La pizza como alimento nutritivo

La pizza como alimento nutritivo

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Comer variedad y calidad de comidas es importante para obtener proteínas, vitaminas, minerales y fibra que fomentan una buena salud. Foto: Gio (aspros)

En muchos casos una pizza está acompañada de diferentes ingredientes: queso, fiambre, tomate, ESPECIAS, además de hortalizas entre otros componentes. Por eso se trata de un alimento muy completo.

Contiene carbohidratos -gracias a la harina- y proteínas. Posee además fibra, vitaminas y minerales. Es decir, todos los nutrientes necesarios para el organismo. Esto significa que una persona se pueda alimentar sólo de este tipo de platos, ya que no sería bueno. Como tampoco lo sería alimentarse nada más que de fruta, por muy saludable que esta resulte. Es necesario un equilibrio de ambos mundos.

¿La pizza encaja en una vida saludable?

La pizza puede ser considerada el alimento principal de la dieta mediterránea y es sin duda el más conocido universalmente. Los ingredientes de la Pizza Margarita, por ejemplo, son en efecto los típicos de la dieta mediterránea: harina de cereales, agua, aceite de aceitunas, tomate y mozzarella tierna.

Ingredientes que componen la Pizza Margarita:

Cereales: carbohidratos complejos derivados de la harina. De más lenta absorción que la de los carbohidratos sencillos como los azúcares, sacian y abastecen energía constante sin gravar sobre el aumento del interés de glucosa. Neutralizan el hambre y limitan la solicitud de otra comida permitiendo el adelgazamiento. La pasta de la pizza contiene ácidos amínicos en igual modo que la carne.

Aceite de aceitunas extravirgen: el graso más noble y sano, mediterráneo por excelencia. Es rico en HDL (colesterina que favorece la limpieza de las arterias) y en vitaminas A, D, E y K.

Mozzarella: como todos los quesos, es rica de lisina y metionina o bien en proteínas animales.

Tomate: importante fuente de vitaminas que contribuye notablemente al aporte vitamínico de una buena pizza.

Albahaca: con su característico olor y sabor que todos los amantes de la pizza conocen bien, tiene propiedades antisépticas y antidispépticas. Es además antiinflamatoria y ayuda a la digestión.

Ajo: Las propiedades benéficas del ajo son científicamente reconocidas: tenemos en efecto que recordar que éste es un antiséptico intestinal, un cardiotónico y que tiene propiedades diuréticas y antiscleróticas.

Orégano: Es un expectorante, pues combate la tos y bronquitis. También estimula el apetito y obra como calmante para tortícolis y reumatismos.

Los beneficios para la salud dados por una dieta mediterránea están ya afamados: recordaremos solamente que ésta ayuda a luchar contra numerosas enfermedades típicas de nuestros tiempos como la arteriosclerosis, el infarto y la hipertensión. La pizza contiene un elevado contenido de proteínas, una notable cantidad de hierro y las vitaminas B1 y PP. Evita la formación de ácido úrico, no engorda y es más digerible de otras comidas gracias a la acción desenrollada por los almidones.

El queso, el ingrediente graso

El problema de las pizzas para las personas que están a dieta parece haberse solucionado, ya que lo que realmente tiene un alto contenido en grasas es el famoso queso que las recubre: la mozzarella.
En la actualidad, en algunas pizzerías se puede pedir el menú dietético, que básicamente consta de los mismos ingredientes, pero con quesos bajos en grasas. A la mozzarella light se le añade, además, un chorrito de aceite de oliva (que controla el colesterol) para que el queso quede viscoso y homogéneo.

La pizza y su historia a través de las grandes civilizaciones

Desde la antigüedad se presenció el florecimiento de las civilizaciones más importantes que se asomaban sobre el Mar Mediterráneo, existen miles de ejemplos que pueden ser considerados los “antepasados” de la pizza que conocemos hoy.
Del Antiguo Egipto a la Grecia Clásica y hasta la Antigua Roma y Pompei hay ejemplos de comidas que recuerdan por su composición y cocción la pizza. En el Egipto era costumbre celebrar el cumpleaños del Faraón mientras comían una masa condimentada con hierbas aromáticas.
La Grecia Clásica enseña anécdotas que conducen nuevamente a la pizza, o por lo menos a una versión “rudimentaria” de ésta. Numerosos son los testimonios de escritores griegos en lo que se refiere a los diversos tipos de “pizza”. En griego antiguo era denominada “maza”. Entre las versiones fermentadas y no fermentadas se hallan la “placenta” y la “hoffa” preparada con agua y cebada, el cereal que se encuentra en la base de la alimentación de los pueblos latinos.

