El hígado, órgano de la vitalidad

El hígado, órgano de la vitalidad

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La salud del hígado es fundamental, este también regular el combustible que necesitamos para mantenernos con energía todo el día.
Foto: Gerd Altmann

La mayoría de las personas sabemos que existe este órgano, pero no le damos la importancia que debería, pues es fundamental para la vida y bienestar del ser humano. Está relacionado en diferentes funciones metabólicas e incluso con el temperamento. Sepa cómo cuidar su hígado.

Este órgano está relacionado con el metabolismo de las grasas, cuando éste se ve sobrecargado de grasas el hígado queda adiposo y se genera el hígado graso. Importante señalar que el otro polo, el hambre crónica, también genera trastornos al hígado.
También, el hígado es muy importante en el metabolismo de la sal y regula las hormonas. Es esencial para el metabolismo de los hidratos de carbono. Junto con el azúcar forma el glucógeno, que se asimila a la fécula vegetal.

Cuando el hígado se encuentra en un estado saludable, el glucógeno aporta energía, pero cuando el hígado está dañado y no existe reserva de esta sustancia, el organismo se cansa fácilmente. Cuando la persona es anciana, esto es normal, pues tiene que ver con un desgaste del hígado por edad. Pero, si la disminución de rendimiento se presenta en una persona de 40 años por ejemplo, significa que hay algo mal en la salud de la persona y que le va a afectar en diversas áreas de su vida.

Cuando se presenta el estado anteriormente relatado, al principio no se nota y se dan otras excusas al cansancio. Esto puede comenzar por una hepatitis aguda. Esto es difícil de diagnosticar, generalmente la persona cree que se enfermó del estómago y que no ha descansado lo suficiente, y se va al médico a último momento cuando el cuadro ya ha disminuido y sólo queda el cansancio, siendo complicado encontrar que la causa de ese malestar se encuentra en el hígado.

¿Cuál es la relación entre el hígado, la bilis y los temperamentos?

En la antigua Grecia, tenían una concepción del ser humano más integrada, donde cuerpo, mente y espíritu se inter relacionan. Los griegos planteaban que existen personas coléricas, del griego jolé o bilis, o “bilioso”. Se creía que en estas personas predominaba la formación de bilis y que esto estaba directamente relacionado con ser activos e impulsivos, que podían llegar al desenfreno y a estallar motivados por la ira. En Alemania también conciben esta relación entre las personas rabiosas y la secreción de bilis.

A una persona con el humor contrario se le llamaba, por parte de los griegos, flemático que significa “mocoso”. Si observamos el moco, es acuoso. De este modo, el término flemático se les es dado a personas donde predominan procesos vitales, asimilativos y acuosos. En estas personas  predominan los procesos asimilativos, vitales y acuosos. De este modo, los flemáticos van presentar una función hepática buena, pero débil en cuanto a su función biliar.

Los dos tipos de seres humanos van a presentar una contraposición en cuanto a su humor y se complementan de manera polar, estando el hígado relacionado con la vida y la bilis con la actividad. Otros tipos de personas opuestas que se establecen de manera similar son el tipo sanguíneo y el melancólico. El primero tiene una buena circulación, relacionado esto con el hierro de la sangre. Además es impetuoso en lo mental y en la generación de ideas.

Por otro lado, el melancólico, que significa “el de bilis negra”, que estaría influido por fuerzas oscuras. Estando la oscuridad relacionado con la gravedad y con la tierra. Estaría muy conectado con su cuerpo físico. Es por esta razón, que todo lo toma con seriedad y entonces, se siente triste y agobiado, frecuentemente.
Estas clasificaciones basadas en la constitución física relacionada con el sistema hígado-bilis y a los estados de ánimo. Todas las personas pueden tener características de estas clasificaciones, ya sea totalmente en un tipo o mezcla de éstos.

El hígado vivifica, es decir, de este órgano depende la vida. La persona que está llena de vitalidad se encuentra en un estado de bienestar en general, es emprendedor y activo. Su sistema hígado- bilis funciona correctamente. Pero si el hígado no está trabajando correctamente, el organismo hace que la persona se sienta agobiada y depresiva.
Desde la mirada de la Medicina Antroposófica, se dice que la depresión es un padecimiento ocasionado por una perturbación hepática.

