El pomelo, fruta llena de beneficios

El pomelo, fruta llena de beneficios

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En el pomelo se destacan la vitamina C y el ácido fólico, siendo por eso muy recomendado en el embarazo y el tabaquismo. Foto: Matias Garabedian

Es uno de los cítricos que más se aconseja, rico en vitaminas A, B y C. Tiene muchas ventajas curativas, es antiséptico, disolvente, tonificante y estimulante del apetito. Previene la gripe y los resfríos. Su jugo en ayunas actúa como depurativo, fortifica los vasos sanguíneos y depura la sangre.

También conocido como toronja o pamplemusa, es el fruto del árbol homónimo que pertenece al género Citrus de la familia de las Rutáceas. Esta clasificación comprende más de 1.600 especies. El género botánico Citrus es el más importante de ella, y consta de unas 20 especies con frutos comestibles todos ellos muy abundantes en vitamina C, flavonoides y aceites esenciales. Los frutos, llamados espérides, tienen la particularidad de que su pulpa está formada por numerosas vesículas llenas de jugo.

Si bien el gusto del pomelo es muy ácido, muchas personas lo comen espolvoreado con azúcar y con la ayuda de una cucharita, mientras que otras prefieren su jugo. Hay para todos los gustos: desde variedades amarillas hasta naranjas, pasando también por el clásico rosado.

Conozca cómo elegirlo y conservarlo

Si son jugosos, los cítricos deben ser pesados, por lo que elegiremos los pomelos que tengan mayor peso respecto a su tamaño, ya que esto indica que están llenos de zumo. Dado que el pomelo es muy sensible al ataque de mohos y se deteriora con facilidad, desecharemos cualquier ejemplar que tenga en su cáscara zonas endurecidas o excesivamente blandas y no resista con firmeza a la presión de los dedos. A temperatura ambiente los pomelos se conservan en perfecto estado durante una o dos semanas, aunque se pueden refrigerar.
Tanto el zumo o jugo como la cáscara admiten la congelación.

Composición nutritiva del pomelo

El agua es el principal componente de este cítrico, por lo que posee un escaso valor calórico, a expensas de los hidratos de carbono. En cuanto a las vitaminas, se destaca por su riqueza en vitamina C y ácido fólico. El contenido en carotenoides, pigmentos que confieren a los vegetales el color anaranjado-rojizo, no es significativo salvo en las variedades de pulpa de color oscuro, con independencia del color de la piel. Respecto al contenido mineral, hay presencia de potasio y magnesio. Abundan los ácidos málico, oxálico, tartárico y cítrico, éste último potencia la acción de la vitamina C. Son responsables de su sabor y de ellos dependen diversas propiedades que se le atribuyen. La cantidad de fibra no es representativa y se encuentra sobre todo en la parte blanca entre la pulpa y la corteza, por lo que su consumo favorece el tránsito intestinal.

Valor nutricional (por 100 gramos)

  • Calorías: 27, 6
  • Hidratos de carbono: 6 gr
  • Fibra: 0,8 gr.
  • Potasio: 190 mg
  • Magnesio: 10 mg
  • Provitamina A: 1,8 mcg
  • Vitamina C: 40 mg
  • Acido fólico: 18 mcg

Función antioxidante del pomelo

Como se indicaba previamente, es pomelo tiene componentes antioxidantes. La vitamina C interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones. La provitamina A o beta caroteno se transforma en vitamina A en nuestro organismo conforme éste lo necesita. Dicha vitamina es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Ambas vitaminas, cumplen además una función antioxidante. El ácido fólico interviene en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis material genético y la formación anticuerpos del sistema inmunológico. El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

Los antioxidantes bloquean el efecto dañino de los denominados “radicales libres”. La respiración en presencia de oxígeno es esencial en la vida celular de nuestro organismo, pero como consecuencia de la misma se producen unas moléculas, los radicales libres, que ocasionan a lo largo de la vida efectos negativos para la salud a través de su capacidad de alterar el ADN, las proteínas y los lípidos o grasas. En nuestro cuerpo existen células que se renuevan continuamente -de la piel, del intestino- y otras que no –células, hígado-. Con los años, los radicales libres aumentan el riesgo de que se produzcan alteraciones genéticas sobre las primeras, favoreciendo el desarrollo de cáncer o bien, reducen la funcionalidad de las segundas, lo que es característico del proceso de envejecimiento.

Existen determinadas situaciones que aumentan la producción de radicales libres, entre ellos: la contaminación ambiental, el tabaquismo, las infecciones, situaciones de estrés, dietas ricas en grasas y la sobre exposición a las radiaciones solares. La relación entre antioxidantes y enfermedades cardiovasculares es hoy una afirmación bien sustentada. Se sabe que es la modificación del llamado “colesterol malo” (LDL-c) la que desempeña un papel fundamental tanto en la iniciación como en el desarrollo de la aterosclerosis. Esta enfermedad consiste en un engrosamiento y dureza anormal de las cubiertas internas de los vasos sanguíneos, debido a un depósito de material graso y células, que impide o dificulta el paso de la sangre.

Los antioxidantes pueden bloquear los radicales libres que modifican el llamado mal colesterol, contribuyendo a reducir el riesgo cardiovascular y cerebrovascular. Por otro lado, los bajos niveles de antioxidantes constituyen un factor de riesgo para ciertos tipos de cáncer y enfermedades degenerativas.

