Alcachofa, un hepatoprotector natural y más

Alcachofa, un hepatoprotector natural y más

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La fibra de la alcachofa, muy parecida a la insulina, ayuda a reducir los niveles de azúcar en sangre.

Con un alto contenido de fibra y minerales, el alcaucil se presenta como una hortaliza infaltable en alimentación de quienes padecen problemas intestinales y de hígado, y también para diabéticos, al ayudar a regular el azúcar en sangre.

La alcachofa o alcaucil se encuentra emparentada al cardo común y guarda una gran semejanza con éste. Originaria del norte de Africa, era conocida por griegos y romanos, quienes le atribuían efectos afrodisíacos.
Se trata de una planta común en la horticultura, y se cultiva de forma anual en países de clima templado.

El aspecto de la planta se caracteriza por hojas grandes de color verde claro divididas en segmentos de gran tamaño, y en su parte inferior poseen una textura fina y un color blanquecino. La planta posee espinas, aunque no en tanta abundancia como el cardo.

El tallo, por su parte, es de un color rojizo, del cual casi no se desprenden hojas. En la parte superior se desprenden las alcachofas mismas, las cuales se encuentran cubiertas de brácteas -las capas verdes de consistencia dura que cubren a las flores.

Para usos medicinales también se puede recolectar las hojas -las cuales no se consumen debido a su sabor amargo y fuerte. Es preferible comerlas crudas, para aprovechar todos sus nutrientes y propiedades, aunque también se la puede consumir hervida u horneada, en ensaladas o tartas.

Composición y nutrientes del alcachofa

Los principales componentes de la alcachofa o alcaucil son cinarina, hidratos de carbono complejos, vitaminas del complejo B, pequeñas cantidades de C y minerales, como hierro, magnesio, potasio y fósforo.

La cinarina, que le otorga ese típico sabor amargo, es diurético y con acción benéfica para el hígado, en especial en casos de insuficiencia hepática, ictericia, hígado graso, hepatitis, y estimula la función biliar, favoreciendo la digestión de grasas. Es indicado para casos de dispepsia, flatulencia, dolor de estómago y vómitos.

Los problemas de estreñimiento se ven revertidos consumiendo alcachofas frescas, por su alto contenido de fibra. En los casos de hemorroides de origen hepático,  es un excelente moderador. Al ser un tonificador hepático, ayuda a reducir el colesterol, puesto que el hígado es el metabolizador por excelencia de las grasas.

Combatiendo enfermedades con alcaucil

La fibra de la alcachofa -inulina, hormona muy parecida a la insulina- ayuda a reducir los niveles de azúcar en sangre. Es una verdura que debe estar presente en la dieta de personas con diabetes, ya que reduce la absorción de hidratos de carbono y combate los niveles glucémicos.

Esta verdura posee también un alto contenido de potasio, que favorece la eliminación de líquido, favoreciendo no sólo la obesidad sino el espectro de dolencias que se mitigan con la eliminación de agua y toxinas del cuerpo. Es decir que la alcachofa actúa como eficaz diurético.
Es también adecuada para problemas circulatorios, artritis, retención de líquidos, ácido úrico, reuma, gota, etc. Es un excelente aliado de la salud de la piel y ayuda a controlar la celulitis.

La alcachofa como adelgazante

Tanto en su forma fresca como en suplementos, este vegetal es muy apropiado para ayudar a adelgazar, al ser muy bajo en calorías y rico en fibra. Gracias a ello se consigue eliminar del organismo colesterol y grasas.

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