¿Caminar quema más que hacer ejercicio?

¿Caminar quema más que hacer ejercicio?

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Caminar es un hábito saludable para el control de peso y bajar el sedentarismo cotidiano. Foto: pexel

Algunas personas pasan más tiempo que otras reclinadas en sus sillas o sillones. Y esa diferencia podría ser clave para determinar quién va a aumentar de peso y quién va a mantenerse esbelto.

Los investigadores de la Clínica Mayo -Rochester, Minnesota- creen que no son las rutinas del gimnasio, sino el ritmo de las actividades diarias lo que constituye el factor determinante para fijar el peso de cada persona, según un estudio de personas que se describieron a sí mismas como sedentarias.
Los científicos descubrieron que las personas obesas estudiadas permanecían sentadas durante unos 150 minutos diarios más que los sujetos delgados que participaron en el estudio. Ello implicaba que los primeros quemaban unas 350 calorías menos que los segundos.

Los investigadores tuvieron en cuenta el papel que desempeñan actividades rutinarias como caminar, hablar, sentarse y pararse. Si los individuos con exceso de peso pudiesen adoptar la conducta de sus pares delgados, ello implicaría una pérdida de unos 15 kilos al año, aseveró el estudio. Yendo aún más lejos: no sería necesario ni siquiera ir al gimnasio para conseguir esa rebaja.

“Creo que nuestro estudio es un rayo de esperanza, porque hace 50 años nuestras condiciones biológicas eran las mismas, pero la obesidad no era prevaleciente en Estados Unidos”, sostuvo el director del estudio, el endocrinólogo James Levine. “Si pudiéramos volver a los niveles de actividad de hace 50 años, tendríamos el potencial de dar marcha atrás en cuanto a la obesidad”, agregó.

De todas formas, el déficit de actividad de los participantes sedentarios no reflejaba necesariamente una falta de motivación. En lugar de ello, podría ser indicio de una diferencia en la composición química del cerebro, porque incluso cuando los obesos perdieron peso, continuaban llevando una vida sedentaria. Y cuando los delgados aumentaron de peso, no por ello adoptaron costumbres sedentarias.

De qué forma se llevó a cabo el estudio

Se estudiaron a diez sujetos medianamente obesos y diez delgados, y los vistieron con una ropa interior especial que utilizaba una tecnología desarrollada para los tableros de control de los aviones a reacción.
Sensores distribuidos por esa ropa interior registraron las posturas y movimientos de los sujetos las 24 horas del día durante el lapso diez días.

Todos los participantes tenían empleos en los que debían permanecer sentados. Durante los diez días que duró la experiencia realizaron sus actividades normales, salvo que comían en la clínica, para garantizar que todos consumieran porciones iguales con la misma cantidad de calorías.

El análisis de 150 millones de datos mostró que las personas más delgadas estaban “en movimiento” un promedio de 150 minutos por día más que las que tenían sobrepeso. Esta diferencia hacía que diariamente quemasen 350 calorías más, explicó Levine. En la fase siguiente, se aumentaron 1.000 calorías diarias en las comidas de los voluntarios delgados durante 10 días más, de modo que pudiesen aumentar de peso, al tiempo que eliminaban mil calorías diarias de los obesos, para que pudieran bajar.

Las conclusiones finales de la investigación

Para mantener la figura no sólo son necesarios los ejercicios aeróbicos. Científicos estadounidenses afirman que el secreto radica en modificar las actividades cotidianas: subir escaleras en lugar de usar el elevador, lavar a mano los platos en lugar de usar el lavavajillas y caminar en lugar de utilizar el automóvil o el autobús.

El cuerpo quema calorías cuando marca un ritmo con los pies, aseguraron James Levine y sus colegas de la Clínica Mayo.
Como unidad de medida para un metabolismo más activo, el equipo utilizó el concepto Non-Exercise Activity ThermogenesisNEATQuema de calorías por actividades no deportivas-.

Con esto quedó demostrado que a pesar de bajar de peso, las personas con exceso de kilos no se vieron estimuladas a realizar ejercicios físicos. En cambio, las personas más delgadas continuaron moviéndose con más énfasis, a pesar de haber subido unos kilos. De esta manera crearon las condiciones para disminuir nuevamente de peso.

7 razones de porque caminar es útil para bajar de peso

Caminar 30 minutos diarios, cinco veces a la semana tiene los siguientes beneficios:

1- Caminar quema calorías: Por ejemplo, una persona que pesa aproximadamente 75 kilogramos y camina un kilómetro en 9 minutos, quemará un promedio de 550 a 800 calorías en una hora. Esta cantidad es comparable a una comida regular.

2- Aumenta su ritmo metabólico: Es conocido el hecho de que una caminata cinco veces a la semana por 30 minutos a una intensidad de moderada a vigorosa aumenta el ritmo metabólico. Este crecimiento dura varias horas después del ejercicio, por lo que se continúan quemando calorías a una velocidad más rápida aún después de terminada la caminata y estando relajado.

3- Actúa como supresora del apetito: En primer lugar, esto se debe al aumento de la producción de una sustancia química llamada serotonina, la cual suprime el apetito cuando alcanza cierta concentración en el cerebro. En segundo lugar, caminar aumenta los niveles de una hormona llamada noradrenalina, que no solo eleva el ritmo metabólico, sino que también inhibe el apetito. Al mismo tiempo, genera mayores niveles de adrenalina, que son útiles para movilizar la grasa de las células que son quemadas por la energía del ejercicio.

4- Las caminatas aumentan el tejido muscular: Engrandecen la proporción de peso músculo en todo el cuerpo. Su cuerpo lucirá más firme, liso y moldeado, debido a que un kilo de músculo es menor y más compacto que un kilo de grasa.

5- Reducen el factor de sobrealimentación: Muchas personas se sobrealimentan por razones que nada tienen que ver con el hambre, el estrés, el aburrimiento, la depresión o la soledad. Es conocido que un programa de ejercicio puede ayudar a reducir o aliviar por completo estos factores.

6- Aumentan la autoestima: Dan una sensación de bienestar, lo que induce a los caminantes a tener una motivación para mantenerse en un peso correcto y alimentarse sanamente, porque se sienten mejor consigo mismos. Una persona con buena autoestima, tiene más posibilidades de dejar de comer compulsivamente.

7- Caminar ayuda a acelerar el tiempo del tránsito intestinal: Algunas investigaciones consideran que los ejercicios aeróbicos ayudan a que los alimentos permanezcan menos tiempo en el estómago y los intestinos, por lo que hay menos tiempo para que las calorías y la grasa sean absorbidas.

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