Sentenciada… ¿a dieta?

Sentenciada… ¿a dieta?

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Fuente: OpenClipartVectors

Te comiste todo y estas con sobrepeso: ¡Un delito! Ahora has sido condenada a dieta.
¿Así te sientes? Cómo un ser malvado por no poder controlarte y tener unos kilos demás…

El castigo: Una tortuosa dieta
¿Has pensado alguna vez que esta dinámica es bastante perversa y tal vez no te lleva a la sanación?
Muchas personas se viven el estar a dieta como un castigo a su mal comportamiento. Esto se vive además, asociado a emociones y pensamientos que se pueden vincular a una baja autoestima como: “eres una gorda”, “eres incapaz de controlarte”, “eres fea y así nadie te va a querer”, etcétera. Sinceramente, ¿Usted cree que si emprendemos algo, como una dieta, bajo estos cimientos va a resultar algo bueno? Yo creo que no, pues la dieta se transforma en un castigo y a nadie le gustan los castigos, es más, nos revelamos casi automáticamente.

Frente a la prohibición aumenta el deseo

¿Se acuerda cuando usted era adolescente y le gustaba el chico o chica que era un “mal partido”, que a sus padres no le agradaba? ¿Qué pasaba con usted respecto a eso? ¡Seguramente el chico o chica le gustaba más! ¿Por qué? Porque tenemos un ser rebelde dentro nuestro que quiere aquello que esta vetado. Este ser es la parte animal que tenemos. Si usted tiene un perro y lo encierra en el patio de atrás de su casa, se transforma en una bestia. No hay que tratarlo mal, hay que educarlo.

Por otro lado y desde una perspectiva fundada en la programación neurolingüística al negar algo, de alguna manera igual estamos llevando la atención a ese lugar, pues para negar una idea primero hay que construirla. Por ejemplo, si yo le digo no piense en un elefante azul ¿En qué pensó? Así funciona nuestra mente. Entonces, si le digo no coma pasteles, quizá va a estar pensando todo el día en pasteles y será un autoboicot y tortura cuando se coma el pastel y se sienta totalmente frustrado/a.

Comer en exceso: una muletilla emocional

¿Ha pensado que tal vez comer en exceso (sobre todo carbohidratos y grasas, nadie come en exceso lechuga o manzanas), le ha servido de algo hasta ahora? Tal vez, es modo de bajar su estrés, de darse un mimo, de agregar una cuota de dulzura a su vida llena de obligaciones. Entonces, ha cumplido un objetivo funcional en su vida, digamos que es como una muletilla emocional ¿Y usted piensa sacarla de un día para otro sin preparación? ¿Qué cree que va a pasar con usted y su dieta si no hay trabajado el por qué come así? Lo más probable es que fracase.

Cuando usted observe esto, es momento de honrar y agradecer el comer en exceso, tal vez hacer una despedida de esta conducta que le sirvió en un momento, pero que ahora los costos son mayores que las ganancias. Y junto con esto, usted tiene que levantar y descubrir nuevos recursos para abordar sus emociones, sus frustraciones, sus miedos. Es hora de sacarle las rueditas a la bicicleta y empezar a vivir sin estas ayudas como la comida. Lo/a invito a pensar cómo se puede mimar de otra manera que no sea con comida, cómo regular sus miedos y frustraciones sin terminar en un pastel, papas fritas o cerveza. ¿Qué alternativas tenemos una vez que hemos aceptado nuestra debilidad emocional? Siempre tenemos una parte infantil que va querer su chupete, pero también tenemos una parte madura que se puede hacer cargo de este niño/a que esta adentro haciendo pataleta y que hasta ahora lo hemos callado metiéndole comida a la boca.

¿Para qué quiero bajar de peso?

Otra pregunta importante que los invito a hacerse es para qué quiero bajar de peso. Este proceso tiene que tener sentido, si le encuentras un sentido puede ser más fácil llevarlo a cabo. Si es por cumplir, no va a resultar, si es para ser bella y con eso te quieran más, está condenado al fracaso, pues quien te quiere de verdad te va a querer gordo/a o flaco/a. Disculpa lo directa, pero quien te quiere por tu físico solo te ve como un pedazo de carne y después que adelgazaste viene la vejez, así que podría ser una lucha sin sentido y sin fin si te vas por ese camino.

¿Qué hacer?

  • Disfruta de la comida, come conscientemente, saboreando y disfrutando cada bocado de lo que comas.
  • Infórmate, aprende de alimentación. Lo hacemos más de 4 veces al día y no sabemos cómo hacerlo, qué nutrientes nos sirven y cómo funciona nuestro organismo
  • Come seguido y en porciones pequeñas. No dejes que tu cuerpo pase hambre, pues será una mala pasada a tu metabolismo y al plan alimentario que estas queriendo llevar.
  • No busques dieta, busca cambios en tu estilo de vida. Nuevos hábitos que te lleven a sentirte mejor con quien eres. No necesitas ser otra persona, necesitas concerté, ser sincero/a contigo mismo y cuidarte.

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Psicóloga de la Universidad de Chile, con formación en el área clínica desde el enfoque sistémico familiar. Con 6 años de experiencia en temáticas de alimentación y salud natural. Certificada en Hipsnosis Ericksoniana, Instituto Milton Erickson de Santiago afiliado a la Milton H Erickson Foundation, Phoenix, ArizonaCursando Postitulo Psicoterapia Breve Centrada en Soluciones. Atención psicológica y de hipnosis en Chile, teléfono: 2 2 503 2065. Consultas: chile@alimsana.com

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