Acerca de su surgimiento

La pizza puede definirse como una masa redonda y plana que se hornea y que en su parte superior puede tener queso, jamón, tomate y también otros ingredientes, como carne, pescado e incluso otros aún más novedosos como la piña. Pero ¿dónde surgió? Las primeras pizzas (aunque no tenían ese nombre) surgieron en la cuenca del Mediterráneo.

En Grecia también existen datos al respecto: a la pizza le denominaban “maza” y contó con gran diversidad de ingredientes. Cuando posteriormente al Imperio Romano se anexó Grecia, la tradición perduró y en latín la pizza comenzó a llamarse “placenta” o bien, “hoffa” (cuando esta masa se preparaba con agua y cebada). Poco a poco se establecería su lugar de origen, Nápoles.

Su difusión durante la Edad Media

La palabra “pizza” ya está atestiguada en época medieval y en los siglos siguientes se descubren distintas formas locales de este término que indican variaciones culinarias (desde el dulce al salado) y diferentes métodos de cocción. Los longobardos (pueblo germánico del Norte de Europa) trajeron consigo las búfalas (tipo de queso) que brindaron la leche para la creación de la típica mozzarella.

La llegada del tomate

Posteriormente, en la época moderna, el descubrimiento del Nuevo Mundo traerá consigo en Europa un elemento sin el cual la pizza no podría existir: el tomate. El descubrimiento de América permitió agregar este elemento fundamental, que hasta ese momento era desconocido para los europeos y por esto mismo fue en un principio motivo de temor, porque se creía que eran “manzanas venenosas”, pero con el tiempo la desconfianza se disipó.
Después de un tiempo de dudas sobre su éxito, el tomate ingresó triunfalmente en la comida napolitana en particular. La pizza beneficiará de este hecho, acercándose aún más a la forma que se conoce actualmente.

La pizza entre los años 1700 y 1800

Pero es entre el 1700 y 1800 que la pizza se consolida como uno de los platos preferidos del pueblo napolitano, volviendo a ser uno de los más importantes de la tradición culinaria de esta ciudad. Allí es cuando se empiezan a definir sus características y los lugares destinados a su confección (las pizzerías).
En el 1700 la pizza se confecciona en hornos a leña para ser vendida en las calles de la ciudad: un aprendiz que llevaba en equilibrio sobre la cabeza la estufa, consignaba directamente a los adquirientes las pizzas, ya confeccionadas con diferentes ingredientes y condimentos, y las llevaba comunicando su llegada con un llamado característico.
Entre el 1700 y el 1800 tiene éxito el costumbre de saborear la pizza en estos hornos además de en las calles o en los hogares, como testimonio del creciente favor que tenía esta comida que ya estaba entre los platos favoritos de la alimentación del pueblo napolitano.

Elementos clásicos:
El horno a leña, el banco de mármol donde se confecciona, la estantería donde están los ingredientes que serán componentes fundamentales de las diferentes variedades, las mesas donde los clientes la comen, la exposición externa de pizzas por los pasajeros: todos elementos que todavía se hallan en las pizzerías napolitanas. Así es como nacen las primeras dinastías de pizzeros napolitanos. En el 1780 se funda la pizzería “Pietro…e basta così” (Pietro…y basta asì) cuya tradición después de dos siglos todavía continúa gracias a la Antigua Pizzería Brandi.
Entre el gusto aristocrático (el Rey Ferdinando II de Borbone gustaba verdaderamente las pizzas) y también el más convicto favor popular, la pizza se afirma como plato diario, comida y cena del pueblo napolitano. De esta forma entra definitivamente en el folklore del pueblo napolitano volviéndose su ícono.

La pizza en los tiempos modernos

Con el desarrollo de la modernidad, las técnicas para preparar las pizzas poco a poco se fueron mecanizando, además, se pudieron introducir nuevos ingredientes, los cuales permitieron ampliar la gama de sabores lo que hace suponer que son muy pocas o combinaciones posibles.

Por todo eso es una alternativa de alimento y es un plato único que, integrado con fruta y verdura, puede satisfacer casi completamente lo necesario alimentar diario del cuerpo humano.

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