Propiedades curativas del Ajo

Propiedades curativas del Ajo

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El ajo produce mal aliento y transpiración desagradable porque expulsa toxinas acumuladas en el organismo. Foto: Marco Bernardini

Ingrediente común en todo tipo de comidas, pocos saben sobre las numerosas propiedades medicinales del ajo y sus diversos usos y preparaciones. Poderoso antibiótico, es beneficioso para el corazón, los pulmones, los riñones, y hasta los nervios.

El ajo, planta originaria del centro de Asia y uno de los líderes dentro de los antibióticos naturales, posee multitud de propiedades medicinales, demostradas experimentalmente.

Dentro de su vasto universo de propiedades se pueden encontrar su efecto hipotensor por vasodilatación a nivel periférico, da fluidez a la sangre -de suma importancia en personas que hayan padecido trombosis, embolias o accidentes vasculares- disminuye los niveles de lípidos en sangre, como colesterol, triglicéridos o lipoproteínas -principales factores de riesgo cardiovascular- es antibiótico y antiséptico general -combate numerosos hongos, bacterias y virus-, estimula las defensas, ayuda en la erradicación de lombrices parasitas, incrementa el nivel de insulina, ayuda a revertir el estrés y la depresión, controla los efectos dañinos de la arterioesclerosis y el reumatismo.

Es considerado uno de los vegetales curativos de primer nivel. En los últimos años, este vegetal ha ido ganando posiciones en importancia, ampliándose su difusión. Se acrecentó asimismo la premisa de educarnos para estimular su consumo, brindándonos mucha más información sobre sus propiedades y actuación como medio preventivo y curativo en distintas enfermedades.

Propiedades curativas del ajo

Ayuda a prevenir y curar todas las enfermedades de las vías respiratorias.
También se utiliza para eliminar parásitos y, en estos casos, el jugo del ajo es uno de los mejores remedios, y aún en las especies difíciles de expulsar se obtienen resultados sorprendentes.

Ayuda a quienes padecen de ácido úrico y actúa como protector en la calcificación de las arterias. Previene la hipertensión y la mala circulación, ya que tiene una acción hipotensora.

Es estimulante, diurético y expectorante. El ajo ayuda a eliminar los viejos residuos que van quedando en el organismo, sus enzimas favorecen una buena síntesis de los ácidos grasos, ayudando a bajar el colesterol malo o LDL.

Tiene un alto contenido de fósforo y de azufre, por eso se destaca como un sedante especial para los nervios.

En casos de reuma su efecto es excelente, crudo, rallado, aplastado o picado, lo ponemos en una taza con un caldo de verduras, y lo tomamos media hora antes de las comidas.
Es muy recomendable como desinfectante, por lo tanto en caso de picarnos algún insecto extraño, podemos frotarnos con ajo crudo.

Y para finalizar, diremos que el órgano que más se beneficia con el ajo crudo es el corazón. Si tenemos en cuenta, que el ajo, es el gran purificador de la sangre, sacaremos como consecuencia que también es el gran fortalecedor del corazón.

Otras mezclas y efectos

El ajo, usado como tópico, ablanda las callosidades dolorosas. Si se hierve con leche (previamente pelado), su efecto es positivo en los casos de eczemas, tiñas – infecciones en la epidermis, pelo y uñas- y verrugas. Para estos casos basta aplicarse un diente de ajo recién cortado, ah! y para quienes corren riesgos de calvicie o pérdida del cabello, los masajes con jugo de ajo en el cuero cabelludo, afirman el pelo.

En casos de hipertensión y arteriosclerosis, basta con comer dos o tres dientes de ajo todos los días; ensanchan los vasos sanguíneos, lo que ahorra jaquecas, vértigos insomnios. Su consumo es indispensable para las personas de ocupación sedentarias, en particular para las que realizan trabajos intelectuales, porque estimula el funcionamiento del cerebro, el corazón y las glándulas sexuales.

Igualmente, una inhalación de ajo triturado cura la gripe, las anginas y catarros en sus etapas iniciales. Este mismo tratamiento es utilizado en casos más serios, como la tos ferina, la pulmonía, inflamaciones de los oídos y de la mucosa de los ojos.

Su uso más común es agregárselo a las comidas y esto alivia enfermedades gastrointestinales infecciosas, colitis, bronquitis y en general cualquier problema inflamatorio. La única contraindicación es cuando se sufre de inflamación en los riñones.

La medicina popular hace tiempo que conoce un remedio muy eficaz contra la gota, el reumatismo, los cálculos renales y problemas en la vejiga; se trituran cinco bulbos de ajo y se deja reposar en 500 cm3 de vodka a temperatura ambiente durante ocho o diez días. Se toma media cucharadita tres veces al día.

Cómo consumir ajo

Se aconseja comerlo crudo ya que cocido pierde más del 90% de su efectividad.
El ajo produce mal aliento y transpiración desagradable sólo por un corto período de tiempo, es decir mientras se expulsan las toxinas acumuladas en el organismo. Una vez liberadas éstas, ya no se despide mal olor, ni en el aliento, ni en la transpiración, ni siquiera en la orina y las deposiciones. Esto es porque ese olor desagradable que se atribuyen a los ajos, no es debido solo a ellos, sino a las toxinas acumuladas en el organismo que, al combinarse con los activos principios eliminadores del ajo, despiden ese olor tan fuerte y característico.

Esto se puede entender fácilmente con este ejemplo. Una persona que practica una alimentación sana y natural, donde el ajo ocupa un lugar preferencial, no desprende ese olor tan desagradable que se le atribuye al ajo, pero sí ocurre esto en aquellas personas que comen ajo, pero a su vez continúan una mala alimentación, en base a alimentos ricos en grasas, embutidos, bebidas alcohólicas, etc. En estos casos lo que sucede es que el ajo continua constantemente eliminando toxinas producidas por la mala alimentación, y es justamente, la constante eliminación de estas sustancias, la que producen ese olor desagradable, no el ajo.

Podemos comenzar, para acostumbrarnos, con uno o dos dientes de ajo, que lo podemos acompañar con un pedazo de pan, masticándolos bien. Luego, de a poco, aumentaremos hasta llegar a cuatro o cinco. La cantidad depende de la tolerancia de cada persona; hay quienes llegar a comer  una cabeza de ajo  sin molestias, obteniendo muy buenos resultados.

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