Aceite de coco: Activa tu metabolismo y tu energía

Aceite de coco: Activa tu metabolismo y tu energía

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Las grasas saturadas que encontramos en el aceite de coco no son las habituales de la carne roja o el queso. Son llamadas triglicéridos de cadena media y resultan altamente beneficiosas para la salud. Foto: Lebensmittelfotos

Hoy la estrella parece ser el aceite de coco, que contiene ácidos grasos como ácido láurico y monoglicéridos. Siendo ideal para potenciar la energía, mejorar la tiroides y combatir hongos. Conozca más de sus bondades al incorporarlo en la alimentación diaria.

El cocotero es conocido como el “árbol de la vida,” y junto a su maravillosa fruta posee múltiples usos y beneficios.
Después de la leche materna, es la fuente de la naturaleza más alta en ácidos grasos de cadena media -MTC-, QUE levantan el metabolismo del cuerpo. Esos realzan el sistema inmune para ayudar a luchar contra infecciones, enfermedades, malas bacterias e invasiones de la levadura. El aporte láurico es antivirus, antihongos y antibacteriana.
Las poblaciones tropicales tradicionales que consumen mucho aceite de coco son raramente obesas, y han estado tradicionalmente libres de las enfermedades modernas que afligen la mayoría de las culturas occidentales.

Aceite de coco, un buen alimento funcional

Como “alimento funcional” el aceite de coco ahora está siendo reconocido por la comunidad médica como herramienta de gran alcance contra enfermedades inmunes. Varios estudios se han hecho sobre su eficacia, con muchas investigaciones sobre el increíble valor alimenticio del aceite de coco puro.

El ácido láurico es el ingrediente dominante. Se trata de un ácido graso que tiene la función beneficiosa adicional de la formación en monolaurin en el cuerpo humano o animal. El monolaurin es el monoglicérido antivirus, anti-bacteriano, y antiprotozoario usado por el ser humano o el animal para destruir virus cubiertos lípido tales como VIH, herpes, cytomegalovirus, gripe y varias bacterias patógenas. Algunos estudios también han demostrado algunos efectos antimicrobianos.

Los beneficios del aceite de coco

Muchas personas creen que el aceite de coco es una “grasa saturada” que deben evitar. Hace muchos años, cuando todavía no existía tecnología para poder distinguir entre las grasas saturadas dañinas -como la grasa de cerdo- y las grasas saturadas beneficiosas -MCT’s- como el aceite de coco, se publicó muchísima información que era incorrecta y que no tenía una base científica. Hoy en día se sabe que el aceite de coco puro natural, no el aceite de coco hidrogenado que se ha alterado de su forma original, mejora la salud e inclusive reduce el colesterol en las personas que lo usan.
El aceite de coco levanta el metabolismo, que ayuda a la gente que está intentando perder el peso y poblar el sufrimiento de problemas de la tiroides. El coco estabiliza los niveles de azúcar en la sangre, ayudando con diabetes. También protege las células del corazón.
La dosis diaria de aceite de coco debe aumentarse gradualmente para darle oportunidad al cuerpo a adaptarse a esta nueva y poderosa fuente de energía que subirá el metabolismo.

Aceite de coco y tensión oxidativa

Los fabricantes del alimento saben sobre esta propensión hacia la oxidación y por lo tanto refinan altamente sus aceites vegetales. La investigación considerable ha demostrado que el transporte de los ácidos grasos, presente cuando los aceites vegetales se refinan altamente -hidrogenado o hidrogenado parcialmente- es especialmente perjudicial al tejido fino de la célula y puede hacer que una negativa afecte en la tiroides así como salud en general. Porque los ácidos grasos de cadena más largos se depositan en células más a menudo como grasa rancia que oxida.

¿Cómo se produce el proceso de oxidación?

Cuando los aceites se almacenan en nuestros tejidos finos, son mucho más calientes, y expuestos más directamente al oxígeno que estaría en las semillas, por lo que su tendencia a oxidar es muy grande. Estos procesos oxidativos pueden dañar las enzimas y otras partes de células, especialmente su capacidad de producir energía. Las enzimas que analizan las proteínas son inhibidas por las grasas no saturadas. Estas enzimas se necesitan no sólo para la digestión, pero también para la producción de las hormonas de tiroides, del retiro del coágulo, de la inmunidad, y de la adaptabilidad general de células. Los riesgos de la coagulación anormal de la sangre, de la inflamación, de la deficiencia inmune, del choque, del envejecimiento, de la obesidad, y del cáncer aumentan. Se disminuyen la tiroides –hormonas- y la progesterona.

Puesto que los aceites no saturados bloquean la digestión de la proteína en el estómago, podemos ser subalimentados incluso mientras que “comiendo bien.” Hay muchos cambios en las hormonas causadas por las grasas no saturadas. Su mejor efecto entendido es su interferencia con la función de la glándula de tiroides. Los aceites no saturados bloquean la secreción de la hormona de tiroides, su movimiento en el sistema circulatorio, y la respuesta de tejidos finos a la hormona. El aceite de coco es único en su capacidad de prevenir la obesidad, estimulando el metabolismo. Se metaboliza rápidamente y funciona en cierto modo como un antioxidante.

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