Actualmente, es común encontrarse con personas con malos humores o depresiones latentes. Dentro de los múltiples factores, que influye esta situación está también la posible perturbación del metabolismo hepático.

¿Cómo se vinculan la alimentación y la salud hepática?

La alimentación está directamente relacionada con la salud del hígado, pues los alimentos que consumimos, pasan por el hígado a través de la vena porta. Esto puede tener una influencia positiva o negativa, en función de lo que estamos comiendo.

Ya que el hígado está relacionado directamente con la vida, si utilizamos alimentos vivos en nuestra alimentación será más beneficioso que si consumimos alimentos “muertos” o sintéticos.
Entre las sustancias que en algún momento fueron vivas, y dejaron de serlo, tenemos el azúcar, puesto que pasó por un proceso industrial.

Alimentos “muertos”, enemigo del hígado

Tanto el azúcar como la harina blanca, son alimentos que se consideran muertos por haber pasado por un proceso de refinamiento. Estos alimentos constituyen una carga para el hígado, aún cuando de primera mirada sean perfectamente tolerables.

Es por esto que según la gravedad de la enfermedad hepática, es mejor consumir estos alimentos con moderación. La miel, por ejemplo, puede ser una alternativa al azúcar, pues es un alimento vivo y un medicamento también. Aunque, no es recomendable consumirla en exceso. Lo ideal es una cucharadita al día y no en temperatura muy elevada como máximo 55° grados Celsius.

Otro elemento que ha perdido vida es el alcohol. De hecho, se usa para la conservación de otras cosas. El metabolismo humano no puede digerir el alcohol, lo que hace es quemarlo y por eso que es tan calórico. Un aspecto importante en el que nos tenemos que fijar relacionado con el alcohol es su concentración, entre más alto es el grado del alcohol más dañino será para el hígado. Las personas con enfermedades al hígado no pueden consumir alcohol. Solamente puede ser consumido en algunos remedios que en su preparado contienen este compuesto.

¿Cómo cuidar el hígado?

El hígado trabaja más intensamente de noche, en ese momento conviene ponerle calor con compresas calientes. El calor húmedo es preferible antes que el seco.
Existen también medicamentos, en su mayoría naturales, que potencian las energías vitales del hígado.

Cuando se habla de medicina popular, se hace referencia al diente de león como protector hepático. Puede agregar lo brotes en ensaladas o hacerlo como jugo.
Otra planta que constituye un excelente protector hepático es el cardo mariano. Se recomienda tomar 10 a 20 gotas tres o cuatros veces diariamente.

¿Cómo facilitar una producción de bilis saludable?

Para la bilis se recomienda una planta que se llama celidonia, que es una parte del choleodorón. Esta planta además tiene extracto de javanasa cúrcuma.

Los estimuladores de la bilis se dan después de las comidas o en las mañanas. Pero también son estimulantes de la digestión, específicamente, los acibares estomacales. Por otro lado, las especias como el curry, la sal amarga y la sal karlsbad también tiene un fuerte efecto en la digestión.

La dosis varía según la persona. Por ejemplo, una persona puede tomar una o media cucharita de agua tibia, que se beberá media hora antes de desayunar y así, siempre existirá evacuación una hora o dos después. También en las mañanas se potencia la actividad biliar lograda por las sales.

¿Qué son los cólicos hepáticos?

Los cólicos hepáticos son convulsiones del hígado, aparecen frecuentemente en las noches y la mayoría de las veces se debe a cálculos biliares que no se han detectado. En la noche, la bilis necesita descansar y al impedírselo con una cena alta en grasa, trata de funcionar de manera convulsiva, lo cual se traduce en un cólico.

Si el cólico hepático es agudo, requiere tratamiento médico. Pero se puede evitar esta instancia,
eliminando las cenas grasas, es decir, las frituras y huevos por ejemplo.
En la homeopatía encontramos algunos productos especiales para los cólicos como son el magnesit D4 que es magnesio carbónico D4, que acompañado con una dieta adecuada, puede prevenir un cólico.

Si una persona con problemas de cólicos hepáticos, mejora su alimentación, generalmente muestra una mejora, la mayoría de las veces, a las dos o tres semanas, se ve que aumenta su rendimiento. Se aconseja comenzar la dieta de manera más rigurosa, para después relajarla de a poco, según el estado de la persona.

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