¿Existen las calorías ocultas? Descúbrelo aquí

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A veces pensamos que comemos de forma sana y ligera, pero en cambio no vemos resultados. Si revisamos los ingredientes de los alimentos que consumimos no resultan ser tan dietéticos o bajos en grasas. Foto: technicolours

¿Piensa que come poco y sano pero no consigue bajar de peso? Es posible que en su dieta haya más aporte calórico del que imagina. Productos elaborados y demasiado procesados, malas combinaciones de alimentos, falsos alimentos sanos y light. En esta nota, la ayudamos a desterrar las calorías vacías de su dieta.

Llevar adelante una dieta inadecuada, pobre en nutrientes y alta en calorías es muy común, sin que nos demos cuenta. Incluso en ocasiones puede llegar a pensar que está comiendo de forma sana y ligera, cuando en realidad sucede lo contrario. El origen de este problema dietético suele ser que nos alejamos demasiado de la dieta mediterránea, es decir, aquella basada en el consumo variado y equilibrado de alimentos frescos y de temporada. Se trata de una dieta que tiene como base a las frutas y verduras frescas, los hidratos de carbono en proporción moderada, las proteínas sanas y el aceite de oliva y los frutos secos como principales fuentes de grasa.    

Sugerencia: mirar las etiquetas de los productos que compra

Por muy sanos, ligeros y atractivos que puedan parecer, pocos productos envasados, manufacturados, precocinados y elaborados poseen las cualidades de un alimento fresco en cuanto a valor nutricional y aporte calórico. Si leyera los ingredientes de muchos de los alimentos que consume a diario y considera “bajos en calorías”, podría llegar a sorprenderse. Leche, yogures, embutidos, pan, sopas, zumos o galletas, contienen muchas veces calorías escondidas. Los alimentos enriquecidos como el pan blanco de supermercado, la mayonesa, las sopas preparadas, las galletitas saladas, el tomate frito, las salsas, los platos congelados, el vinagre balsámico, las verduras enlatadas, las conservas, las salchichas, las gelatinas, las pizzas congeladas, entre otros, llevan azúcar. Por supuesto, también se emplea de forma abundante para preparar la comida rápida.

¿Dónde se esconde el azúcar?

El azúcar blanco o refinado es uno de los peores enemigos de su línea y su salud. Es un producto artificial que no le aporta al organismo ningún nutriente, pero sí muchas calorías, además de desestabilizar los niveles de insulina en sangre, lo que provoca una permanente necesidad de dulce.

No sólo lo elimina de su dieta al dejar de comer dulces o quitando el sobrecito de azúcar del café, sino que se esconde en muchos más alimentos de los que imaginas. El azúcar químico se añade como aditivo o mitigador de la acidez en salsas, enlatados, embutidos, pan y una larga lista de comestibles que esconden, en la letra pequeña de los envases y bajo diferentes nombres, todo tipo de edulcorantes sintéticos. Hasta el alcohol y el tabaco son procesados mediante el azúcar para que crear más adicción.

Casos muy comunes de la alimentación cotidiana

Aun comiendo poco y platos ligeros, ¿no consigue adelgazar? La causa puede estar en que prepara esas supuestas comidas bajas en calorías con los ingredientes equivocados. Una simple ensalada puede ser un plato ligero y sano, o toda una bomba calórica. Y lo mismo puede ocurrir con un sándwich, una guarnición o un tentempié.

A continuación, dos ejemplos concretos sobre como un mismo plato puede prepararse tanto de forma sana como de forma inadecuada:

Ensalada

Baja en calorías: Hecha a base de espinacas, canónigos, berros o espárragos frescos -u otras verduras de hoja verde-, zanahoria rallada, láminas de manzana, 2 nueces, un trocito de queso de cabra, cebolla, pollo a la plancha, salmón, pavo, ventresca de atún escurrida. Todo ello condimentado con una vinagreta con aceite de oliva.
Calorías: entre 400 y 500.

Calórica: Hecha con lechuga iceberg -más pobre en vitaminas-, champiñones en salsa, queso, aguacate, bacón, tiras de pollo empanado, croutons de pan frito, mini mazorcas, cacahuetes. Condimentada con una vinagreta hecha con nata, con salsa rosa o césar -contienen más del doble de calorías que la vinagreta tradicional.
Calorías: entre 1.000 y 1.200.

Sándwich

Saludable: Prepárelo con pan integral o sin azúcar añadido. Échele a cada rebanada unas gotitas de aceite de oliva virgen para que esté jugoso. Incluya verduras de hoja verde, tomate, zanahoria rallada o alguna lámina de aguacate. Como proteínas, añada una lámina de queso de Burgos -bajísimo en calorías-, pollo a la plancha, salmón o pavo.
Calorías: entre 400 y 460.

Poco saludable: Hecho con pan de sándwich blanco, tipo hamburguesa o croissant. Con queso cheddar u otro tipo nata, bacon, un huevo frito, pollo empanado, embutido graso, paté. Todo ello aderezado con salsa tártara, mayonesa o cualquier otra envasada.
Calorías: entre 1.000 y 1.600.

¿Cuáles son las guarniciones que hay que elegir?

Que sean verdes o al menos sanas: verduras frescas o cocidas, champiñones o setas, fruta o arroz integral si necesitas un extra de energía. Evite las patatas fritas, las pastas, los aros de cebolla rebozados y el guacamole.

La adicción del organismo a las calorías vacías

Cada día debería realizar cinco comidas: tres de ellas importantes y dos tentempiés ligeros. Sin embargo, a veces sucede que se come poco en las principales ingestas y el resto del día se consumen copetines “entre comidas” pasamos el día picando, o bien se ingieren tentempiés muy poco recomendables a base de calorías vacías.

¿Sabía que 4 galletas de chocolate contienen 500 calorías, mientras que cuatro zanahorias poseen 35? Los alimentos procesados que combinan hidratos de carbono y grasas -como los dulces o las hamburguesas- producen una sensación inmediata de satisfacción. Pero esta se pasa muy pronto debido a que las calorías no van acompañadas de otros nutrientes necesarios para el organismo. Como resultado, surgen más ganas de obtener calorías vacías, entrando en un círculo vicioso.

Cuidado con los lácteos

La leche y los derivados lácteos contienen grandes cantidades grasas y no tanto aporte de calcio como tradicionalmente se pensaba. Además, muchos de ellos contienen azúcares añadidos que sólo aportan calorías vacías. Intente tomarlos en sus versiones desnatadas o biológicas, o sustitúyalos por productos a base de soja enriquecidos con calcio.

Compare las calorías:

  • Leche entera: 1 ración/132 kcal
  • Leche semidesnatada: 1 ración/92 kcal
  • Leche desnatada: 1 ración /64 kcal
  • Leche de soja sin azúcar: 1 ración/52 kcal

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