bacterias intestinales anormales en los bebés pueden ser una causa de cólicos o llanto excesivo, sugiere una investigación.
En el estudio, los bebés con cólicos -que lloran más de tres horas al día sin una razón médica- tenían una “firma” bacteriana distinta: tenían un mayor número de bacterias de un grupo llamado Proteobacteria en sus tripas en comparación con los bebés sin cólicos.

Las proteobacterias incluyen bacterias conocidas por producir gas, que pueden causar dolor en los bebés y provocar el llanto. Estas anomalías desaparecieron después de los primeros meses de vida, lo que sugiere que son temporales.
Sin embargo, se necesitan estudios adicionales más largos para confirmar los resultados.

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