¿La alimentación afecta la salud de las hormonas?

¿La alimentación afecta la salud de las hormonas?

2979
0
Compartir
Los hábitos alimenticios y el estrés son algunas causas de los desordenes hormonales, más comunes en las mujeres. Foto: Corie Howell

La salud, las respuestas ante el peligro, los cambios de humor y hasta el peso están regulados por las hormonas. A su vez, estas guardan una estrecha relación con la nutrición. Por eso llevar a cabo una dieta adecuada es un aspecto clave para evitar que se produzcan desajustes en nuestro organismo.

Las hormonas son secretadas y liberadas directamente en la sangre por órganos conocidos como glándulas, muy abundantes en nuestro cuerpo. Tienen una función muy importante que consiste en monitorear qué situaciones están sucediendo dentro de nuestro cuerpo.

Situaciones que generan un desequilibrio hormonal

1) En personas que se vuelven muy delgadas, por tener un sistema hormonal alterado. Generalmente suele suceder porque la glándula tiroides tiene problemas con la secreción de hormonas tiroideas. Si el individuo no se atiende será incapaz de mantener un buen estado de salud.

2) En personas que llevan a cabo dietas con alto contenido de grasas, provocando niveles hormonales que puedan hacerlas susceptibles a padecer ciertos tipos de cáncer.

3) En los ciclos menstruales, algunas mujeres presentan cambios de apetito comiendo más hidratos de carbono que el resto del ciclo.
El sistema hormonal también afecta el estado de nutrición, ya que junto con el sistema nervioso controla las señales de hambre y saciedad, manda mensajes al sistema digestivo sobre qué comidas entran y qué tipo de jugos gástricos se deben liberar.

4) En enfermedades o situaciones de estrés, las hormonas son en parte las responsables de la falta de apetito durante las enfermedades o reaccionan ante el estrés afectando la absorción de los nutrientes.
Por todo lo anterior siempre que nos enfrentemos con algún problema de nutrición, ya sea en escasez o en exceso, no debemos olvidarnos de nuestro sistema hormonal, ya que muy probablemente parte de la respuesta al problema consista en detectarlo a tiempo.

Un sistema interconectado y sabio

Las hormonas son los mensajeros que le dicen a nuestro metabolismo qué debe hacer: almacenar un objeto, destruirlo, regenerarlo, acelerar el corazón, entre otras acciones. Si se desequilibra el sistema hormonal su cuerpo dejará de funcionar de manera correcta y se degenerará. Si una hormona es afectada, terminarán desigualándose varias, ya que están relacionadas unas con otras.
En resumen, los alimentos no solo son importantes por las “calorías” que contengan, sino también por cómo afectan al sistema hormonal.

Recuerde: es importante controlar los niveles de insulina

Una atención especial merece la hormona insulina, ya que gobierna los procesos metabólicos que hacen que los alimentos que comemos se almacenen en forma de grasa corporal. Es decir, para transformar cualquier alimento ingerido en grasa corporal es fundamental que haya niveles altos de insulina. Y viceversa. Si no hay grados elevados de ésta en el cuerpo, será más difícil que lleguen a almacenarse en forma de grasa corporal.

Los niveles de insulina dependen mucho de los alimentos que comamos. Tener grados elevados de manera continua en el cuerpo produce muchos problemas, como: obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, fatiga crónica, infertilidad, colesterol alto, riesgo de ataques al corazón, etc.
Por lo tanto, hay que controlar los alimentos que producen que suban sus niveles de insulina. Algunos de ellos son los azúcares en todas sus formas y los carbohidratos feculentos. También elevan los niveles de insulina ciertas sustancias como la cafeína, los edulcorantes artificiales, el alcohol, el tabaco, los estimulantes y los aditivos químicos. Hay que evitar consumir estas sustancias de manera habitual.

La respuesta insulínica ante cada alimento será diferente en cada caso. Por eso, los alimentos les afectan con distinta severidad a algunas personas que a otras y cada cuerpo tiene una tolerancia distinta. Ciertas enfermedades como la obesidad mórbida son modelos extremos de desórdenes hormonales a gran escala.

El truco: no consumir grasas y azúcares en cantidad

Nuestro cuerpo fabrica las hormonas a partir de la grasa y del colesterol, por lo que ambos son necesarios para tener un sistema hormonal equilibrado y sano. Por eso, todas las dietas bajas en grasa producen desordenes hormonales. Hay que comer grasas, pero con determinadas condiciones. Aunque consuma grasa y esta tenga muchas calorías, no se almacenará en forma de grasa corporal mientras no posea altos los niveles de insulina simultáneamente. Por eso no es aconsejable mezclar en una misma comida muchas calorías con una gran cantidad de un alimento que provoque una subida de los niveles de insulina, como son el azúcar o los carbohidratos feculentos. Es por eso que los pasteles, bollos, helados y galletas engordan tanto: poseen azúcar y grasa al mismo tiempo. Lograr tener un sistema hormonal equilibrado es importantísimo para nuestra salud y nuestro cuerpo.