Fruta ideal para embarazadas y deportistas

El ácido fólico es una vitamina imprescindible en los procesos de división y multiplicación celular que tienen lugar durante los primeros meses de gestación, por lo que el consumo de zumo de pomelo resulta interesante para cualquier mujer embarazada, aunque por su composición ácida pueda provocar acidez a aquellas gestantes con el estómago delicado.

Para los deportistas, por su contenido en potasio, vitamina C, carotenoides y otros nutrientes, constituye una buena alternativa para reponer los minerales y el líquido perdidos después de la actividad física y para minimizar el riesgo de lesiones y potenciar las defensas. Su zumo mezclado con agua, bicarbonato y azúcares puede hacer perfectamente las funciones de bebida rehidratante durante la competición en actividades que tengan una duración mayor a 90 minutos, en los que las pérdidas de glucosa, agua y electrolitos son más acusadas.

En caso de anemia ferropénica, es muy útil y recomendable consumir esta fruta acompañando a los alimentos ricos en hierro o a los suplementos de este mineral. La vitamina C aumenta notablemente la absorción de hierro y esto acelera la recuperación.

El pomelo y la hipertensión arterial

El elevado contenido en agua, potasio y ácido cítrico convierten al pomelo en una fruta con efecto diurético, beneficioso en caso de hiperuricemia o gota y litiasis renal, ya que favorece la eliminación de ácido úrico y sus sales. También en casos de hipertensión arterial u otras enfermedades asociadas a retención de líquidos y para quienes toman diuréticos que eliminan potasio. Sin embargo, las personas que padecen insuficiencia renal y que requieren de dietas especiales controladas en potasio, deberán moderar el consumo.

El contenido de ácido cítrico hace del pomelo una fruta con propiedades antisépticas sobre las vías digestivas y urinarias. Esta sustancia, junto con otros ácidos orgánicos, le proporciona el característico sabor ácido al pomelo, por lo que su consumo puede provocar molestias a quienes sufren hernia de hiato, acidez de estómago, gastritis y úlcera gástrica o gastroduodenal.

Un alimento digestivo

La sustancia amarga del pomelo, abre el apetito y favorece la producción de bilis, de ahí que se considere al pomelo como alimento beneficioso para el hígado.
La escasa fibra se encuentra principalmente en la pulpa blanca que hay debajo de la piel y entre los gajos, y en muchas ocasiones se desecha, sobre todo cuando se elabora un zumo. Se trata de fibra soluble que retiene agua, por lo que su consumo contribuye a favorecer el tránsito intestinal, al aumentar el volumen de las heces y hacerlas más fluidas.

Consúmalo en forma de jugo

Un zumo elaborado con dos pomelos cubre el 100% de las recomendaciones de vitamina C. Las situaciones como el embarazo y la lactancia, tabaquismo, empleo de ciertos medicamentos, estrés, práctica intensa de deporte y patologías como el cáncer, el SIDA y las enfermedades inflamatorias crónicas, incrementan las necesidades orgánicas de dicho nutriente. En estos casos, está particularmente recomendado el consumo habitual de pomelo entero o en zumo.

Tomar pomelo es beneficioso durante los meses invernales o en los cambios estacionales, cuando son frecuentes los altibajos en el sistema de defensas, y uno es propenso a contraer catarros o infecciones.

Comer pomelo es sinónimo de un buen desayuno

Acostumbrarse al particular sabor ácido, amargo y dulce del pomelo no requiere de mucho tiempo si se piensa en los beneficios para la salud que reporta el consumo de este cítrico. Un zumo de pomelo sólo o combinado con naranja y limón es una manera inteligente de comenzar el día con una buena dosis de vitamina C, entre otros nutrientes.

Las dos posibilidades básicas de tomar el pomelo son:

  • Entero: A gajos, cortado en rodajas o por la mitad
  • Cubierto ligeramente de miel o azúcar para compensar su acidez y amargor y en zumo.

De esta última forma es muy consumido en algunos países, y constituye el ingrediente fundamental del desayuno. Se trata de una buena alternativa al zumo de naranja o limón, o bien se puede mezclar con cualquiera de ellos. Al exprimirlo se obtiene una considerable cantidad de jugo, de sabor dulce, amargo y ácido a la vez.
Ciertas variedades se emplean para elaborar mermeladas, jaleas, almíbares y cócteles. Asimismo, resulta un ingrediente sorprendente en macedonias y ensaladas y se puede cocinar para acompañar platos de cerdo, pollo y marisco.

La piel de algunas variedades muy bien lavadas se puede consumir confitada, y a partir de ella se extrae un aceite esencial que se emplea en perfumería y licorería. También se comercializa el pomelo enlatado en gajos, muy utilizado para preparar ensaladas, macedonias y de guarnición de platos de carne y marisco.

Comentarios dietéticos:

Desaconsejado: En enfermedades renales, diarrea y otros trastornos gastrointestinales, como estómago delicado o gastritis.

Adecuado – Muy adecuado: Para toda la población sana. En casos de estreñimiento, hipertensión, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, hiperuricemia y gota, anemia ferropénica y ante carencia de ácido fólico, exceso de peso y celiaquía.

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