Várices y pesadez en las piernas ¿que hacer?

Várices y pesadez en las piernas ¿que hacer?

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Los problemas en las piernas surgen cuando las válvulas venosas que evitan el reflujo de la sangre no funcionan correctamente. Foto: Carlos Lorenzo

Siguiendo algunos consejos prácticos y una buena alimentación, se contribuye reducir el riesgo de aparición de várices y evitar una posible retención de líquidos que provoca la sensación de hinchazón o cansancio.

Además de ser antiestéticas e incómodas, las venas varicosas y arañas vasculares pueden significar otros problemas, como efectos físicos que se traducen en pinchazos, pesadez, dolor o sensación de “quemazón”. Además de ver un profesional, ¿como puedo mejorar esta condición desde mi hogar?

La ayuda de una dieta rica en fibras

Existen estudios que demuestran que una dieta rica en fibras reduce el riesgo de aparición de venas varicosas. Quienes realizan una dieta pobre en estos elementos hacen un mayor esfuerzo al defecar, lo que aumenta la presión a nivel abdominal y provoca frecuentemente insuficiencia venosa en las piernas. Esto debilita tanto las paredes de las venas como la pared del colon o intestino grueso, aumentando el riesgo de aparición de várices o hemorroides.

Una dieta rica en verduras y frutas frescas, legumbres y cereales integrales, frutos secos y frutas desecadas, favorece el tránsito intestinal y una defecación sin esfuerzo y contribuye a reducir el riesgo de varices y hemorroides, además de mejorar el estreñimiento, tan común en las mujeres embarazadas. Se recomienda un consumo abundante de frutas -tres o más piezas al día- y verduras -tanto en la comida como en la cena, como ingrediente de primeros platos o bien como guarnición o acompañamiento de los segundos-, por su contenido de fibra y flavonoides, estos últimos de acción antiinflamatoria y vasoconstrictora.

Aumentar el consumo de agua

Se recomienda beber más agua de lo habitual, ya que con una adecuada ingesta de líquidos se facilita la eliminación de toxinas y la depuración del organismo. También se pueden tomar zumos, licuados de fruta y hortalizas, caldos suaves y sopas, infusiones, que permiten conseguir una adecuada hidratación junto con los alimentos que componen la dieta.

Dos recomendaciones en el uso de sal

  1. Se aconseja moderar el uso de la sal de mesa y el consumo de alimentos muy salados. Evitar: conservas y semiconservas, pepinillos, cebolletas, aceitunas.
  2. Un exceso de sal en la dieta empeora la retención de líquidos y por tanto, agrava posibles edemas –hinchazón- en las piernas. No obstante, no se debe evitar o limitar en extremo la sal salvo en casos muy concretos –como la hipertensión- y siempre bajo supervisión médica y dietética.

Consejos prácticos para reducir el hormigueo

  • En caso de hinchazón de piernas, es beneficioso acostarse 2 o 3 veces al día para disminuir la inflamación. Conviene colocar las piernas a una altura superior al nivel del corazón durante 15 a 20 minutos y acostarse sobre el lado izquierdo del cuerpo para dormir, ya que se favorece el flujo de sangre desde las piernas al corazón.
  • El calor tiene un efecto vasodilatador sobre los pequeños vasos sanguíneos -capilares- que dificulta aún más la circulación. No se aconseja la exposición al sol y a las altas temperaturas ya que provoca síntomas de cansancio y pesadez en las piernas. Por el mismo motivo, tampoco son convenientes los baños demasiado calientes ni el uso de ceras calientes depilatorias con temperaturas extremas.
  • Se recomienda ducharse con agua templada y terminar con un chorro de agua fría en las piernas para tonificarlas.
  • Hacer ejercicios con los pies -caminar de puntillas, flexiones de piernas- para activar la circulación por la noche.
  • Masajear los pies y las piernas. Aplicarse cremas adecuadas siempre desde abajo hacia arriba, del tobillo al muslo.
  • Levantar las piernas cuando se está sentada, evitar cruzarlas durante mucho tiempo y elevarlas un poco al dormir -con ayuda de un cojín o pequeña almohada bajo de los pies-.
  • Emplear ropa cómoda, como calcetines que no opriman, zapatos cómodos, etc.
  • Para prevenir la aparición de várices se aconseja utilizar medias elásticas, cuyas características y uso deberá determinar el médico.

¿Cuáles son sus causas?

Los problemas en las piernas surgen cuando las válvulas venosas que evitan el reflujo de la sangre no funcionan correctamente o cuando la pared de una vena cede y se debilita. En los casos en que la sangre fluye en dirección opuesta -reflujo-, se estanca forzando la pared de la vena hacia el exterior y provocando el mal funcionamiento de otras válvulas en un “efecto dominó”, responsable de la aparición de venas varicosas y otras afecciones de las venas profundas o superficiales, que generan esta sensación muy puntual y molesta que se traduce en pesadez, cansancio y dolor.

Las arañas vasculares aparecen en combinación con las venas varicosas como resultado de un incremento de la presión venosa o por sí solas, debido a la mayor comunicación entre el sistema venoso y arterial a través de pequeñas vías de paso.

Las venas varicosas son venas excepcionalmente dilatadas y alargadas que sobresalen de la superficie de la piel, generalmente en las piernas. Son el resultado de una válvula defectuosa o de paredes venosas débiles.

Las arañas vasculares o capilares rotos se conocen médicamente como telangiectasia. Se trata de capilares dilatados de diámetros inferiores a los 2 milímetros que aparecen justo debajo de la superficie de la piel de las piernas o la cara. Las arañas vasculares son de color azul, rojo o morado y tienen un aspecto reticular o lineal, representando un importante problema estético.

El funcionamiento del aparato circulatorio

En la pierna actúan dos sistemas de venas: el profundo y el superficial. El sistema profundo engloba las venas más voluminosas, cuyo diámetro es aproximadamente de 25,5 mm, está cerca del hueso y está rodeado por músculo. El sistema superficial engloba aquellas venas que se encuentran directamente bajo la piel. Los dos sistemas están interconectados entre sí mediante dos puntos de enlace y una serie de venas de conexión conocidas como venas perforantes.
Las venas disponen de válvulas de una dirección que evitan el reflujo de la sangre. Estas ayudan a luchar contra la gravedad y a superar la gran distancia que la sangre debe recorrer desde los dedos del pie hasta llegar de nuevo al corazón.

La sangre se desplaza por el interior del sistema venoso gracias al impulso residual del corazón y a la contracción de los músculos de la pantorrilla y el pie, un sistema al que con frecuencia se denomina “el segundo corazón”. Este es un conjunto de músculos, venas y válvulas en la pantorrilla y el pie que funciona como si se tratara de una “bomba” para poder impulsar la sangre de nuevo hacia el corazón. Las válvulas actúan a modo de trampillas que permiten el flujo de la sangre en una sola dirección. Se abren con cada contracción muscular y se cierran cuando el músculo se relaja.

Cuando las válvulas tienen algún defecto o las paredes de las venas se debilitan, entonces dejan de funcionar correctamente. En ese caso, el segundo corazón se satura provocando un incremento de la presión venosa y el estancamiento de la sangre. Como resultado, pueden desarrollarse venas varicosas y arañas vasculares superficiales o puede desembocar en una insuficiencia venosa crónica (IVC). Sin embargo, también pueden desarrollarse arañas vasculares superficiales por otras causas. Este mal funcionamiento es el principal responsable del cansancio de piernas.

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