Un punto importante es que, cuanto más desequilibrado tenga su sistema hormonal, más tiempo necesitará para reequilibrarlo y por eso, más estricta debería ser con su alimentación hasta conseguirlo. Las malas comidas afectan menos a quienes tienen sus sistemas hormonales equilibrados que a aquellos que están lejos del equilibrio.

Factor clave en el sobrepeso en la mujer

En la fase premenstrual, el incremento de la hormona progesterona induce a la mujer a comer más y a consumir alimentos dulces, por la caída del nivel de azúcar en la sangre. Durante la ovulación, en el cuerpo femenino se libera en grandes cantidades la hormona estradiol, que tiende a disminuir la sensación de hambre. Además de las hormonas sexuales, en el peso corporal femenino también influyen las hormonas digestivas y tiroides, entre otras sustancias endocrinas.

Según explica la doctora Carmen Menéndez: “La regulación endocrina femenina, que se dirige desde el cerebro hacia distintas glándulas y órganos, y se basa en una interconexión entre hipotálamo, hipófisis, ovarios, tiroides y adrenales, puede alterarse trabajando a un ritmo más rápido o lento, o segregando más o menos hormonas”. Además señala que: “Algunas mujeres tienen un aspecto aniñado porque su hipófisis funciona más lento. Otras comen mucho y están siempre delgadas porque su tiroides y sus células trabajan más rápido de lo normal, mientras que hay quienes tienen forma de pera, debido a los desequilibrios hormonales en sus ovarios, o tienen obesidad localizada en la tripa debido a su hiperactividad adrenal”.

“Las hormonas son determinantes en la salud y forma femeninas: de hecho la mujer es más propensa a sufrir disfunciones en su tiroides, lo cual hace que se mantenga delgada, sea muy nerviosa y sea hiperactiva, cuando su glándula funciona aceleradamente, o que engorde, se deprima y tenga un ritmo bajo de actividad, cuando funciona más lento de lo normal”, concluye.

Por último, según la especialista Gloria Thomas, en cada mujer predomina una glándula de secreción hormonal, la cual influye sobre las líneas naturales del cuerpo y en la forma en que el organismo reacciona ante las grasas y emplea su energía. Para mantenerse en forma, hay que seguir un plan de ejercicios y alimentación a la medida de las hormonas y la glándula dominante de cada mujer, para compensar sus factores vulnerables naturales y trabajar sobre sus puntos fuertes.

Dietas vegetarianas y trastornos en los adolescentes

La dieta vegetariana es saludable siempre y cuando no llegue a niveles extremos y busque sustitutos adecuados.  Dependiendo de la edad este tipo de dieta sin control puede ser un riesgo importante en el desarrollo. Una dieta vegetariana se puede dividir en varios tipos de subdietas. Está la que sólo incluye las frutas y verduras -vegetariana pura-, aquella que contiene huevos –ovovegetariana-, otra que incorpora la leche –ovolactovegetariana- y finalmente la última que posee todos los elementos antes nombrados –semivegetariana-.

Si un adolescente se decanta por alguna de estas dietas, sufre hasta seis veces más el riesgo de padecer algún trastorno hormonal debido a la falta de los nutrientes esenciales que son tan necesarios para el desarrollo. Así lo explica la doctora Inés de la Parra, del Servicio de Ginecología del Hospital Italiano de Buenos Aires.

Dependiendo del grado de restricción alimentaria que un adolescente practique, se pueden contraer algunos problemas como el retraso del ciclo menstrual o la amenorrea, una dolencia que se caracteriza por la falta de menstruación. Un ejemplo son las bailarinas de ballet: hasta un 60% de ellas sufrían de amenorrea causada por una dieta excesivamente restrictiva conjugada con el esfuerzo físico y los altos niveles de estrés.

Hay que observar muy fijamente la determinación de llevar adelante una dieta vegetariana. La edad es un factor importante. Es necesario que una dieta aporte un 60% de calorías en hidratos de carbono, un 30% de grasa y un 20% de calorías proteínicas. Se trata, en definitiva, de una dieta justa y equilibrada.
La intención de poseer una esbelta figura debe ir acompañada por una alimentación que resulte adecuada para nuestro organismo.

Conclusión: El estado nutricional afecta el sistema hormonal. En consecuencia, para que funcione de manera adecuada tenemos que tener un buen estado de nutrición. Es por esto que el ayuno, la alimentación en exceso o la falta de ejercicio alteran este sistema.

Dejanos tus Comentarios

Loading Facebook Comments ...

SIN COMENTARIOS

DEJA UN COMENTARIO